15 de May de 2011

Un final lamentable y bochornoso

El partido entre Once Tigres y Kimberley terminó con incidentes.

Santorelli ya había montado su "numerito" y todo se salió de cauce. El partido terminó a las piñas. Foto Gentileza Semanario Extra de 9 de Julio.

9 DE JULIO (enviado especial).- Es muy difícil explicar lo inexplicable. Pero para entender lo que sucedió ayer sobre el cierre del partido entre Once Tigres y Kimberley conviene ir cronológicamente. Iban 47 minutos cuando Maccagnani marcó el cuarto gol del local y le cerró definitivamente la persiana al partido. Si es que para ese entonces al conjunto marplatense le quedaba alguna esperanza de revertir el global.

El festejo del entrenador Omar Santorelli, haciendo gestos inoportunos hacia el sector donde se encontraban los familiares de los jugadores de Kimberley, allegados al cuerpo técnico y el propio Damián García (el DT, sancionado con dos partidos, debió verlo desde afuera), provocó la reacción inmediata de algunos futbolistas marplatenses.

Carlos Gabutti y Adrián Domínguez fueron hacia el sector donde estaba Santorelli, quien prosiguió con su conducta inentendible, esta vez insultando a los jugadores de Kimberley. Y cuando Domínguez se acercó al DT, recibió una trompada del jugador Ignacio Bossio que desató la locura.

Reaccionaron los futbolistas marplatenses, respondieron los locales, se trenzaron integrantes de ambos cuerpos técnicos y se hizo difícil frenar los incidentes. Y Santorelli seguía en la cancha en vez de irse al vestuario para calmar la situación.

La inoperancia de la policía merece un párrafo aparte. Se les fue la situación de las manos y, a varios de ellos, también se les fue la mano. Dentro del tumulto, el colega del diario El Atlántico, Germán Ronchi, quien intentaba separar a los jugadores y contribuir para que regresara la calma, recibió un garrotazo en el brazo de parte de un efectivo. Tuvo que ser atendido luego en el vestuario de Kimberley. Una verdadera locura.

De a poco, la calma retornó. Los jugadores visitantes se fueron al vestuario y el árbitro, obviamente, suspendió el partido cuando aún restaban por jugarse dos minutos de descuento. Lo de ayer aquí fue lamentable y, sobre todo, repudiable, con varios responsables y un informe que seguramente será muy duro.

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