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16-11-2011

La vigencia de un sueño

por Rubén Aguilera

Entre los aspectos positivos de las redes sociales está el reencuentro que la gente hace con viejos amigos y momentos que parecían definitivamente olvidados en el tiempo. Hace algunos meses atrás una vieja fotografia de Ricardo Vera Rebollo, el recordado atleta uruguayo, fue subida a Facebook, informando que había recibido el premio a la mejor performance masculina de los torneos Semana del Mar 1983 y 84.

Hace pocos días atras, horas nomás antes de una nueva edición del certamen, Ricardo tuvo la deferencia de escribir desde España donde reside desde 1989, un largo comentario acerca de la misma.

Vera Rebollo fue un grande del atletismo continental, subcampeón sudamericano e iberoamricano en los 3.000 con obstáculos en una época inolvidable en la que lucían las figuras de Adauto Domingues, Emilio Ullua y Marcelo Cascabelo. Sus mejores marcas (3:43.47 en 1500, 7:56.88 en 3000 llanos y 8:23.02 en obstaculos) hablarían por si solas de su valía si no les dijeramos que además fue dos veces olímpico (Barcelona 1992 y Atlanta 1996).

En Barcelona coronó su mayor actuación internacional. Allí fue tercero en las series, sexto en semifinal y duodécimo en la final de obstáculos, en la que el terceto keniata integrado por Matheuw Birri, Patrick Sang y William Mutwol se llevó las medallas.

Ese gran atleta formado por el entrenador "Bocha" Lagomarsino fue uno de los cientos de uruguayos que por sus ideas debió emigrar en los oscuros momentos de la dictadura militar en el vecino país.

En Facebook, Vera Rebollo recordaba aquellos torneos en esta ciudad. Mantiene muy fresca en su memoria aquellas presencias uruguayas con un sentimiento grabado pese al paso de casi treinta años. Algo que a aquellos que hemos sido testigos de todas las ediciones del gran torneo nos emociona.

Escribe Ricardo: "Jamás olvidaré a toda esa gente de Mar del Plata, a ese torneo, a las vivencias, al viento huracanado de las tardes, al calor de los míos y los de fuera y a esa magnifica pista de color blanquecino que ya no existe físicamente pero si en el recuerdo de muchisima gente".

Quizá por venir de quien viene, de un grande del deporte, de un hombre que debio afrontar el exilio para salvaguardar su vida, con todo lo que ello significa, que recorrió el mundo compitiendo, esas palabras llegan aún más.

Este sábado y domingo el 35° Semana el Mar prolongó su historia como el torneo de mayor vigencia nacional con una proyección internacional que varía según las dificultades que sus organizadores deben sortear para continuar con la tradición de éste clásico.

Esta fue excelente y ampliamente comentada en nuestras páginas siendo interesante puntualizar que la modificación de la fecha de los Juegos Nacionales Evita obligó a una reprogramación que perjudicó al certamen. La postergación de una semana privó de los mejores valores de Uruguay, se hizo simultáneamente su Nacional, y de varios grupos de Chile y Brasil que no pudieron modificar compromisos contraidos previamente.

Si le sumamos la realización el sábado de los 10 Km de Nike en Buenos Aires, que quitó presencia de fondistas y la pérdida de casi un centenar de plazas gratuitas que un empresario hotelero había comprometido para la fecha primitiva, lo ocurrido deportivamente fue excelente.

Junto al torneo Justo Román, de más moderno historial, el Semana del Mar y los premios Barón Pierre de Coubertin contituyen las tres íconos emblemáticos del atletismo local.

Las distinciones en recuerdo del restaurador de los Juegos Olímpicos estas estuvieron rodeadas por momentos de gran emoción. La entrega del Nobel atlético alcanzó nuevamente contornos inolvidables, de lágrimas contenidas y otras no tanto, que conmovieron a todos. Seis nuevas estatuillas se incorporaron a esa galería de la fama en las que están, entre otros, Juan Carlos Zabala, Delfo Cabrara, Reinaldo Gorno y Noemi Simonetto.

La del domingo fue una nueva jornada del volver a vivir. Las glorias deportivas de Ana Maria Nielsen, las largas horas de dedicación del entrenador Antonio Daniel Bravo, del juez Hugo Grazioli, del dirigente Arquimides Guillen, la difusión del periodista Julio Gonzalo Pertierra (la voz del atletismo en la Radio Rivadavia de José María Muñoz) o la labor de formación de la Universidad Nacional de Mar del Plata cuyos atletas de la mano de Fernando Rodriguez Facal y Daniel Díaz, en distintas etapas, contribuyeron a forjar una treintena de representantes internacionales.

Pasó el "Semana" y el "Coubertin" con su estampas perennes. Quizá a estas horas en alguna página del facebook algunas lineas como las de Ricardo Vera permitan valorar la continuidad de estas realizaciones que fueron un sueño hace 35 años y hoy es una tradicional realidad.