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12-12-2011

Al deporte y la cultura

Por Julio Melgarejo

Voy a referirme a un evento que guarda para mí -para siempre- algunos de los momentos más emotivos, inolvidables y emocionantes de mi vida personal y profesional.

Primero voy a contar cómo nació esta fiesta -dándole continuidad a la generada muchos años atrás por el incomparable Rodolfo Hidalgo-, en una reunión informal entre el contador de Supermercados Toledo -por aquel entonces- mi gran amigo Carlos Cardinali y yo.

Nos reunimos en un despacho de las recordadas oficinas de Toledo en Rodríguez Peña e Independencia, una mañana de 1989 para "inventar eventos" para promocionar el Supermercado, y tomando como referencia una ciudad con tantos deportistas destacados y principalmente muchos patrocinados por la propia empresa, decidimos que una ceremonia de entrega de premios y reconocimientos estaría muy bien.

Lo comentamos con uno de los pilares de Toledo: don Elías Valeriano y sugirió reconocer -también- la tarea de la cultura en el ámbito marplatense. ¡Magnífica idea!

Nos quedaba pendiente un jurado o profesionales idóneos que eligieran a los candidatos y entonces con Carlos pensamos en el Círculo de Periodistas Deportivos. Ahí cerramos el círculo: deportistas y gente de la cultura + jurado + patrocinador.

Así nació el Lobo de Mar en su segunda etapa.

Aquel mismo año y en unas pocas semanas, se generó uno de los eventos más representativos de Mar del Plata que tuvo su primera entrega en el Hermitage Hotel.

Y comienzan a sucederse en mi mente -y en mi corazón- tantas ilusiones previas, viajes a Buenos Aires, llamadas, confirmaciones, dudas, alegrías. Prácticamente, en Toledo, sólo Carlos Cardinali y yo conocíamos las gestiones de los seis meses previos a la fiesta.

Todavía recuerdo la expresión de don Antonio Toledo cuando le contamos la idea... no del todo convencido pero con total confianza en el proyecto. Quería saber cómo, cuándo, dónde, quiénes... pero se enteraba como casi todo el público en la fiesta... Ahí estaba en parte el secreto del éxito.

Soy egoísta con el Lobo de Mar, lo reconozco. Lo siento mío por nacimiento y por adopción.

Durante 6 años viajé cientos de veces a Buenos Aires y a otras ciudades a invitar a los personajes destacados de Argentina (Juan Manuel Fangio, el doctor Febbraro, Jairo, Los Chalchaleros, José María Muñoz, Horacio Ferrer, Juan Carlos Copes y María Nieves, Carlos Bianchi, Carlos Bilardo, Osvaldo Miranda, Mariano Mores, el "Negro" Brizuela Méndez). Sólo Cardinali y yo conocíamos los resultados de aquellas gestiones (mientras escribo y recuerdo, se suceden imágenes emocionantes y lágrimas...)

Tantos recuerdos. ¿Cómo poder sintetizarlos en unas pocas líneas?

Pero no podré olvidar nunca -entre otros momentos- al "Negro" Brizuela Méndez en su piso en Capital Federal invitándome café y contando sus historias; a Mariano Mores "tocando el piano solo para mí", mientras me confirmaba su asistencia; la mano"gigante" de Amadeo Carrizo saludándome en un café porteño; la temprana visita -a las 7 de la mañana- al doctor René Favoloro intentando convencerlo, pero su respuesta fue un "gracias, pero no merezco reconocimientos personales...cumplo con mi deber profesional y humano"; el "Gordo" Muñoz llorando al subir a recibir su Lobo; Copes y María Nieves "arreglándome" el moño antes de salir al escenario; la mirada entre asombrada, emocionada y feliz de Horacio Ferrer mientras se escuchaba al "Polaco" y Horacio recibía su Lobo por aquella "locura de balada" con Astor; la emoción respetuosa de la Hermana Marta; la humildad de Pivot al recibirlo; el aplauso de varios minutos entre lágrimas a los "fenómenos de Cideli", Juan, Gabriel, Claudia, Norita, Fangio humildemente agradeciendo con palabras sinceras; el abrazo interminable con Carlos Cardinali en el medio del escenario mientras despedía la primera edición de la Fiesta y no queríamos que terminara nunca aquel sueño de una mañana que ya era realidad... y Julio y Diamela -¡mis padres!-, emocionados saludándome entre los invitados.

¿Cómo no voy a ser egoista con el Lobo de Mar? Disculpen.

Mis mejores deseos para este próximo lunes y las entregas que llegararán año tras año premiando los triunfos, las trayectorias, los descubrimientos, las acciones solidarias y la superación.

Quizás en alguna ocasión podamos volver a coincidir El Lobo de Mar y yo en un escenario... es una ilusión que sigue ahí. Como aquella que nos motivó a encauzar ilusiones, sueños y reconocimientos en una sola noche: "la entrega de los Lobo de Mar al Deporte y la Cultura".

Hasta pronto

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