Merlo negocia con Racing, le faltó el respeto a Aldosivi
Menos de dos semanas después de dejar "plantados" a jugadores, dirigentes e hinchas del club marplatense, tras una presentación y dos entrenamientos que habían generado una nueva ilusión.
por Vito Amalfitano
Twitter: @vitomundial
Los clubes no son paredes. Ni solo colores, escudos, emblemas. Los clubes no son tampoco exclusivamente sus dirigentes, que apenas son representantes, y están de paso. Los clubes son, ante todo, sentimientos. Los clubes son su gente, su historia, su tradición, el imaginario cultural. Y los clubes específicamente de fútbol son también lo que sus jugadores generan en ese sentimiento y en esa cultura.
El club Aldosivi cumplió este año nada menos que 100 años. Y nació con el fútbol y es un club de fútbol. Cien años de historia, tradición, raigambre cultural, ascendencia en un núcleo social. Cien años de glorias y penurias, de alegrías y tristezas. Cien años de victorias y derrotas, de estrellas y de "estrellados", de sueños y pesadillas. Cien años de sentimientos.
Y con el sentimiento de la gente no se juega. Como no se juega con la historia, con la tradición, con lo que un club representa para esa gente.
Un entrenador que hasta hoy podía considerarse que tenía prestigio, Reinaldo Carlos Merlo, que además es un ex futbolista con rica historia en el Club River Plate, acaba de mancillar como pocos, quizá como nadie, el nombre de un club, su historia de 100 años y el sentimiento de su gente.
Cuando se conoció su insólita renuncia a solo dos días de haber asumido como DT de Aldosivi, uno fue respetuoso con el clásico "problemas familiares" del comunicado del propio club para explicar la abrupta salida. Esa fue, al cabo, la explicación que dio el propio Merlo en la noche del 26 de septiembre ante el presidente José Moscuzza. "Problemas familiares". A partir de ese momento hubo comentarios de todo tipo, dudas, preguntas y hasta cuestionamientos prematuros. Algún amigo deslizó que la que estaba enferma era la hermana, y que la hermana de Merlo es su "cable a tierra", al parecer el único familiar vivo cercano, además de su sobrina. Contra eso no se puede. La familia siempre es lo primero. Y entonces ante cada comentario irónico, ante cada pregunta, respondimos de la misma manera en lo privado, y con un respetuoso silencio en el plano público, léase, en nuestra labor periodística.
"Pero, ¿cómo?, dos días antes, cuando firmó, ¿no sabía de los problemas familiares? ¿no sabía que la hermana no estaba enferma?", fue la pregunta que más se escuchó. La familia siguió estando primero. Y por eso el respeto.
Pero resulta que ayer Merlo sorprendió contando, en varios medios, que se reunió con directivos de Racing y que está dispuesto a asumir y dirigir en lugar del saliente Carlos Ischia. No se lo notó compungido ni afligido ni mucho menos sobre la supuestamente grave situación familiar que le hizo dejar "plantado" a Aldosivi dos días después de haber asumido, y ya con dos entrenamientos y a horas de un viaje a Tucumán con un plantel. ¡Hace menos de dos semanas! El periodista Ariel Senosiain, de Estudio Fútbol, en TyC Sports, fue de los pocos que le preguntó por lo de Aldosivi. La respuesta fue ambigua: "No fue ni mi hermana ni mi sobrina como se dijo...eh, sí fue un problema familiar, de salud...Yo le expliqué al presidente, a Moscuzza....".
Más tarde, en diálogo con "el Pollo" Vignolo en Fox Sports Radio Del Plata, Merlo dijo, pero ya hablando de Racing, que "el que no tiene respeto en la vida se maneja mal". "Yo tengo respeto con todo el mundo", ¡remarcó Merlo!. Quien ya, aquí, es Merlo "a secas". Ya no "Mostaza". Ya no será más "Mostaza" en Mar del Plata. Justamente porque le faltó el respeto a la ciudad a la que tanto dijo querer, al club que lo contrató, al presidente con el que acordó y a los 100 años de Aldosivi y a los jugadores, -¡sus dirigidos!-, que dejó "plantados" al borde del estribo y después de darles indicaciones y órdenes en dos entrenamientos. Cuatrocientos kilómetros puede ser una distancia considerable para una situación familiar grave. A esta altura del partido, si la cuestión no reviste gravedad y Merlo está muy entusiasmado para dirigir a su Racing, se transforma en una distancia demasiado corta. Una hora de avión o cuatro en la Autovía termina siendo la distancia que separa el respeto de la vergüenza. Y como no medió ahora, ante la furtiva negociación con Racing, una explicación convincente de lo que pasó, ya no caben dudas de que Merlo le faltó el respeto a Mar del Plata, al Club Aldosivi y al sentimiento de su gente. Salvo que sobrevenga una gran disculpa pública que, por ahora, no se vislumbra...
