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08-11-2013

"Tengo un compromiso muy grande con la camiseta de mi club"

Juan Román Riquelme, con LA CAPITAL, a 17 años de su debut en Boca. El 10 evoca como fue aquel primer día en el que lo puso Bilardo. "Me encuentro de la mejor manera", dice al ver su carrera en perspectiva desde el presente.

por Vito Amalfitano

Desde Buenos Aires

Parece que fue ayer. El mismo dice que todo pasó demasiado rápido. El domingo, justo cuando Juan Román Riquelme reaparezca ante Tigre por la decimoquinta fecha del torneo Inicial del fútbol argentino (Bombonera, a las 16), se cumplirán 17 años del debut en la primera de Boca de quien se transformara después en el máximo ídolo de su historia.

Aquella tarde-noche la Bombonera empezó a ser el patío de su casa. Román debutó ese 10 de noviembre de 1996 frente a Unión con la camiseta número 8, pero Carlos Bilardo le pidió que jugara "suelto", aunque en la teoría el "enganche" titular era Diego Latorre.

El equipo formó con Navarro Montoya; Cáceres, Vivas, Fabbri; Toresani, Cagna, Pompei, Riquelme; Latorre, Rambert y Guerra.

Boca ganó 2 a 0. Un gol lo hizo Hugo Romeo Guerra. El otro Fernando Cáceres tras una brillante pared con asistencia final de Román, que ya desde el primer día escuchó el clásico "Riqueeelme, Riqueeelme...", algo que, con apenas 18 años, tan solo puede ocurrir con los elegidos.

Evocar aquella jornada, atender que esa misma ovación y ese mismo grito que se hizo bandera se volverá a escuchar en la Bombonera este domingo, fue la primera excusa para una charla intimista que Juan Román Riquelme tuvo con LA CAPITAL, un mano a mano que se produjo bien temprano en la mañana de ayer en una sala especial del hall central del Complejo Pedro Pompilio, pegada al mismísimo vestuario de la cancha 1.

El propio Carlos Bianchi se mostró sorprendido por nuestra presencia junto a Germán Carrara, nuestro compañero de Boca de Selección, en una jornada en la que no se permitía el acceso al periodismo por tratarse de la práctica de fútbol clásica de los jueves a puertas cerradas. El técnico saludó igualmente con cordialidad y preguntó por Mar del Plata, por LA CAPITAL y por su amigo Juan Carlos Aldrey. Pero más tarde no dudó en pegarle el grito a Román desde el vestuario para apurarlo a que termine la nota para empezar el entrenamiento a las 9 en punto, como estaba estipulado.

Riquelme tuvo la deferencia de atendernos en medio de ese hermetismo, en la jornada a puertas cerradas. Y viajamos desde ese Boca - Unión hasta nuestros días.

-¿Cómo lo encuentra la vida hoy a Riquelme 17 años después de aquel día?

-Contento, dandome cuenta que todo pasó muy rápido y de que mi hija creció muy rápido también. ¡La semana pasada le festejamos los 15! Y disfrutando de mi trabajo que es lo que me gusta. Tengo toda la familia muy bien, y eso para mí es lo más importante. Me encuentro de la mejor manera. Yo de chiquito soñé con ser jugador de fútbol. Tuve la suerte de que mi mamá entendió de que yo quería jugar a la pelota. Fue difícil convencerla de que tenía que dejar el colegio porque sino no podía llegar a entrenar con Argentinos porque me quedaba muy lejos. Le prometí que iba a entrenar cada día, que no iba a faltar nunca y que intentaría hacerlo bien. Mi vieja quería que yo siguiera estudiando, y yo tenía el sueño de jugar al fútbol primera división. Son otros tiempos. Hoy los chicos ya tienen el auto y el celular que tienen los jugadores que están en primera. Y todavía no debutaron. Entonces cuando llegan a primera no se dan cuenta, no lo valoran porque ya tienen todo antes. Ya no tienen el sueño de jugar en primera ni de fijarse nuevas metas después que consiguen eso. A mi viejo los representantes le ofrecían dinero y él nunca quería. Todo me llegó de a poco, aunque ahora veo que haya pasado tan rápido... Y creo que fue todo bastante bien, no me puedo quejar. Tuve la suerte de competir en todos los torneos que un jugador de fútbol puede aspirar a participar. Me faltaba solamente el Mundial y en el 2006 lo conseguí así que estoy bastante contento con eso...

-A propósito, ¿El fútbol lee debió otros mundiales a Román?

-¿A mí? no sé. Mirá, yo disfruto mucho de las cosas que me tocan...Las que no me tocan, ya está. Yo disfruto mucho de lo que me llega. Cuando empecé a jugar en Boca, a partir de mi debut en primera contra Unión, no me imaginé que iba a tener la suerte de disfrutar tanto, no pensé que iba a poder jugar tanto tiempo con la camiseta de Boca. No imaginé que iba a tener la suerte de ser campeón, que me iba a ir a Europa, dónde estuve cinco años y medio, algo que me ayudó mucho a crecer como persona y como futbolista. Y además participar en la Selección Argentina, tanto en juveniles como en la mayor. De grande uno aprende que se puede ganar y que se puede perder, que hay que disfrutar la posibilidad de poder competir al máximo nivel.

-Estas en actividad, sos el conductor de Boca, nada menos. Ayer en la conferencia de prensa dijiste que tenías sueños, cuando dijiste que era un sueño jugar con Paredes como con cada pibe que viene de inferiores. ¿No te podés permitir soñar con otro Mundial, con la Selección...?

-Estoy grande ya (sonrisas).

-Pirlo tiene tu edad y está en la selección de Italia y es inamovible...

-Sí, pero yo ya no puedo decir que sueño con la Selección. Porque eso uno lo dice cuando es chico. Cuando uno es chico dice que sueña con jugar en la Selección. Y yo ya ese sueño lo cumplí. Ahora uno toma las cosas diferente. Yo tuve la suerte de estar mucho tiempo, de disfrutar mucho, de jugar junto a futbolistas muy buenos. Y ahora solo pienso en disfrutar de mi club, esa es la realidad. Yo haría eso: disfrutar cada partido, intentar de que la gente este contenta, tengo un compromiso muy grande con la camiseta de mi club y eso me hace muy bien porque me ayuda a entrenarme cada día con ganas.

-Pero, como vos dijiste para hablar de Bianchi, "es un país raro este", porque se discute lo indiscutible. En Italia nadie duda de que Pirlo debe jugar el Mundial más allá de la edad que tiene y el técnico Prandelli

dice que si Totti sigue en el nivel de los últimos tiempos, aun con 37 años, va a jugar el Mundial y que no necesita convocarlo antes...

-Bueno, pero yo lo dije por Carlos (Bianchi) porque es la verdad, nadie hizo lo que hizo él. Tuve la suerte de ser dirigido por (José) Pekerman y "el Coco"(Basile), por Miguel (Russo) pero en el final de mi carrera, como a partir de 1998, me tocó el más grande de todos los tiempos. Pero ojo que Carlos es el más grande de todos los tiempos de Argentina eh, no solamente en mi club. Bianchi es el único técnico del país que ganó cuatro Copas Libertadores y tres Intercontinentales. Lo hizo en mi club y con Vélez también. Nunca dirigió la Selección nacional. Por eso digo que es un país raro este... Si lo hubiese hecho y ganado apenas una Copa América, no te digo Mundial, nadie lo superaría. Y nadie discutiría que es el más grande, igual mi opinión es que nadie lo supera de cualquier manera.

-Destacas siempre a esos técnicos, pero decís que el mejor equipo que te tocó integrar fue ese Boca de 2007 con Russo...

-Tuve la suerte de tener muchos entrenadores muy buenos. Yo creo que de todos los técnicos se aprende. Cosas buenas y también cosas malas. Tuve la suerte de tener entrenadores que me han dejado cosas buenas, más que malas. Eso para mí es muy importante. Y tengo muy buena relación con la mayoría de los entrenadores que han pasado por acá, y de los que tuve en mi carrera. No solo tengo buena relación con el actual entrenador. Con Coco hablamos siempre, con Miguel, con Ischia. Hablo muy seguido con ellos. Eso para mí es algo lindo. Disfruté mucho el tenerlos como entrenadores y ahora al final de mi carrera tengo al mejor todos, al mejor de todos los tiempos del fútbol argentino, así que no me puedo quejar.

-En ese equipo de Russo te pasaban todos por afuera, tenías miles de opciones de pase, con Ibarra y Clemente, con Ledesma y Cardozo...

-Para mí era fácil, ellos lo hacían todo. Es difícil encontrar equipos con jugadores de tanta categoría juntos, que si fisicamente se encuentran bien todos es muy difícil que salgan las cosas mal. Yo soy de pensar de esa manera. Como Bianchi en el 98 cuando llegó y tuvo la suerte de encontrarse con grandes jugadores. Era acomodar un poco las cosas y todo lo demás se hizo más sencillo, pero había que tener la sabiduría necesaria para acomodarlo y eso lo hizo Carlos. La Copa de 2007 fue linda, la disfrutamos mucho, jugamos muy bien, la ganamos claramente y creo que somos el único equipo hasta hoy que ganó una final de Libertadores 5 a 0. Eso demuestra que el equipo jugaba bien y marcaba diferencias sobre el resto.

-Vos decís lo de tus compañeros... La virtud del técnico, Russo en ese caso, fue asumir que el entrenador en la cancha eras vos, claramente, de decirlo a todos tus compañeros y que lo sepan...Sin importarle ceder protagonismo...

-Mirá, yo he tenido el rol ese siempre, al menos desde que estuve acá y todo el tiempo que estuve acá. Todos los entrenadores... (pausa prolongada, para la pelota y piensa Román...) bah, algunos convencidos de que la cosa es así, otros no tan convencidos pero que sabían también que la cosa era así. Que no hay otra manera, que a mí no me sale jugar de otra manera. Y creo que en los últimos 15, 16 años, Boca no se puede quejar de como le fue jugando así, ¿no?. Esa es la realidad. Si alguien tiene otra manera y me asegura que se va a ganar todo lo que se ganó en este tiempo, seré el primero que dirá que hay que cambiar. Pero hemos cambiado dos o tres veces, pasamos a jugar diferente, y no nos salió nada bien. Así que hay que seguir de la misma manera.

-¿Cómo recordas aquel día del debut con Unión?

-Yo llegué a Boca un día jueves a Ezeiza. Llegué para entrenar con la reserva y apareció Bilardo y dijo que no, que yo me tenía que entrenar con la primera. Y a los dos días ya me hizo concentrar. ¿Tuve suerte no? Creo que jugué solo dos partidos en reserva y cuando me tocó jugar con Unión yo estaba concentrado con el plantel de primera, él me llamó a mi habitación y me preguntó si al otro día quería jugar en primera. "¿Y cómo no?", le contesté. "Duerma que mañana va a jugar", me dijo. Fue bastante rápido todo, lo disfruté mucho y creo que el partido salió bastante bien...

-¿Cómo juega este Boca y como pensás que debería jugar, cómo te gustaría que juegue?

-Este Boca está intentando armar un equipo. Yo escucho ahora la pregunta ¿a qué juega Boca? ¿Cómo juega? Es difícil pensar de esa manera, hablar de esa forma, cuando no tenemos la suerte de competir con todos los jugadores que tenemos cada partido. Tenemos jugadores que durante este campeonato han tenido que jugar en posiciones que no han sido las de ellos. Lo han hecho lo mejor posible, pero nosotros teníamos claro que en algunos partidos ibamos a sentir ese problema. En algunos partidos nos salieron muy bien los cambios, las improvisaciones obligadas de puestos, pero en otros nos salieron muy mal. Era una cosa lógica. Tenemos un entrenador que toma mucha responsabilidad, que se hace cargo siempre de todas las cosas y eso es bueno porque hace que los chicos esten más tranquilos en la semana aunque los resultados no se den siempre como queremos. Eso hace que renovemos la confianza para cada partido.

-¿Vos crees que el equipo no terminó de despegar unicamente por las lesiones o hay algún otro factor?

-No, soy de pensar que ante todo ese fue el problema. Este semestre hemos sufrido muchas lesiones. Hemos arrancado con Marín de lateral derecho, a los tres partidos jugó Erbes. Después de Erbes jugó Jesús Méndez en la cancha de River. Después contra Central volvió Erbes en la cancha de Boca de número 4, a la otra semana fuimos a Mendoza a jugar con Godoy Cruz con Caruzzo de número 4...Muchos cambios, demasiados. Los centrales: arrancamos con "el Cata" Díaz y Burdisso, después con Ribair, después jugó "el Cata" Díaz con "Chiqui" Pérez los últimos partidos. Fuimos a Godoy Cruz a jugar con "Chiqui" Pérez y con Burdisso. De lateral izquierdo empezamos con Insúa, pasamos por Zárate, fuímos a jugar con "el Cata" Díaz de 3 a Mendoza...Es muy difícil así. Yo entiendo que la gente quiera que el equipo gane. Cuando ves la camiseta de Boca no te ponés a pensar en que posición juega cada uno, sino que esa camiseta siempre te obliga a ganar, a superar al rival, pero todos somos concientes de que hemos tenido que afrontar demasiados problemas.

-Tanto que se habla de velocidad, como si el fútbol fuera atletismo....¿Cambió la velocidad del juego en estos 17 años...?

-Ya dije hace poco que correr, corre cualquiera, lo difícil es jugar al fútbol (nota de Sebastián Varela del Río y Matías Bustos Milla, Clarín, 18 de octubre). Mirá, el fútbol es bastante parejo. Yo siento que sigo marcando diferencias. Yo no escucho ni leo nada de lo que dicen pero yo siento que sigo junto buenos partidos. Pero vos dependés mucho del equipo que te rodea. Si el equipo sabe lo que quiere, a que juega, si confia en lo que hace y lo que tiene, si las lesiones lo respetan y no se desarma...Y a veces hasta cuando el resultado es malo, si ese equipo sigue manteniendo la calma y cree en su manera de jugar, yo pienso que al final las cosas van a salir bien. Y es lo que nosotros estamos intentando hacer. El entrenador confía en nosotros, nosotros en él, y creemos que estamos haciendo un campeonato bastante bueno para lo que son las circunstancias.

-¿Puede salir campeón Boca así?

-Como poder se puede, lo vamos a intentar...Está todo muy parejo. No hay equipo que se destaque sobre el resto. Arsenal, que es el más parejo de todos, superó ampliamente a San Lorenzo en la Copa Argentina, y San Lorenzo a su vez nos superó ampliamente a nosotros. Newell's tiene una ventaja, pero no hace mucho nosotros también fuimos más que ellos en la Libertadores. Es difícil por todo lo que nos pasó, pero lo vamos a intentar.

Asegura que seguirá jugando, incluso si no arregla con Boca

Cuando se habla de la renovación del contrato de Riquelme, que vence en junio de 2014, siempre hay un pero de los dirigentes. Y se habla de sus "ausencias" y el "estado físico", cuando en realidad nos estamos refiriendo al futbolista que más partidos jugó en la Bombonera, por ejemplo.

El tema no lo desvela a Román. Pero, por las dudas, deja sentado que él va a seguir jugando, dónde sea. Algo muy diferente a lo que ocurría el año pasado, cuando se dudaba sobre su continuidad en el fútbol después que se fue tras la final con Corinthians.

"La dirigencia está para tomar decisiones, yo estoy para jugar a la pelota...", dice Román. "Y yo sigo marcando diferencia, sigo jugando buenos partidos...", afirma.

"El tema no me pone ansioso para nada, cuando llegue el momento, y si el entrenador y los dirigentes quieren, en 30 segundos arreglamos todo", remarca también.

"Las cosas son simples. Si elijo seguir acá está bien, y si no, nos daremos la mano, no pasa nada, y jugaré donde mi hijo quiera", agrega y avisa, por las dudas.

Pero también, muy subliminalmente, desliza un enojo con un olvido de la dirigencia: "Sí voy a decir una cosa, parece que fue importante alcanzar a Marzolini, pero no fue tan importante pasarlo. Porque todo se cortó en el partido 194. Parece que no jugué más en la Bombonera..."

También aclara porque dijo que sería "un sueño jugar con Paredes". "Es un sueño jugar con todos los chicos que salieron de las inferiores: Pablo (Ledesma), Juan (Sánchez Miño), Lucas (Viatri) y otros. Ahora con Leandro. Pasa alguna generación y los pibes del club, a los que quiero mucho, debutan conmigo y eso me pone muy feliz", dice.

Y con respecto a que jugaría junto a otro "enganche" como Paredes, aunque no claro con sus características de su conducción, remarca: "Nunca jugué de entrada junto a Leandro. Los que dicen y preguntan, o dudan que dos jugadores de nuestro estilo puedan jugar juntos, no lo hacen cuando meten ocho atrás y son todos de marca y defensivos".

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