Irán anunció comenzará el enriquecimiento de uranio
El régimen iraní insiste en que su progreso atómico es "imparable". El lunes iniciará la construcción de diez plantas más de combustible nuclear.
TEHERAN.- Irán anunció oficialmente que iniciará hoy en la central de Natanz el enriquecimiento de uranio al 20 por ciento, al mismo tiempo asegura que interrumpirá la producción de combustible nuclear si llega a un acuerdo internacional.
El director del Organismo iraní de la Energía Atómica, Ali Akbar Salehí, dijo asimismo que se trata de "un proyecto a largo plazo" y que "no se limitará a la producción de combustible para el reactor civil de Teherán".
Según el responsable iraní, su país ya informó por carta al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y le indicó que el enriquecimiento podrá ser visitado por los inspectores internacionales.
"El enriquecimiento de uranio para producir combustible nuclear es un proyecto a largo plazo y no se limitará a las necesidades del reactor de Teherán", señaló Salehi.
"Irán todavía está a la espera de que tenga éxito el diálogo, si es así, interrumpiremos la producción de combustible", afirmó, de acuerdo con la televisión.
El anuncio se entiende como una vuelta de tuerca más en el enconado pulso que el régimen de los ayatolá mantiene con algunas de las potencias más influyentes del planeta.
Países como Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido acusan a Teherán de ocultar, bajo su esfuerzo atómico civil, un proyecto de naturaleza clandestina y aplicaciones bélicas cuyo objetivo sería la adquisición de un arsenal nuclear, alegación que Irán rechaza.
El conflicto se agravó a finales del pasado año después de que Teherán desestimara una propuesta de Washington, París y Moscú para enviar su uranio al 3,5 por ciento al exterior y recuperarlo tiempo después enriquecido al 20 por ciento, en las condiciones necesarias para mantener operativo su reactor nuclear civil en la capital.
Irán afirma que está a favor del referido intercambio, pero exige que éste se produzca en su territorio nacional y se haga de manera escalonada, condiciones que no parecen estar dispuestas a aceptar las otras naciones.
Aún así, la producción no se logra de un día para otro. Requiere el rediseño de las cadenas de centrifugadoras que tiene en operación. Pero el problema mayor no está ahí sino en el encapsulado del combustible en las barras que necesita el reactor, una tecnología que, a día de hoy, sólo tienen Francia y Argentina. De ahí, que los observadores vean en el anuncio más un órdago a Occidente que una amenaza inmediata.
Tal interpretación se refuerza con las declaraciones de Salehí, quien reiteró que su país "va a poner en marcha 10 plantas de enriquecimiento el año próximo (que en Irán empieza el 21 de marzo)".
Pero si después de siete años de trabajos aún no hay centrifugadoras en la planta de Fordu y las 8.000 instaladas en Natanz están muy lejos del objetivo anunciado de 50.000, el anuncio de 10 nuevas plantas sólo puede ser un un mensaje.
Diálogo condicionado
Tras meses de negociación, el presidente iraní decidió ayer romper de nuevo la baraja al manifestar que había ordenado a los expertos de su país iniciar el controvertido proyecto, decisión que según sus palabras no significa que se haya renunciado al diálogo.
Días antes, en un aparente giro de timón, señaló que su país no tenía problemas para enviar el uranio al exterior.
Esta política de ambigüedad logró, en principio, frenar el consenso que trataba de gestar el presidente norteamericano, Barack Obama, para tratar de ganar el pulso a través de sanciones más severas.
China, país que compra a la República Islámica un tercio del petróleo que consume, considera que las palabras del mandatario iraní dejan una puerta abierta a una solución negociada.
Rusia, por su parte, duda entre sus lazos con Occidente y los importantes intereses que conserva con un país con el que históricamente mantuvo una difícil relación.
El domingo, nada más conocerse el discurso de Ahmadineyad, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, volvió a apostar por las medidas punitivas y pidió unidad "para que las presiones sobre Irán y las sanciones tengan el efecto deseado".
Mientras la tensión política crece, las incertidumbres sobre el grado de desarrollo nuclear iraní se mantienen.
Aunque parece que Irán posee la tecnología necesaria para llevar el uranio hasta el 20 por ciento, los expertos dicen dudar de su capacidad para encapsular el citado combustible e inyectarlo a los reactores.
El régimen iraní insiste en que su progreso atómico es "imparable", además de un derecho que le asiste como país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear.
En esta línea, Salehí puso también este lunes fecha para el otro gran proyecto nuclear iraní que despierta inquietud en las potencias occidentales: la construcción de diez plantas más de enriquecimiento de uranio.
En declaraciones a la televisión estatal en árabe Al-Alam, el jefe negociador iraní señaló que esos proyectos serán puestos en marcha "a lo largo del nuevo año" persa, que comienza el próximo 21 de marzo.
