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23-12-2010

La ONU denunció 173 asesinatos en Costa de Marfil

También 24 desapariciones forzadas, 90 casos de tortura y medio millar de detenciones. Pero la alta comisionada adjunta para los Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, dijo que las cifras ni siquiera ilustran la dimensión del problema. El país africano arde desde que el actual presidente Laurent Gbagbo se negara a entregar el poder a su sucesor electo, Alassane Ouattara. Se teme una guerra civil.

La ONU reveló ayer que cuenta con evidencias de que, en menos de una semana, ocurrieron al menos 173 asesinatos y 24 desapariciones forzadas en Costa de Marfil, como consecuencia de la violencia posterior a las elecciones presidenciales celebradas en noviembre.

Entre los días 16 y 21 de este mes también se documentaron 90 casos de tortura y cerca de medio millar de detenciones, detalló la alta comisionada adjunta de la ONU para los Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, en una sesión del Consejo de Derechos Humanos (CDH) dedicada a la situación en el país africano.

Agregó que la ONU estableció en Costa de Marfil una línea telefónica especial en la que recibe unas 300 denuncias diarias de violaciones a los derechos humanos, en relación con el conflicto generado por la negativa del hasta ahora presidente Laurent Gbagbo a entregar el poder a su sucesor electo, Alassane Ouattara, reconocido por la comunidad internacional.

Sin embargo, la alta comisionada advirtió ayer de que las cifras mencionadas probablemente ni siquiera ilustran la dimensión del problema, pues "ha sido imposible investigar todas las denuncias, incluidas las de la existencia de fosas comunes, debido a las restricciones de movimiento que sufre el personal de Naciones Unidas".

Denunció que esos obstáculos para cumplimiento de su misión son impuestos por las fuerzas de seguridad y seguidores del Gbagbo, lo que incluso impide al organismo internacional ofrecer ayuda humanitaria.

Kang se mostró particularmente preocupada por la utilización de medios de información, incluida la Radio y Televisión Nacional, para propagar el odio y poner a unos grupos contra otros, así como "diseminar información falta e incendiaria contra Naciones Unidas".

El CDH debatió ayer la crisis en Costa de Marfil a petición del grupo de países africanos, que ha presentado una resolución que pide el retorno a la calma e insta a la comunidad internacional a que preste ayuda técnica y humanitaria a Costa de Marfil.

Sin embargo, el texto no hace mención directa a la responsabilidad de Gbagbo en este estallido de violencia, que la ONU y varios países temen que pueda hacer revivir el conflicto interno que el país padeció en 2004.

Militares reiteran su apoyo a Gbagbo

Los militares de Costa de Marfil reiteraron ayer su apoyo a Laurent Gbagbo, acosado para que deje la Presidencia por la comunidad internacional, que intenta estrangular sus recursos financieros y le exige que reconozca la victoria electoral de Alassane Ouattara del pasado 28 de noviembre.

Las Fuerzas Armadas y de seguridad hicieron público ayer en la televisión oficial su "compromiso inquebrantable con el Presidente de la República (Gbagbo) y las instituciones de Costa de Marfil" y arremetieron contra quienes reconozcan a Ouattara como nuevo jefe del Estado y le presten lealtad.

Durante la guerra civil, de 2002 a 2007, Costa de Marfil se dividió entre el sur, que quedó bajo el control de Gbagbo y las Fuerzas Armadas, y el norte, controlado por una escisión del Ejército que formó la milicia de las Fuerzas Nuevas, que no se desarmaron tras el conflicto y que siguen dominando la zona.

Las sanciones internacionales a Gbagbo y sus aliados han llevado a su Gobierno a perder el crédito financiero, y ayer se ha visto imposibilitado para pagar los sueldos de los funcionarios, que se abonaron por la tarde.

Muchos de los bancos donde los funcionarios y empleados de empresas públicas debían cobrar sus sueldos cerraron de mañana sus puertas, entre ellos la Société Générale de Banques Cote D'Ivoire (SGBCI), que paga el 30 por ciento de los salarios.

Los bancos no han abierto hasta que se han asegurado que sus pagos se los reembolsará el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO).

El miércoles el Banco Mundial (BM) anunció que ya había congelado la ayuda financiera a Costa de Marfil, ante la negativa de Gbagbo a abandonar el poder.

La Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), como el resto de organizaciones internacionales, tampoco reconoce la legitimidad de Gbagbo y ha suspendido a Costa de Marfil hasta que se haga traspaso de poderes a Ouattara. Hoy los líderes de la CEDEAO tienen prevista una nueva cumbre extraordinaria en Abuya para tratar la situación marfileña, en la que es previsible que se discuta la petición de la ONU de ayuda para reforzar la Misión de Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI), que defiende a Ouattara y está acosada por las tropas de Gbagbo.

Mientras tanto, más de 400 personas detenidas el pasado 16 de diciembre en Costa de Marfil cuando se manifestaban a favor de Ouattara serán juzgadas hoy en el tribunal correccional de Abiyán, según dijo ayer un abogado de la Defensa.

El letrado admitió que "todos serán condenados", pero dijo que "defenderemos con entusiasmo la razón" de los acusados, que hace una semana se manifestaron para apoyar la instalación del Gobierno de Ouattara, obstaculizada por la insistencia de Gbagbo en permanecer en la Presidencia.

Según el Gobierno de Ouattara, las fuerzas de seguridad, leales a Gbagbo, mataron el 16 de diciembre en Abiyán al menos a 32 personas, una cifra que se ha incrementado en los días sucesivos y ayer, Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU dijo en Ginebra que, hasta el pasado martes, los muertos ascendían al menos a 173.

Además, se han comprobado 24 desapariciones forzadas y documentado 90 casos de tortura y cerca de medio millar de detenciones, según la alta comisionada adjunta de la ONU para los Derechos Humanos, Kyung-wha Kang, quien advirtió que las cifras mencionadas probablemente sean sólo una pequeña parte.

Ayer, en Abiyán, la ONUCI trató de localizar unas fosas comunes denunciadas por los seguidores de Ouattara, pero militares y milicias pro Gbagbo les impidieron llegar al lugar, según un portavoz de la Operación.

Tanto el primer ministro de Ouattara, Guillaume Soro, líder de las Fuerzas Nuevas, como organismos de la ONU han señalado que hay en el país mercenarios liberianos contratados por Gbagbo, acusados de cometer graves violaciones de los derechos humanos.

También han apuntado que los militares, leales a Gbagbo, han distribuido armas a milicianos con el objetivo de atacar a las tropas de la ONUCI.

Para el próximo miércoles, Charles Blé Goudé, líder de las Juventudes Patrióticas, acusadas de graves violaciones de los Derechos Humanos al inicio de la pasada guerra Civil de 2002 a 2007, ha convocado una manifestación en favor de Gbagbo en la Plaza de la República de Abiyán.

Esa manifestación podría ser foco de más actos de violencia, dado el historial de brutalidad de las Juventudes Patrióticas, en un país que está al borde de la reanudación de una abierta guerra civil.