El mundo celebró el Año Nuevo
12:37 El 2012 llegó con coloridos festejos en los distintos territorios.
Un grandioso espectáculo de 12 minutos de fuegos artificiales recibió el Año Nuevo en la bahía de Sídney, ante más de un millón y medio de espectadores, dando el pistoletazo de salida a las celebraciones en el mundo entero por la llegada de 2012.
El puerto de Sídney se llenó de gente horas antes de medianoche, pese a un calor soporífero, y todos dejaron estallar su alegría con el paso de año. "Cada año nos aseguramos que nuestra celebración es mayor y mejor que la del año anterior", dijo el alcalde de la mayor ciudad australiana, Clover Moore.
En Nueva Zelanda, las fuertes lluvias que caen desde hace días, y que han provocado algunos desbordamientos de ríos, obligaron a cancelar muchas de las celebraciones previstas.
En Japón, las familias aprovechan tradicionalmente estos días para acudir a los templos, pero para muchos la celebración de este año estará marcada por el duelo, en recuerdo de la catástrofe de Fukushima.
Lo mismo ocurre en Filipinas, donde la tormenta tropical Washi ha causado ya más de 1.250 muertos este mes. No se han previsto fiestas en los centros que albergan a más de 73.000 filipinos de los 465.000 que se vieron obligados a abandonar sus viviendas hace dos semanas por las lluvias.
Europa cerró su "annus horribilis", marcado por la puesta en entredicho de la moneda común y la amenaza de recesión, sin el convencimiento de que el nuevo año vaya a ser mucho mejor.
Los festejos europeos se iniciaron en Rusia, con un castillo de fuegos artificiales en la plaza Roja de Moscú y un gran espectáculo retro con música de los años 1970-1990, transmitido en pantalla gigante, recordando las fiestas de Año Nuevo que se celebraban en el pasado en la plaza Lubianka, frente a las oficinas del KGB.
En Finlandia, el centro de Helsinki, que celebra su 200 aniversario, quedó iluminado de manera espectacular en un recorrido de unos tres kilómetros.
En París, decenas de miles de personas, muchos de ellos turistas, disfrutaron como cada año en los Campos Elíseos y al pie de la Torre Eiffel para celebrar el paso a 2012.
Los italianos, pese a la crisis, pudieron asistir gratis a un gran concierto en la avenida del Foro Imperial de Roma. En Venecia se celebró otro concierto en el Teatro La Fenice y un castillo de fuegos artificiales sobre el Gran Canal.
No se pudo celebrar este año con los tradicionales petardos que fueron prohibidos en cuatro grandes ciudades, entre ellas, Venecia y Milán.
Londres dio la bienvenida a su año olímpico con los tradicionales fuegos de artificio en en Támesis, a los que seguirán las 12 campanadas del Big Ben. Las estrellas de 2011, los príncipes Guillermo y Catalina, despedirán el año en Balmoral, en Escocia, con el resto de la familia real.
En Holanda, Amsterdam trata este año de instaurar una nueva tradición: poco antes de medianoche, una pareja de marionetas hinchables de 14 metros de altura y vestidos al modo tradicional, marcharon el uno frente a la otra para besarse justo en el momento en el que se cambie de año.
En La Haya, los guardianes del zoo pusieron música pop para calmar a las jirafas, que cada año quedan aterrorizadas por el sonido de los petardos.
Al otro lado del Atlántico, un millón de personas en Times Square, en Nueva York, asistieron a una tradición centenaria: el descenso a medianoche, durante 60 segundos, de una bola de cristal multicolor por una torreta. Este año la encargada de lanzar la bola será la cantante Lady Gaga.
Para asistir a esta ceremonia habrá que pasar detectores de metales y "detectores de radiaciones". En el perímetro de Times Square se han retirado los buzones y se han sellado las tapas de las alcantarillas por seguridad.
En Latinoamérica, parte de las antiguas colonias españolas celebraron la llegada de Año nuevo como en España, comiendo las 12 uvas con cada campanada de medianoche.
También hay otras tradiciones "más locales": dos millones de brasileños y turistas vestidos de blanco asistieron en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, a fuegos artificiales y lanzaron al mar rosas y gladiolos blancos, rojos o amarillos, en ofrenda a Yemanyá, la diosa del mar de un rito afro-brasileño, para que se cumplan los deseos de paz, amor y dinero.
Estos mismos colores se utilizan en Bolivia o Perú, donde hay que llevar alguna prenda roja para atraer el amor en el nuevo año, amarillo para el dinero y blanco para la armonía.
En Cuba, lanzaron cubos de agua por la ventana para purificar las casas y en Montevideo se tiraron son las agendas o los calendarios del año que termina. En Nicaragua, la gente se baña en un río o en el mar para comenzar limpio el Año Nuevo.
En Perú, como cada año, se quemaron esfinges de personajes maléficos, pero también de las personalidades políticas más odiadas.
Los colombianos colocaron tres patatas bajo la almohada: una pelada, otra a medio pelar y otra con piel. A medianoche, se agarra sin mirar una de las tres: la pelada es signo de mal agüero, la medio pelada es una señal neutra y la que no está pelada anuncia un año próspero
