Las manifestaciones en El Cairo desnudan las diferencias de base
Miles de personas se congregaron en plaza Tahrir para exigir la entrega del poder de los militares a los civiles. Los islamistas, por su parte, festejaban el triunfo de la "revolución".
EL CAIRO, Egipto.- Grandes grupos de manifestantes coreando consignas antimilitaristas se unieron desde mezquitas de El Cairo a decenas de miles de personas que se congregaron en la plaza Tahrir para exigir la entrega del poder de los militares a los civiles, mientras islamistas festejaban el triunfo de la "revolución".
Tras 12 meses de cambio, el camino hacia la democracia es una ruta tortuosa e incierta administrada por unos militares que juzgaron en tribunales castrenses a más de 12.000 civiles y reprimieron con violencia varias manifestaciones, consignó la agencia de noticias Prensa Latina.
Las diferencias políticas pudieron apreciarse en la plaza Tahrir donde partidarios de la Hermandad Musulmana celebraron el día como el de la victoria de la "revolución", mientras que los no islamistas insistieron en que no puede haber celebraciones con tantas demandas sin atender.
Entre los organizadores laicos se encontraban grupos protagónicos de la "primavera egipcia" como el Movimiento Juvenil 6 de Abril, el Partido de la Alianza Popular Socialista, los Socialistas Revolucionarios, el Movimiento Juvenil Justicia y Libertad, el Movimiento Juvenil 25 de enero y otros, reportó en su página on line en inglés el diario cairota Al Ahram.
En la calle, vehículos blindados custodiaban el Ministerio de Defensa rodeado de alambre de púas y los manifestantes gritaban consignas contra los generales, como "¡Esto es revolución, no una celebración!", "¡Abajo el régimen militar", "La revolución continúa" o "Pan, libertad y justicia social", reportó Prensa Latina.
Ahmed Alish, uno de los manifestantes, explicó que el objetivo era entregar un mensaje a los militares: "Tienen que irse", citó la cadena televisiva CNN.
Más tarde, la policía dispersó a la multitud. Alish dijo que vio a un manifestante pro militar al momento de arrojar lo que parecía una granada de percusión casera.
La tensión estalló cuando una marcha de cientos de manifestantes se dirigió hacia el edificio del ministerio de Defensa y fue recibido por decenas de simpatizantes de los militares que coreaban "el Ejército y el pueblo son una sola mano."
El grupo pro militares formó una cadena humana en una intersección, pero los manifestantes lograron atravesar el cordón, al grito de "abajo con el régimen militar."
Las protestas incluyeron manifestaciones masivas en otras ciudades de Egipto, en conmemoración del primer aniversario del "Viernes de la Ira", uno de los días más sangrientos de la ola de 18 jornadas de protestas que terminaron con el derrocamiento de Hosni Mubarak.
El "Viernes de la Ira" del año pasado, las fuerzas de seguridad de Mubarak dispararon contra manifestantes que marchaban hacia la plaza Tahrir, matando e hiriendo a cientos de personas. Manifestantes se enfrentaron de nuevo durante horas, hasta que las fuerzas de la policía se vieron desbordadas y se retiraron de las calles.
Un año más tarde, el enfoque de los manifestantes es de exigir que los militares, que gobernaron el país desde el derrocamiento de Mubarak, dejen el poder. Pero los islamistas, que ahora representan el bloque más poderoso en el nuevo parlamento, están dispuestos a esperar que se cumplan las promesas de los militares de dejar el poder a fines de junio.
La Hermandad Musulmana tiene un poco menos de la mitad de los escaños en el nuevo parlamento, dándole una considerable influencia sobre la redacción de la futura Constitución. El Parlamento se supone que designará una comisión de 100 miembros para redactar la Carta Magna.
En tanto, organizaciones izquierdistas y grupos seculares acusan a los militares de ser tan dictatoriales como Mubarak y de tratar de preservar su poder incluso después de entregar la autoridad a los civiles.
Algunos en la plaza gritaron consignas en contra de la Hermandad Musulmana. Mientras que los partidarios de la fuerza islamista, trataron de ahogar los gritos de repudio a su fuerza política, cantando desde los altavoces el himno nacional a todo volumen.
En medio de la multitud en la plaza Tahrir, un clérigo musulmán entregó un encendido sermón del viernes, proclamando que los manifestantes, no los militares, tienen derecho a determinar el rumbo del país.
"Nuestro derecho es dictar las decisiones de la revolución", sostuvo el clérigo, Muzhar Shahine, hablando desde un escenario montado por los grupos de izquierda y seculares, mientras la multitud aplaudió y gritó, "Dios es grande".
"Un año más tarde, la Seguridad del Estado realmente fue disuelta", dijo refiriéndose al temor a la fuerza de seguridad interna que fue la columna vertebral del estado policial de Mubarak.
Pero se preguntó retóricamente, "¿ha sido liberada nuestra tierra?" respondiéndose que ahora los militares deben garantizar la redacción de una constitución "compartida por todos los partidos políticos y que otorgue derechos para todos los hijos de Egipto".
"No podemos celebrar cuando no hay justicia para los muertos", reclamó Sayyed, un manifestante de 30 años de edad, "la Hermandad Musulmana está hablando de la justicia, pero no cómo ni cuándo", agregó.
"Este es un día de luto, no de celebración", sostuvo Abdel Hady, el padre de un manifestante muerto, él y su familia llevaban grandes carteles con la foto de su hijo en Tahrir un año atrás.
