El Estado Islámico lanzó una "Guerra del Agua" en Irak
Cerraron las compuertas de una represa sobre el Éufrates en Ramadi, lo cual le dio mayor libertad de movimientos para atacar a las fuerzas que se preparan para recuperar esa ciudad.
El grupo Estado Islámico (EI) cerró las compuertas de una represa sobre el Éufrates en Ramadi, lo cual le dio mayor libertad de movimientos para atacar a las fuerzas que se preparan para recuperar esa ciudad del oeste de Irak pero también redujo los niveles del agua de manera preocupante, dijeron ayer autoridades.
También ayer, al menos 11 personas murieron en una serie de ataques con bomba cometidos en las afueras de Bagdad que, aunque no fueron reivindicados, parecen tener el sello del grupo yihadista que tiene en vilo a Medio Oriente, informó la policía.
Ramadi, capital de la vasta y desértica provincia de Al Anbar, cayó en manos del EI el 17 de mayo, y Bagdad envió a miles de milicianos y soldados para tratar de recuperar la ciudad, cuya toma fue la mayor victoria de los yihadistas en Irak desde una ofensiva que en 2014 los dejó en control de extensos territorios.
Hasta ahora, el Éufrates había actuado como una barrera entre los yihadistas, que controlan su ribera norte, y el Ejército de Irak y otras milicias chiitas pro gubernamentales del norte del país que están tratando de avanzar hacia Ramadi desde la otra orilla.
Un portavoz del gobernador de la provincia de Al Anbar dijo que las fuerzas de seguridad tendrían ahora volver a desplegar a lo largo del río para evitar que los insurgentes se infiltren.
"Anteriormente tenían que controlar sólo los puentes y ciertas áreas, pero ahora todo el río será transitable", dijo Hikmat Suleiman, citado por la agencia de noticias Europa Press.
Esta no es la primera vez que el EI busca utilizar el agua como un arma en su guerra contra el gobierno iraquí.
El verano pasado, los militantes se apoderaron de la presa de Mosul, en el norte de Irak y amenazaron con sumergir Bagdad hasta que las fuerzas kurdas los echaron del lugar con ayuda de los ataques aéreos de la coalición internacional que bombardea al EI en el país y en la vecina Siria desde el año pasado.
La caída de Ramadi en manos del EI significó un duro revés para el gobierno iraquí y, sumada a la toma por los yihadistas de la ciudad central siria de Palmira, tres días después, puso en entredicho la estrategia de ataques aéreos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.
El Consejo o legislatura provincial de Al Anbar se reunió ayer para discutir formas de expulsar al EI de la represa y evitar las consecuencias de la disminución de los niveles de agua al sur del dique.
El EI "ahora libra una sucia guerra del agua", dijo Sabah Karhout, presidente del Consejo.
"Cortar el agua es el peor crimen que pueden cometer. Forzará a chicos, mujeres y ancianos a huir y les permitirá adentrase para lanzar ataques", prosiguió.
Los yihadistas "no tienen suficientes combatientes para enfrentarnos en una batalla convencional en este momento, así que está usando el agua como arma para debilitar a zonas donde hay bases militares", dijo otro legislador provincial, Arkan Tarmuz.
En los últimos días, el EI ha reivindicado múltiples atentados en Bagdad y otras ciudades de Irak, incluyendo una serie de ataques con coche bomba contra un destacamento policial al noreste de la capital que dejó 45 agentes muertos el lunes pasado.
Ayer, al menos 11 personas murieron en varios atentados con explosivos contra lugares públicos en los alrededores de Bagdad, incluyendo uno que causó cuatro muertos y 11 heridos y que ocurrió en una zona de comercios de autopartes en Basmaiya, al suroeste de la capital, dijeron fuentes policiales.
