"Hemos logrado un Festival que es respetado en todo el mundo"
Satisfecho con el balance, José Martínez Suárez destacó el nivel de las películas que se pasaron. "El año próximo tenemos que mejorar la publicidad", dijo.
Me pareció que el Jurado, que había sido conformado con mucho cuidado, con mucho rigor, se comportó a la altura de las circunstancias, y el aplauso del público que rubricó cada uno de las dictámenes, demostró que estaba todo el mundo de acuerdo. A mí me gustaban mucho tres películas que salieron premiadas. Me gustaban "Cinco días sin Nora", "Vikingo" y "El hombre de al lado". También me gustó mucho "Madre", digamos que es la cuarta.
- ¿Qué destaca en "Vikingo", que es la película con menor producción de las que señaló?
- La producción propiamente dicha es un elemento que dejo en segundo o tercer término cuando conceptúo una película. Para mí el valor principal es el tema que desarrolla.
"Vikingo" tiene la particularidad de estar hablando de un mundo, una gente, un barrio, un código que desconocemos y sin embargo existe. Y que si esa realidad cunde, se incrementa y nos llega a nosotros, se nos termina la vida. Porque es gente que tiene características de violencia, de droga, de venta de armas...Y de gente sin códigos. Y sin embargo existen y nosotros no sabemos que existen. Estamos como mirándonos el ombligo y no estamos mirando que alrededor nuestro, a 15 ó 18 kilómetros de Buenos Aires, hay chicos que se sientan a la hora de la siesta a fumar o a beber cerveza, no van al colegio, no estudian, están en calles pestilentes, porque no tienen asfalto, tienen charcos de agua, entonces no podemos esperar que esa gente el día de mañana esté en condiciones de entender cuál es la mejor forma de vivir. Yo creo que lo que hay que hacer cuando una persona está enferma, es avisarle que está enferma para que se pueda recuperar. Esta gente que está en esta situación, no lo entiende. Los motoqueros tienen su códigos, pero los otros, no. Yo creo que "Vikingo" está haciendo, de alguna forma, un neorrealismo como hizo Italia a partir de los años 48. Está mostrando cómo se vive en la parte argentina que está oculta por la sombra. Creo que ese tipo de películas nos puede hacer mucho bien.
- En ese sentido, ¿usted cree que el cine puede ser un motor de cambio?
- No tengo ninguna duda, lo ha sido siempre. En una película que se llamaba "Lo que sucedió aquella noche" de Capra en el año 33, Clark Gable se saca la camisa y queda en cueros. A partir de esa película, bajó la producción de camisetas en Estados Unidos, un 60% y los dueños de las fábricas de camisetas le reclamaban al estudio que por favor cuando un actor se quitara la camisa, abajo tuviera camiseta. Es la misma razón por la cual existe la publicidad, ¿por qué los chicos beben tanto?... porque ven televisión, ven que el que toma cerveza o tiene la muchacha más bonita, o la mejor moto, anda rodeado de gente encantadora...y eso no es cierto. Nos están engañando. Vivamos la realidad, investiguémosla, lleguemos a conocerla y a partir de allí, tal vez alguna generación posterior logre solucionarla. No va a ser la mía ni la de mis hijas. Tal vez sea la generación de mis nietos, los que lo vean. Yo lo que siento es dejar un mundo que no es tan hermoso, ni tan cordial, ni tan afectuoso ni tan solidario como el que había cuando yo nací.
- Volviendo al Festival...
- Nunca hemos salido del Festival...
- Tiene razón. Pero a ver si coincide conmigo en defensa de este Festival del que se dijo que había tan poco glamour. Creo que debería resaltarse que la mayoría de las películas que se proyectaron fueron buenas y que este año, contrariamente a lo que pasó en otros, prácticamente no hubo inconvenientes, como películas que no llegaban nunca, cambios de programación, subtítulos que no estaban...
- Estoy totalmente de acuerdo. Así es. Y hay un motivo. Eso no es casual. El Festival venía realizándose con la misma gente de hacía 5 ó 6 años y estaba anquilosada. Había trenzas ocultas, inconvenientes personales entre la gente, y yo me encontré en medio de una batahola que no tenía desperdicio. Lo único que hacía era perjudicar al Festival y perjudicarme a mí. Así que traté de poner orden, lo puse dentro de lo posible, aunque de todas maneras admito que el Festival anterior fue un Festival opaco, pero como me di cuenta de eso, me dije, "bueno, la mejor forma de solucionar todo esto es decirle a esta gente que no le gusta trabajar conmigo y con los que a mí no me gusta trabajar, que trabajen en otro lado". Ninguno perdió el trabajo. Fueron a otras áreas del Instituto y yo seleccioné la gente. Se fueron 19 personas. Las suplí con 7. Hicimos un festival muy acotado, con gente muy solidaria, muy inteligente, muy capaz y sobre todo ingeniosa. El problema fue cuando Liliana Mazure me dijo que había una crisis económica, que había alcanzado a todos los países del mundo y había que bajar los niveles económicos del Festival. Y yo pensé, "bueno, será un 33%". Y no, fue un 66%. Nosotros hicimos este Festival con la tercera parte. Y sin embargo, pusimos ingenio. Y además nos dimos el gusto de traer 600 becados, 300 los primeros cuatro días y 300 los últimos cuatro días, de escuelas que van desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Nos dimos el lujo de editar un libro que se llama Obras Incompletas de Homero Alsina Thevenet, con texto inédito y nos dimos el lujo de tener un jurado de primera. Hubo películas de 40 países. Hemos tenido menos películas que el año pasado, que fue una exageración, con 389 películas. A diez días, eran 38,9 películas por día, una barbaridad. Este año tuvimos 204. Algún periodista mal informado dijo que no se había atendido a la producción latinoamericana. Entonces yo dije, "qué raro, no se me pudo haber descuidado eso". Y cuando saqué la cuenta, vi que el 41% de la producción era latinoamericana.
- El comentario apuntaría a que en la Competencia Latinoamericana hubo pocos países representados...Claro que eso tiene que ver con si los directores anotan o no a sus películas en esa competencia...
- Sí, pero es una elección sobre todo motivada por la calidad de las películas que nos fueron presentadas. Nosotros también tuvimos que elegir. Podríamos haber puesto 12 de las cuales 4 las premiamos por buena voluntad. Pero no es bueno hacer un festival de esa naturaleza. Nosotros lo que hicimos fue elegir lo mejor.
- ¿Cuándo empezamos a pensar en el próximo?
- Mañana. De verdad. Hay un dicho verídico: "¿cuándo comienza el próximo Festival?...al día siguiente de haber terminado el anterior". Yo hace 22 meses que estoy acá y no me he tomado vacaciones todavía y no lo he notado. Le digo una cosa, sin que sea vanagloria: yo los sábados y domingos voy a la oficina. Porque son los días que tengo más tranquilidad para trabajar, no suena el teléfono, no me consultan. Tengo una oficina pequeña, muy modesta, y ahí voy a pensar. Pienso y a partir de esas cuatro o cinco horas que me quedo, saco conclusiones: qué anda bien, qué anda mal, por qué, qué podemos hacer...y eso me permite el lunes llegar con una serie de propuestas y así hemos logrado llegar a donde llegamos hoy: a que al Festival se lo respete, se lo aplauda. Yo sólo hago lo que debo hacer.
- Hoy, ahora,. en este momento, ¿ya se sentó a pensar qué se debe mejorar para el próximo?
- Sí, sí, tenemos que mejorar un poco la publicidad. He sentido que estábamos flojos de publicidad.
- Estoy absolutamente de acuerdo.
- Dígamelo de nuevo.
- Estoy absolutamente de acuerdo.
- Gracias. El año próximo vamos a trabajar en eso.
