18 de February de 2012

"Hay un sello que yo les pongo a mis personajes"

La actriz Mónica Villa dice que fue "tocada con la varita mágica" y agradece haber sido parte de aquel memorable filme argentino. Cuenta que le sigue costando la reinserción laboral y habla de sus roles siempre fuertes.

"Mi hijo es lo más importante de mi vida", confiesa Mónica Villa.

Da vida a personajes contundentes, de esos que resultan difíciles de olvidar. Como prueba, alcanza recordar su participación en "Esperando la carroza", la película de Alejandro Doria que la convirtió en popular. Ella, de Mónica Villa se trata, dice de sus personajes que "tienen densidad".

En el recordado filme, era Susana de Musicardi, esposa de Jorge (Julio de Grazia), una nuera desesperada por tener su propio espacio más allá de los ojos de su suegra, Mamá Cora (Antonio Gasalla). Amable, una de las "8 Mujeres" de este verano, aclara: "No soy light como persona ni como actriz".

"En 8 Mujeres (la obra que sube a escena en el teatro Lido) hay algunos personajes livianos, pero José María Muscari (el director) me llamó para el personaje más denso de todos, cómico pero denso, complejo, la gente por ahí no se da cuenta, pero el que ve otras cosas ve a un personaje complejo, te hace reír pero es denso", anticipa.

Por el rol de Agustina, una solterona que hace reír a partir de su propio drama, fue nominada al Estrella de Mar.

Sincera, pero sobre todo observadora, la intérprete de enormes ojos negros no es de las que siempre dicen presente en las temporadas estivales. Ni de Mar del Plata ni de otras plazas.

Antes de desembarcar con esta obra, en la que comparte escenario con Norma Pons, Juana Repetto, Emilia Mazer, Cecilia Dopazo, Hilda Bernard, María Leal y Katja Alemann, fue parte del elenco de "Divas", hace ya varios veranos.

"Lo que pasa es que cuando me ofrecían venir a Mar del Plara no eran buenas las condiciones como para dejar tu casa... Y además, cuando nació mi hijo los primeros doce años no me moví, sólo fui a filmar a Uruguay la película de Mastroiani y me la llevé a mi mamá y fue distinto", cuenta.

- ¿Sos una madre intensa?

- Soy una mamá muy dedicada, mi hijo es lo más importante de mi vida, tal vez porque llegué a la maternidad a los 37 años y fue un hijo muy deseado y le dediqué todo el tiempo. Y mi carrera pasó a un segundo lugar. No me costó nada (dejar la carrera), no hice ningún esfuerzo.

- ¿Fue duro retomar?

- Sí, retomar me costó, porque te pasan factura, si bien tu lugar no lo ocupa nadie porque cada uno es único, otros lugares los ocuparon. Entonces fue como empezar de cero, no tan de cero porque ya tenía un nombre pero me costó y me sigue costando insertarme. No es tan fácil porque justo dejé de trabajar en un momento en que cambiaron las modalidades de producción. Me refiero a cómo llegar a protagonizar un programa y qué tipo de programas pueden protagonizar actrices como yo. Cambió mucho todo, aunque parezca increíble por el poco tiempo.

- Es que ya no hay ciclos dramáticos en la tele como Alta comedia.

- No, y tampoco está Atreverse. Esos programas, a los cuales yo tenía acceso y era considerada una actriz de mucho prestigio y en los que tenía participaciones muy importantes, dejaron de existir. Y no se los reemplazó. Hoy reina cómo el sálvese quien pueda.

- ¿Prevalece más la comedia?

- Pero no la buena comedia, no hay buenos ciclos cómicos, hay algunas novelas y algún programa de prestigio y nada más, hay poca ficción. Eso nos perjudicó a todos los actores. Los que no están en los programas mediáticos somos los más perjudicados.

- Tus personajes tienen mucha presencia. ¿Cómo trabajaste este rol en "8 mujeres"?

- Hay un sello que yo les pongo a mis personajes, tienen una densidad, no soy light como persona ni como actriz. Creo que el actor es un gran observador, uno se va haciendo su archivo, como una computadora, observás a pesar tuyo, además de que es un entrenamiento. Fui alumna de Heidy Crilla y ella nos entrenaba, teníamos un ejercicio que se llamaba observaciones y una vez por semana tenías que pasar a mostrar lo que habías observado. Eso te obligaba a mirar de otra manera. Yo tengo como un archivo de datos y de pronto de esa computadora cerebral aparecen cosas, no sabes de quien son pero aparecen, porque están en tu archivo.

- ¿Cómo evaluás tu participación en Esperando la carroza?

- Con los años cada vez me siento orgullosa de haber sido parte de esa película, del elenco y de todo, porque todo funcionó bien, empezando por la dirección. Siento que fui tocada por la varita mágica, porque podés hacer y protagonizar cien mil películas pero ésta es parte de la historia del cine argentino de una manera especial. Ya con eso siento que me tocaron con la varita mágica.

- ¿Eras muy joven cuando la protagonizaste?

- Sí, tenía 32 años, creo. Fue una de las primeras películas que hice, el año anterior habia hecho Darse cuenta y antes El pasajero del jardín y El desquite. Pasan los años y yo me siento más honrada de haber sido parte de esa película. Además, Alejando (Doria) eligió justo al elenco, todos teníamos condiciones para el grotesco y mi personaje más, porque tenía que ser cómica a partir de la angustia, no me di cuenta en el momento lo dificil que fue hacer ese personaje. Me concentré en estudiar y estudiar, pero con los años dije 'qué difícil, no tenía conciencia de las dificultades'. Tal vez porque estaba muy concentrada estudiándolo y tratando de poder con ese personaje. Yo vengo de una escuela de teatro en la que la letra se aprende al final, primero ves en qué situación está el personaje y qué le pasa. Ya cuando trabajaste bien esas situaciones la letra viene sola. Fui a filmar y ya me sabía la letra, estudié un mes antes situación por situación, en el desglose actoral del libro ya lo tenía todo trabajado y estudiado, lo que hacía día a día era repasarlo. La verdad fue un mes de preparación infernal, porque la filmación duró dos meses.

- Sos una estudiosa del teatro argentino. ¿Estás a punto de editar un libro?

- Trabajé sobre José González Castillo, que fue una figura paradigmática del teatro popular de comienzos del siglo XX en Buenos Aires. Fue una figura extraordinaria, dramaturgo, militante de lo popular, letrista de tango, gremialista, docente, autor de radioteatros. Quise rescatarlo del olvido. Hace poco que defendí mi tesis en la Maestría en Teatro Argentino ante un jurado de lujo. Me pusieron un diez y no me lo esperaba. Ahora voy a transformar mi tesis en libro.

- ¿Te gusta escribir?

- Fue un ejercicio espiritual además de intelectual, porque me gusta la investigación, me apasiona y pude escribir, que no es fácil, con claridad, con sencillez y me costó, pero pude. Ahora veré qué pasa, porque también me gustaría dedicarme a la docencia.

Todos en Mar del Plata

Curiosamente, buena parte del elenco de "Esperando la carroza", filme que se estrenó en 1985 y del que se llegó a hacer una segunda parte en 2009, realiza sus obras esta temporada en Mar del Plata. Antonio Gasalla (Mamá Cora) protagoniza "Más respeto que soy tu madre", Luis Brandoni (Antonio) es "Don Arturo Illia", Betiana Blum (la esposa de Antonio) propone "Más liviano que el aire" y China Zorrilla (Elvira) pasó fugazmente por la ciudad con su obra "Las d'enfrente".

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