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13-07-2012

"Soledad y Larguirucho", la propuesta del cine nacional para los chicos

Manuel García Ferré analizó las posibilidades de hacer cine en Argentina. Dijo que la TV no se lleva bien con la animación.

"Soledad y Larguirucho", de Manuel García Ferré, es la propuesta de este año del cine nacional destinada al público infantil en vacaciones de invierno. Ya estrenada en Buenos Aires, es probable que llegue a las salas locales el jueves que viene.

Hablando sobre la posibilidad de hacer cine popular en Argentina, el creador de personajes como Hijitus y Anteojito, que lleva una interesante cadena de éxitos con películas como "Manuelita la tortuga", vista por dos millones de personas y "Corazón - las aventuras de Pan Triste", que cortó un millón de entradas, asegura que "hay limitaciones", pero también destaca el "inmenso talento" de los creadores argentinos.

"En Argentina, como en todo país con 30, 40 ó 50 millones de habitantes es difícil hacer un cine que invada los mercados del exterior, y eso limita la explotación fronteras adentro, pero cuando hay una buena película las cosas cambian", comenta García Ferré.

"Las cosas se modifican con películas como 'El secreto de sus ojos', que abrió las puertas en muchos mercados del mundo. Las posibilidades y el talento argentino son múltiples: aquí hay talento que trasciende las fronteras", insiste.

En materia de exportación, García Ferré comenta que "todas mis películas tuvieron premios internacionales y pude venderlas a todos los países de habla hispana, también a Brasil y Portugal, Italia, Alemania, Suiza y Rusia".

Dibujante, realizador y creador de personajes entrañables que cruzaron más de una generación, García Ferré llegó a la Argentina en 1946, cuando tenía 17 años como parte de la última gran inmigración europea, desde su Asturias natal, siete años después de la Guerra Civil que asoló a su país de 1936 a 1939.

Intentó estudiar arquitectura, pero fue más fuerte su decisión de dedicarse a la ilustración, y una década después de su arribo al país consiguió que la revista Billiken publicara su historieta "Pi Pío".

Quienes vivieron sus infancias en las décadas del 60 y 70 crecieron junto a sus personajes y todavía hoy los recuerdan, igual que muchos de sus hijos y nietos, que los vuelven a conocer, ahora en diferentes formatos.

Movido por la necesidad de desplegar su mundo, García Ferré creó en 1964 la revista Anteojito, que aggiornaba a la histórica Billiken, luego de algunos años dedicado a la publicidad, donde creó los spots de Mantecol.

Pero la pandilla de Mantecol no fue su única creación animada publicitaria, ya que también se recuerdan las de Lanas San Andrés, Zapatos Touson, pastillas DRF, planchas Atma y fibra Ban-Lon.

En cuanto a la presencia del dibujo animado en la pantalla chica argentina, García Ferré dice que "en la televisión todo muere al día siguiente y cuando un dibujo animado implica continuidad es muy costoso y no reditúa lo suficiente".

"A pesar de esa particularidad, mi serie con Hijitus hecha en la década del 70 sigue vigente porque la hicimos con el mismo entusiasmo que podemos hacer una película, poniéndole humanidad, esa ternura que hoy escasea bastante en el cine", asegura.

"Ahora tengo dos proyectos en mente, con personajes nuevos", confiesa para concluir que "las ilusiones nos alientan, la vida no se repite, es una ocasión que no se repite jamás. O se hace o se hace", reflexiona. Y remata: "Una vez levanté en la ruta a una señora muy viejita, que iba de su rancho al pueblo a vender unos productos que había cosechado en su campo y le pregunté '¿a su edad sigue trabajando?' y ella me dijo 'en esta vida, el que no hace se queda'".