14 de September de 2014

Electrizante libro con el judaísmo ortodoxo como columna principal

El escritor Alejandro Soifer brinda detalles de la "cocina" de Rituales de Sangre, su primera novela que, con un ritmo atrapante, tiene a miembros de la comunidad ortodoxa judía como protagonista.

Alejandro Soifer.

por Marcelo Pasetti

"Lamentablemente el antisemitismo parece ser una hydra: se le corta una cabeza y le crecen dos, tres más. Esto es así en todo el mundo y la Argentina no es la excepción", aseguró a LA CAPITAL el joven escritor Alejandro Soifer, autor de la novela "Rituales de sangre", una trama conspirativa que toma como punto de partida antiguos mitos del judaísmo ortodoxo y los traslada a una Buenos Aires actual.

Durante la extensa charla, Soifer dijo que la colectividad en la Argentina es "muy, muy amplia y hay de todo bajo la viña del Señor. Los hay cerrados, los hay cerradísimos (mucho más incluso que en mi novela), los hay intermedios y los hay, como yo, los que no tenemos casi ninguna relación estricta".

Alejandro Soifer nació en Buenos Aires en 1983, es licenciado en Letras, da clases en escuelas públicas y privadas, trabajó como periodista en varios medios y durante siete años, en la biblioteca de la Sociedad Hebraica. En 2010, publicó la investigación "Los Lubavitch en Argentina", casi como el prólogo periodístico para esta novela.

El autor de "Rituales de sangre" dijo que realizó un amplio trabajo de investigación. "En ese momento -aseveró- me di cuenta de que los modos de vida, costumbres y formas de pensar de los judíos ortodoxos podían llegar a ser fascinantes para un público amplio, no sólo de la colectividad judía".

- ¿Cómo nació Rituales de sangre?

- La novela tuvo un proceso de producción bastante largo: la primera idea surgió en el año 2010, luego de un trabajo de investigación periodística que realicé acerca de una comunidad de judíos ortodoxos. En ese momento me di cuenta de que los modos de vida, costumbres y formas de pensar de los judíos ortodoxos podían llegar a ser fascinantes para un público amplio, no sólo de la colectividad judía. Por ahí vino una punta. Luego lo mezclé con una pasión que siempre sentí por el género policial y con las leyendas de los libelos de sangre medievales. Esto último era algo que me interesaba porque siempre me parecieron tan tremendos y espantosos que pensé que por ahí podía haber una línea narrativa: ¿qué pasa si esto que sucedió en la Edad Media lo traemos al presente? Y tan alejado de la realidad pareciera que no está esta fantasía, lamentablemente. Por último, la historia de los falsos Mesías también siempre me resultaron fascinantes y ahí encontré otro caldo interesante para hacer una buena sopa narrativa. Finalmente en 2012 me decidí a escribir el libro y el proceso duró unos seis o siete meses bastante intensos. Fue toda una apuesta personal que me hice y finalmente, creo, salió como esperaba.

- Hay un minucioso trabajo de investigación histórica sobre el judaísmo ortodoxo. ¿Cómo fue esa tarea?

- En 2010 publiqué un libro de crónica periodística acerca de un grupo de judíos ortodoxos muy visibles en nuestro país y en el mundo. A ese libro le dediqué un año de investigación muy intenso. Lectura, asistencia a eventos de esta comunidad, etc. por lo que en buena medida obtuve un conocimiento bastante cercano de muchas de las costumbres y formas de pensar, actuar y ser de los judíos ortodoxos.

- Vos te definís como un judío "secularizado" y ya publicaste "Los Lubavitch en Argentina", lo cual se convirtió en una especie de antesala de "Rituales de sangre"...

- Sí, el judaísmo ha ocupado una parte bastante importante en mi obra. En un comienzo tuvo que ver con una búsqueda de identidad propia, luego fue algo que me había quedado pendiente escribir y ahora estoy bastante alejado de toda práctica comunitaria (me casé en 2013 con una mujer no judía por ejemplo). Siento que de alguna manera siempre está presente una cierta esencia judía pero espero poder llevarla más al lado por el cual lo experimento yo: las comidas de Europa oriental de mis abuelas, cierta inquietud intelectual indeclinable, el humor del judaísmo neoyorquino...

- ¿Y cuales fueron las primeras reacciones en la comunidad judía ante la aparición de este libro?

- Obtuve de momento excelentes comentarios por parte de lectores judíos. Al principio algunos me comentaron que les chocaba leer a judíos mezclados en tramas de asesinatos rituales o violando leyes muy sagradas del judaísmo (por ejemplo en cierta escena que no quisiera develar pero donde está involucrada la ley fundamental de no comer jamón), pero más allá de eso, a esos mismos lectores terminó encantándoles la trama, los personajes, la acción y el libro en general.

- ¿Es tan cerrada y se mantienen en realidad tantos rituales en la comunidad judía ortodoxa en la Argentina?

- La colectividad en la Argentina es muy, muy amplia y hay de todo bajo la viña del Señor. Los hay cerrados, los hay cerradísimos (mucho más incluso que en mi novela), los hay intermedios y los hay, como yo, los que no tenemos casi ninguna relación estricta (no vamos al templo, no rezamos, no sabemos hebreo, no tenemos una vida comunitaria activa).

- Uno de los personajes principales del libro es Sebastián, un joven periodista, algo así como tu alter ego...

- Sí, Sebastián es un poco un alter ego. Como escritor enfrentando el desafío de una primera novela seria me aferré en un comienzo a un personaje que pudiera conocer, que pudiera manejar, que pudiera imaginarme cómo reaccionaría ante determinadas situaciones. Luego, con el correr de la escritura, fui pudiendo soltar más la mano y crear y darle forma a los otros dos grandes protagonistas, Sheila, la chica ortodoxa con crisis de identidad y Quiroz, un policía duro y medio rufián pero con un código de honor inquebrantable y sed de verdad.

-El mito de los libelos de sangre impulsa la construcción del tramo más electrizante de la novela. Se sabe que es algo contrario a las enseñanzas del judaísmo, pero a menudo se hace referencia. ¿En qué consiste?

- Los libelos de sangre fueron acusaciones por parte de fundamentalistas antisemitas en la Edad Media por los cuales se instigaba al odio a los judíos diciendo que estos realizaban sacrificios humanos de cristianos para oscuros rituales de magia negra. Son casos de infamias documentadas que tuvieron consecuencias terribles en la forma de los "pogroms": carnicerías y matanzas de comunidades judías enteras, expulsión de los judíos de sus tierras y todo tipo de atrocidad.

"La infamia del Plan andinia"

- Las creencias de los libelos de sangre también alimenta el antisemitismo. ¿Cómo ves a la Argentina en este sentido?

- Lamentablemente el antisemitismo parece ser una hydra: se le corta una cabeza y le crecen dos, tres más. Esto es así en todo el mundo y la Argentina no es la excepción. De hecho, tenemos nuestra propia tradición de libelo de sangre en la forma de la infamia absurda del llamado "Plan andinia" por el cual los judíos estarían conspirando para robarse la Patagonia. Otro caso paradigmático y absurdo de libelo de sangre local está relacionado con la muerte accidental de un skinhead hace unos cuantos años: los grupos de neonazis se inventaron un mito alrededor de esta muerte por la cual los judíos habrían matado a este muchacho y utilizado su sangre para pintar la cima del Obelisco, imitando así una circuncisión. Es tan absurda la idea que sólo repetirla debería llamar a risa, de no ser por lo terrible del odio que ha sabido generar.

- En el libro es fascinante la convivencia, el contraste entre la ortodoxia extrema y los "guiños" tecnológicos de la actualidad, como los mails y mensajes de texto. Parecen escenas de distintos siglos fusionadas...

- Fue algo buscado a conciencia. Me interesaba explorar esas contradicciones entre una vida muy ajustada a parámetros de vida en la Edad Media y el contraste con las posibilidades que nos da la tecnología hoy. Me interesaba ver cómo un personaje como Sheila, educado en esa especie de "Edad Media congelada en la actualidad" podía relacionarse con la deslumbrante tecnología de hoy en día.

- El comisario Quiroz, otro de los personajes, investiga y se encuentra con fiscales y superiores que tras recibir presiones de representantes de la comunidad judía le sugieren no seguir ahondando en la investigación. El mensaje es claro: ojo con los poderosos.

- Totalmente. Ahí había otra punta que me interesaba explorar: cómo en nuestro país la Justicia actúa básicamente en beneficio de los poderosos o a partir de lo que a los poderosos les interesa que se sepa. Y a la comunidad ortodoxa de mi novela no le interesa para nada que sus internas salgan a la luz. Eso es algo real también: estas comunidades son estrictamente celosas respecto de lo que se dice de ellos, lo que se habla, lo que se puede ver. Una trama de asesinatos en su seno, obviamente, no sería algo para lo que querrían mucha prensa.

- Por dónde vendrá tu próximo libro, si ya lo tenés decidido.

- Tengo terminada una novela que se llama "Sangre por la herida", transcurre en el mismo mundo que "Rituales de sangre", un año después de los acontecimientos y está protagonizada en solitario por uno de los tres protagonistas (no quiero adelantar cuál para no arruinarle sorpresas a los lectores). Y estoy en estos días por empezar a escribir "Rituales de lágrimas" que será una continuación directa de "Rituales de sangre" pero con otro contexto bastante diferente, nuevos peligros y un trasfondo histórico que mezclará nazis en latinoamérica y viajeros ingleses. Un mix que creo va a resultar todavía más explosivo que "Rituales de sangre".

Subir