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19-02-2009

“Pisé Playa Grande por primera vez en mi vida a los 21 años”

"Lo que era aburrido para los demás, para mí era excitante", dice Guillermo Vilas al recordar su infancia en Mar del Plata donde el tenis era lo más importante. Una charla a fondo del mejor tenista argentino de la historia con LA CAPITAL donde abundan los

Por Marcelo Pasetti

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A los 56 años, el mejor tenista argentino de todos los tiempos se siente más cerca que nunca de Mar del Plata, su ciudad. "Es cada vez más fuerte el vínculo", admite Guillermo Vilas en una extensa entrevista con LA CAPITAL donde abundan los recuerdos de su infancia y adolescencia en Mar del Plata, desfilando imágenes, lugares y personajes de su ciudad.

Tras haber dictado numerosas clínicas de tenis en toda la costa, ante miles de personas que lo siguen idolatrando, Vilas se muestra orgulloso por los cambios que percibe en Mar del Plata y sonríe al recordar su infancia, cuando "de casa iba al Náutico y del Náutico a casa. Así todo el día", enfatiza, aunque se apresura en aclarar que "lo que era aburrido para los demás, era excitante para mí”.

Recuerda que iba a la playa del Náutico a barrenar olas y sorprende cuando reconoce que "pisé Playa Grande por primera vez en mi vida a los 21 años".

En otro tramo de la charla, con respeto y admiración, quien llevó el nombre de Mar del Plata a todo el mundo, evoca al mítico profesor de educación física Jorge Alvear, del Instituto Peralta Ramos y fundador de los clubes de rugby Biguá y Sporting. "La ciudad le debe un homenaje porque educó a toda la juventud marplatense. ¡Y ese sí que tenía un buen sistema antidrogas para todo el mundo: la gimnasia y el ejercicio!", reseña.

Habla de Andanin, su hija y "secretaria" de 5 años que lo acompaña a casa paso, recuerda la final de la Copa Davis entre Argentina y España, menciona a los mejores tenistas de la actualidad y no le escapa a la pregunta si va a ser candidato a diputado nacional en las próximas elecciones. No le disgusta la idea, puede deducirse, considerando que "a la gente no se le habla en forma directa".

"En algún momento alguien me lo sugirió. Lo puse en el disco rígido, pero no abrí la página todavía. Es algo que tengo que ver y analizar", dice textualmente sobre su hipotética candidatura.

Un Guillermo Vilas distendido, en una charla a fondo con el mar como telón.

–Culminan las clínicas de tenis en la costa. ¿Cuál es el balance que te dejaron las mismas?

–En realidad fue un proyecto que se hizo con Juan José Moro y el gobernador Daniel Scioli que me convocaron para esta iniciativa de realizar clínicas de tenis en toda la provincia. Estamos por terminar lo que es la parte de la costa y vamos a empezar en el conurbano y después se termina con el resto de la provincia. Además, hacemos un relevamiento de cómo está la situación de la parte deportiva y social de cada una de las ciudades que visitamos. Es un proyecto muy interesante que me gustó de entrada.

–El gobernador Daniel Scioli ha defendido en reiteradas oportunidades estas actividades que tienen que ver con el deporte y los jóvenes...

–Este es un proyecto que impulsó el gobernador Scioli.

La idea fue de él, la concepción fue mía y el desarrollo lo hizo Juan José Moro, a través de contactos con los intendentes y todo ha sido un éxito. Al principio no sabía cómo lo iba a tomar la gente, pero enseguida concordamos, se dieron cuenta de mis mejores intenciones y de la idea de provocar algo importante, buscando alternativas tanto deportivas como sociales. Hace algunas horas vinimos de Necochea donde se extendió la actividad. Se pintaron unas canchas especiales para este evento y ahora quedan para la ciudad. Terminamos como a las once de la noche. Volvimos en auto pero aprovecho para decirte que la ruta está bastante complicada. Falta demarcación en esa ruta. Por favor, evitemos sustos. Pero volviendo al tenis, te cuento que la respuesta ha sido espectacular.

“Es cada vez más fuerte el vínculo con Mar del Plata”

–Se te ha visto más que nunca en Mar del Plata, casi desde la realización de la final de la Copa Davis. ¿Cómo encontraste a la ciudad?

–Mar del Plata hizo un cambio muy importante. Han sucedido cosas muy resonantes en Mar del Plata, muchas de ellas gracias al gobernador Daniel Scioli. El hecho sin dudas más importante fue la Cumbre de las Américas. Este tipo de eventos hacen que naturalmente la ciudad crezca. Debo decir que hay grandes mejoras en la ciudad. En las calles se ve. Hay además otro interés de los marplatenses por hacer cosas. La ciudad se está haciendo un centro importante de la Argentina. Hoy cuando querés hacer algo en la Argentina fuera de la Capital Federal, pensás inmediatamente en Mar del Plata.

–¿Y vos seguís pensando en Mar del Plata?

– ¡Es que pasé toda mi vida acá! Todo lo hice a través de esta ciudad. Todos los viajes que hacía partían desde Mar del Plata y los hice así hasta los 20 años. Mi familia vive acá y hay otra parte en Balcarce y siempre estoy conectado y viniendo. Cada vez que vengo al país me acerco a Mar del Plata. Los viajes son cada vez más seguidos. Un poco porque estoy viajando menos al exterior. Es muy fuerte la relación que tengo con Mar del Plata, es cada vez más fuerte el vínculo. Además, es la primera vez que conozco al intendente y que puedo hablar en forma tranquila, abierta y larga y discutir proyectos para la ciudad. Mar del Plata se está abriendo para permitir que yo venga más seguido, que tenga cosas que hacer y me sienta comprendido en mi ciudad.

–Al hablar de tu infancia en Mar del Plata necesariamente aparecen el Club Náutico o el Instituto Peralta Ramos...

–Mi infancia fue eso. Yo vivía en Parque Caisamar. Ahora tienen otros nombres las calles. Viví ahí hasta los 14 años y después nos fuimos a Los Troncos. Vivía en Peña entre Viamonte y Mendoza. De ahí iba al club y volvía a casa, iba al club y volvía a casa... Entrenaba todo el día, estudiaba y así pasaba el tiempo...

“Aburrido para los demás, excitante para mí”

–¿No ibas a la playa...?

–Sí (risas), siempre iba a la playa del Náutico. Hacía algunas incursiones para barrenar. Me encantaba barrenar las olas grandes. De hecho lo sigo haciendo cuando puedo, en las playas de cualquier lugar del mundo. Pero iba a la playa a barrenar. Nada más que eso. Para darte una idea te cuento que pisé Playa Grande por primera vez en mi vida a los 21 años. Siempre hacía el mismo recorrido. Mi padre hacía el mismo recorrido y frecuentaba los mismos lugares y yo con él. Soy de repetir todo...

–Evidentemente no te fue nada mal...

–No, no. Era una rutina que amaba y me encantaba. Siempre estaba en el Club Náutico, que era el centro del tenis argentino. Los buenos profesores estaban ahí y hacíamos todo el trabajo. Pasaba todo el día, mi vida, en el Náutico. Hoy todo cambió. En el club tenía mi rutina, mis entrenadores... Conocía absolutamente todo. Mis tiempos con los que corría alrededor del Puerto, los piques subiendo Juan B. Justo que en ese momento se llamaba Avenida Cincuentenario... Era todo lo que hacía. Pero era por placer. Todo lo demás no me interesaba demasiado. Alguna que otra vez iba a bailar a Pancho Freddy. Pero el resto era muy aburrido, para los demás, pero muy excitante para mí.

Recordando al “profe” Jorge Alvear

–En una oportunidad, en una entrevista, el profesor Jorge Alvear, el histórico Alvear del Instituto Peralta Ramos, me contaba emocionado que vos lo llamabas a menudo desde cualquier parte del mundo para saludarlo o saber cómo estaba, ya en sus épocas de jubilado...

–Así es. Estuve también con él. Una vez lo busqué y llegué hasta su casa. Fue en un encuentro increíble en su casa de la calle 9 de Julio. Tenía una foto gigante de todo el alumnado del Peralta Ramos "plantado" en el patio, en esas presentaciones militares que hacía Alvear y que eran impresionantes, "mirá qué postura de colegio!", decía orgulloso. El profesor Alvear fue quien marcó mi seriedad en cuanto a cuidar el estado físico. Sobre todo me gustó su manera de trabajar, su fuerte personalidad. Era súper estricto. Acuérdense de que él fundó Biguá y el Sporting Club de rugby. Dejó muchas marcas en la ciudad. Creo que alguna calle de la ciudad merece llevar su nombre.

Hubo un antes y un después de Jorge Alvear.

–¿Quién no aprendió a nadar en la pileta Royal con él?

–Yo aprendí a nadar con Alvear en la Royal. Ayer pasé por ahí y vi que cambió, que está toda tapada la pileta. Me gustaría bajar y verla. Esas cosas no hay que perderlas. Todo el mundo aprendió a nadar con él. Yo aprendí a nadar con él y siempre me acuerdo del "profe". Nado muy bien, gracias a él. Por eso barreno y me meto en todos los mares del mundo. Gracias a Alvear.

–Te tiraba del trampolín cuando estabas aprendiendo a nadar y arreglátelas...

–Sí, sí (risas). En el primer contacto, para que le pierdas el miedo,  te tiraba del trampolín en la parte honda, y después cuando salías te agarraba de los pelos, te sentaba y te decía: "Esto es lo peor que te puede pasar, de acá en adelante seguimos...". Era un gran personaje. Lo quise mucho y lamento que haya fallecido. Todos lo tenemos presentes a cada momento. La ciudad le debe un homenaje porque educó a toda la juventud marplatense. ¡Y ese si que tenía un buen sistema antidrogas para todo el mundo: la gimnasia y el ejercicio!

El mundo, su “secretaria” y la Copa Davis

–¿Seguís viviendo en distintas partes del mundo?

–Sí, vivo viajando todo el tiempo. Y viajo con mi familia que es numerosa, por lo que tengo que tener lugar para dejarlos. No es fácil estar en hoteles siempre. Tengo un circuito que repito todos los años, como hago siempre en mi vida, y voy dejando a la familia en los distintos lugares, que ya conocen. Ellos están acostumbrados, la pasan bien y yo puedo seguir haciendo mis cosas.

–Para coordinar esta nota hablé con tu "secretaria" varias veces... Tu nena es un fenómeno atendiendo el teléfono.

–¿Viste como atiende el teléfono? Maneja la computadora, y toda la tecnología. Ella está al frente de estos aparatos. Me da buenos datos. Además, como secretaria después me dice quién llama, para qué, los nombres, todo... Tiene 5 años

–¿Y además juega al tenis?

–Sí, y muy bien…

–¿Te cambió la vida Andanin?

–Cuando uno tiene hijos hay toda una responsabilidad detrás de eso. A mí me gusta hacer las cosas de una manera dinámica y simple, habilitando a todo el mundo. Ella tiene acceso a todo y entiende que lo lindo es hacerlo bien. Te toma los mensajes, maneja la computadora, es libre, y utiliza la libertad con absoluta conciencia. Eso me encanta.

–Volviendo al tenis... ¿Ganaremos alguna vez la Copa Davis?

–Habrá que esforzarse más la próxima vez. Estuve ahí, fui un espectador en la final contra España en el Polideportivo. El sistema del equipo era muy de cerrarse... Creo que una sola vez, y más que nada porque era obligado, cuando el tenis se jugó en River fuimos con el presidente del Lawn Tenis a saludar a los jugadores al vestuario. Pero fue la única vez que entré a un vestuario de argentinos en la historia. El sistema de los jugadores ahora es bastante cerrado, por eso no te puedo dar muchos datos sobre lo que pasó o del futuro. Realmente lo saben ellos.

–Si me permitís, me animo a decir que en el buen sentido te estamos desaprovechando. En el fútbol se "avivaron" y lo llamaron a Maradona... Tras el triunfo contra Francia los jugadores hablaban de lo que significaba un Maradona en el vestuario. A Vilas, en cambio, lo dejamos en la platea...

–Puede ser, pero los dirigentes hacen lo que les parece. Lo más grande del tenis, lo más importante, no lo manejan los dirigentes y eso está bueno. La médula del tenis es de los jugadores y no hay reglas. Hay libertad y no pasan este tipo de cosas. En el pasado, cuando todo el tenis estaba manejado por los dirigentes, pasaban estas cosas que hoy me suceden a mí. En el tenis abierto, en el más grande, en los Grand Slams, se impone la democracia y ahí todos son iguales...

–¿Cuáles son los jugadores que más te gustan de la actualidad?

–Hay muy buenos. Juan Martín Del Potro, Rafael Nadal, Roger Federer, Nenad Djokovic y Jo-Wilfried Tsonga... Son los que más me atraen.

–¿Y el que más se parece a vos?

–Rafael Nadal.

¿Vilas diputado nacional?

–Se ha hablado en estas horas de la posibilidad de que, en el futuro, aceptes una candidatura a diputado nacional.

–En algún momento alguien me lo sugirió. Lo puse en el disco rígido, pero no abrí la página todavía. Es algo que tengo que ver y analizar. Primero saber quién va a apadrinar mi entrada a la política, que por ahora lo estoy haciendo de una manera social, a través del deporte con las clínicas. Eso me está gustando y veo que la gente tiene necesidad de charlar. A la gente no se le habla en forma directa. Se habla de manera tan grande que no se llega a ninguno. Me preocupa el cuidado de la gente grande, o los chicos que los dejamos abandonados. Esas son cuestiones que me interesan para trabajar. Hay veces que sin hacer mucho se los puede contener. Todas esas cosas me interesan. Si llego a presentarme a diputado, por ejemplo, sería de la mano de alguien que me apadrine y me enseñe y una vez que entienda y aprenda, podré desarrollarme individualmente. Por ahora no hay nada básico ni serio. No he tomado ninguna decisión pero tampoco hubo ningún ofrecimiento. Estamos en una cosa virtual que veremos cómo se materializa. Cuando lo encuentre te lo voy a contar.

–Se te ve con ganas de dar...

–Siempre he sido así. Es un poco el sistema de los hermanos Maristas, de lo aprendido en el Peralta Ramos. La vida es sociedad. Vivimos en sociedad para protegernos. El hombre se juntó en sociedad para protegerse de los ataques, pero lamentablemente, se acostumbraron tanto a vivir en ciudades que ahora las utilizan para pelearse. La razón principal era para protegerse y ese debería ser el único motivo por el que estamos juntos. Para tratar de convivir civilizadamente.