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22 de February de 2009

"La muerte no es inexorable, viviremos 120 años, pero no sé cuándo"

En Vilcabamba la gente vive 120 años pero fuma, toma y consume sustancias, cuenta Ricardo Coler. No van al médico y viven en bajas condiciones. Nadie sabe explicar qué pasa.

El médico y escritor Ricardo Coler.

por Albertina Marquestau

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Desde hace algunos años el escritor, médico y director de la revista cultural La mujer de mi vida, Ricardo Coler, se dedica a desentrañar el modo de vida de localidades cuyos nombres y costumbres son tan raras como interesantes.

¿Cómo es una sociedad en la que las mujeres están al mando? ¿De qué manera afecta a las costumbres y a las conductas el ejercicio indiscutido de ese poder? Estas fueron algunas de las preguntas que se hizo antes de viajar a una pequeña localidad de China y luego publicar "El reino de las mujeres". Un año más tarde vino "Ser una Diosa", donde reveló cómo es la única Diosa de todo el planeta que vive en Katmandú, Nepal.

Ahora no cruzó el océano, sino que se quedó más cerca. Llegó a Vilcabamba en Ecuador, un lugar donde la gente vive hasta los 120 años y nadie sabe por qué. "Eterna juventud" se llama su último libro de Planeta que vino a presentar a Mar del Plata en el marco del ciclo de verano que organiza la editorial.

En diálogo con LA CAPITAL, el escritor aseguró que "todos vamos a vivir 120 años" aunque "no sabemos cuándo", y contó las particularidades de la gente de Vilcabamba que rompen con todos los mitos.

- ¿Cómo encuentra estos lugares raros y cómo surge la idea de contar sus historias?

- En realidad lo que primero empieza es el tema, tanto con el primer libro de las mujeres como el segundo de la diosa y ahora el último de la longevidad. Yo empiezo leyendo o interesándome por un tema, ya sea algo que tenga que ver conmigo o me interesa para escribir. Y después, investigando, siempre aparece algún lugar que esté pasando alguna cosa rara con este tema. Algo que es realmente increíble y raro para mí. Entonces agarro la mochila y me voy a dónde sea y reporto desde ahí.

En general es como un doble viaje porque yo cuento lo que veo ahí y lo que me pasa a mí, que es en realidad la historia que quiero contar.

- El hecho de poder ir de mochilero y estar en contacto directo con los protagonistas es lo más enriquecedor...

- Sin dudas. En general cuando uno viaja lo que hace es como si uno fuera a ver arquitectura. Pero en realidad el viaje está en la gente, sobre todo en estos lugares en los que no soy un turista sino que busco algo que sea bien diferente a lo nuestro, para crear la tensión necesaria para poder contarlo.

Inexplicable

- Lo que sucede en Vilcabamba se ha convertido en un caso de estudio que hasta el momento... ¿es inexplicable?

- Sí, es inexplicable. Vamos a partir de una base, hay gente muy vieja, de 120 años, que está en un estado de salud excelente y entonces se empiezan a buscar razones. Pero la verdad es que hay tres o cuatro cosas que no se cuentan. Por empezar cuando hablamos de vivir mucho, siempre hacemos referencia a cómo nos tenemos que cuidar, lo que tenemos que comer, etc. Eso actúa sobre una parte determinada de tu cuerpo porque que vos te cuides de la comida no va a evitar que tengas que usar anteojos porque no ves bien, o que el cabello se te vuelva cano. Lo llamativo de este lugar es que leen sin anteojos, el pelo se les vuelve negro, conservan la dentadura y aparte están en un estado físico impresionante.

Todo esto empieza leyendo algunos artículos que tienen que ver con lo que está estudiando la ciencia ahora. En condiciones de laboratorio hay muchos bichitos que viven el doble o el triple que nosotros.

Pero lo cierto es que cuando uno habla sobre Vilcabamba, no se cuenta que la gente fuma, toma alcohol y consume sustancias además de vivir una vida paupérrima y eso no significa que uno tiene que hacer la apología del alcohol o tabaco, sino que la metodología es diferente.

- Digamos que los parámetros que tenemos sobre lo que no hay que hacer para llegar a esa edad, en Vilcabamba no se cumplen.

- Yo creo que la cosa viene por otro lado. Cada vez que se habla de Vilcabamba la gente dice: no deben tener estrés, cosa que es mentira. Después viene la idea del new age, que tampoco es así porque muchos de los viejitos viven en la calle. Luego viene el tema del contacto con la naturaleza, sobre el que creo hay que hacer un recorte muy particular porque creo que la idea de la naturaleza tal como está armada ahora es letal, mala y persecutoria. ¿Por qué digo eso? porque cuando uno habla de la naturaleza, no siempre se refiere al pastito, arbolito o pajaritos, sino que la naturaleza tiene otros aspectos. Eso significa que cuando uno habla de la naturaleza elige cuáles son los elementos de esa naturaleza que dicen son saludables, pero también es cierto que pareciera que todo lo que el hombre hace fuera siempre una porquería y tuviera que estar castigado y lo que viene de la naturaleza vaya a saber uno qué fuerza extraña tiene que es maravilloso. Lo raro es que desde que se inventó la ciencia, la gente vive el doble o el triple de lo que vivía antes. O sea, si la naturaleza es tan buena, por qué hace 300 años cuando no existían los herbicidas, las industrias ni nada, la gente vivía la mitad que ahora. Hay un montón de ejemplos en la historia de gente que fue importante a los 25 ó 30 años. Por eso creo que en ese punto hay una sobrevaloración de la naturaleza.

- ¿Y cómo vive esa gente la vejez?

- Ellos no tienen demasiada conciencia. Son gente muy humilde que tienen un trabajo muy rudimentario, que viven en condiciones precarias, tienen un acceso a la salud muy básico, así y todo tienen una idea maravillosa. Pero tampoco hay que confundir que vivir mucho implica sabiduría. Está la idealización del viejito sabio, pero algunos lo son, no todos. Otros viejitos dicen las mismas pavadas de toda la vida y peor todavía. Nosotros nos vamos construyendo un mundo y cuando nos encontramos frente a otra realidad, no queremos verla.

Después se dice que es algo que está en los genes, cosa que sería terrible porque los perros también viven más.

Yo hago una descripción en el libro de lo que comen, cómo es su vida, pero la verdad es que por más que uno trate de adjudicarle alguna cuestión específica, no se puede. A mí me hubiera sido mucho más fácil llegar de Vilcabamba y haber escrito: cómo vivir 140 años sin salir de su casa o qué tiene que cocinar para vivir 140 años, pero no es el punto, hay que bancarse el enigma y no decir cualquier cosa.

La muerte

- ¿Y esta gente tiene temor a morir en cualquier momento?

- En este último tiempo la medicina ha logrado que la gente viva 20 ó 30 años más, lo que no te asegura la calidad de vida. Vos vivís más tiempo pero no te dicen cómo, alguna gente llega lúcida y muchísimos sin poder moverse, eso significa que donde está actuando la medicina permite que los cuerpos duren más tiempo sin importar en qué condiciones. Eso sin quitarle valor a la medicina.

En Vilcabamba tienen la característica de morirse de golpe, se mueren en pleno estado de salud. Están durmiendo y se mueren, se van a bañar y se mueren, etc. Esto es maravilloso porque no solamente viven mucho, sino que no tienen ese período prolongado tan diferente que sí tenemos nosotros y que antes no existía. No había gente que vivía hasta los 90, pero ahora hay mucha gente que llega en condiciones no siempre favorables. Entonces yo muchas veces me pregunto: cuándo uno deja de ser una persona. Si uno puede diferenciar, sin hacer una categoría moral ni religiosa sobre esto, entre lo que es estar vivo y lo que significa ser un ser humano, creo que no es lo mismo. No es lo mismo ser un cuerpo que una persona, porque esta cuestión lo que hace es alinearnos detrás de los animales. Toda esa mirada de esta época de tratar de igualar a una persona a un cuerpo, es ponernos como animales.

Esto es lo mismo que decir que los productos naturales son fantásticos, lo que significa que lo que el hombre piensa siempre es dañino, o sea, lo que está detrás de esta idea es que lo que el hombre piensa es pecado. Creo que la medicina ha reemplazado en una parte muy importante a la religión. Antes la verdad que surgía era la verdad viva, revelada. Hoy la verdad es de la ciencia, porque quién va a cuestionar a la ciencia. Y cuando el médico sanciona y dice, no hay mucho para revertir. Pero también lo hace sobre cosas que no tiene la menor idea porque la medicina no te prepara para cualquier cosa, pero sobre las cuestiones de la vida diaria se contesta en base al sentido común, y son las consultas en las que la experiencia no sirve para nada.

- Las estadísticas dicen que las mujeres viven más que los hombres, ¿qué pasa en Vilcabamba?

- Es al revés. Por eso es que yo digo que algo pasa en Vilcabamba. La primera parte del libro transcurre en Ecuador y la última en Japón, donde los ancianos son como estrellas de rock, vos entrás al pueblo y tenés un monumento a la longevidad. Allí viven mucho tiempo pero son como alumnos perfectos de la medicina, llegan a los 100 años destrozados. Al hablar con el médico dice que tienen artritis, cáncer, insuficiencia renal, todas las patologías que se te puedan ocurrir; y se van muriendo de ha poco. La diferencia con Vilcabamba es que los viejitos son distintos, llegan a una edad muy avanzada y es como si se murieran jóvenes. Pasa algo diferente y de algo estoy seguro, es que todos vamos a poder vivir 300 años. Alcanza con mirar que la vejez es una enfermedad como cualquier otra y tiene una carga emocional y religiosa muy fuerte. La primera cosa que nosotros decimos es que la muerte es inexorable, y el hecho de que todo el mundo se muera, no significa que sea inexorable. De hecho hay algunas especies que no se mueren, las que no se reproducen sexualmente no se mueren. Entonces lo que digo es que cuando uno estudia a nivel de laboratorio el proceso de envejecimiento, son estadíos donde intervienen las proteínas, los cromosomas, la biología, y un montón de moléculas donde es posible cooperar, el ejemplo que voy a dar es burdo pero sirve para entender. Un estudio dice que como promedio las células del cuerpo se reproducen 50 veces, una vez que sucede esto te morís. Imaginemos que hay una situación posible que se levanta esa veda porque no es inexorable que se detenga, como que hubiera una orden de finalización que se levanta y las células se siguen reproduciendo in etérnum. ¿Es posible? Nosotros conocemos una situación que es así que es el cáncer. Si esa cosa loca podría ser regulada y saber de dónde viene la enfermedad, estaría el secreto de la longevidad. De hecho algunas corrientes de investigación muy importantes sobre longevidad están emparentadas con el estudio del cáncer. Todo esto parece una locura pero en condiciones de laboratorio ya se están trabajando, entonces nos queda a nosotros pensar que podemos llegar a los 150 años y tener un hijo de 110, por ejemplo.

Y si se queda...

- Usted decía que la gente en Vilcabamba tiene escaso acceso a la medicina...

- Yo tuve la suerte de entrevistarme con los médicos y me decían que ellos tienen enfermedades como la parasitosis que no se las tratan porque tienen miedo que se les descompensen.

- ¿En algún momento se tentó con la idea de quedarse un poco más en el pueblo o a vivir para ver qué pasa?

- Hay mucha gente loca ahí, hay muchos que están comprando tierras para instalarse. Pero yo me pregunto, si me quedo ahí ¿para qué? En el pueblo no pasa absolutamente nada, hay una plaza y el resto es toda vida campestre. Podría vivir 30 a 40 años más, pero... ¿haciendo qué? Entonces vuelve la pregunta ¿me convierto en un cuerpo cuya única pasión en la vida sea el miedo a morirse? Uno se ríe muchas veces del lugar que ocupa el cuerpo en los medios, pero hay un exceso de atención sobre la salud. Se ha convertido hoy en algo dominante. Significa que la salud está en la cabeza ocupando un lugar que antes no tenía. ¿Pero qué hay detrás de eso? La salud tal como está tratada ahora, tiene un narcisismo absoluto.

Si la humanidad se hubiese ocupado solamente de la salud e hiciéramos cosas pensando solamente en eso, tendríamos una vida de porquería y seríamos poco interesantes como personas.