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22-03-2009

El anfiteatro José Hernández, una imagen del desencanto en Miramar

Hace varios años que sólo quedan ruinas de esa construcción inaugurada por diciembre de 1972 en la zona del Parque de los Patricios. La historia cuenta que en sus comienzos hasta llegaron a actuar Jorge Porcel y Alberto Olmedo.

MIRAMAR (Corresponsal).- La lastimosa imagen del anfiteatro "José Hernández de Miramar", es la radiografía exacta del olvido y el abandono desde hace mucho tiempo. Truncos quedaron esos sueños de transformarlo en un lugar cultural por excelencia, pese a que en los pocos años de actividad por su escenario pasaron aristas de la talla de Gina María Hidalgo, Vox Dei, Víctor Heredia y en el ámbito teatral entre otros, Emilio Disi y Fernanda Mistral en una obra dirigida por Juan Carlos Gené.

También bailó la Scola do Samba de Brasil, aunque el caso más particular fue el de dos artistas que en sus comienzos recorrían la costa atlántica en auto para presentarse en diferentes escenarios y así difundir sus bondades de comediantes. Ellos eran Alberto Olmedo y Jorge Porcel. "Me acuerdo que llegaron los dos y el gordo me preguntó donde era el vestuario que en realidad no había. Eran tiempos lindos, aunque todo se terminó rápido", comentó a LA CAPITAL, un ex empleado del lugar allá por los años 70’.

Lastimosamente ese vértigo cultural duró menos de lo pensado, las 1200 plazas del anfiteatro comenzaron a tener cada vez menos ocupantes siendo un signo claro que la ciudadanía nunca pudo identificarse fuertemente con él.

La distancia que lo separaba del radio urbano y las afecciones climáticas, comenzaron a ser un factor determinante que terminó de desmoronar ese sueño originado un 16 de diciembre de 1972.

El lugar estaba rodeado de un telón protector de eucaliptos que ofrecía una acústica casi perfecta, pero la cercanía del mar, sudestadas y el frío costero produjo que se cayeran varios árboles con lo que esa magia auditiva finalmente se perdió. Además el municipio dio en concesión lotes linderos donde se llevaron adelante diferentes proyectos privados que pese a brindar otros servicios a la población, entorpecieron aún más la actividad de este espacio cultural.

Actualmente cuando se observan esas ruinas que todavía permanecen erguidas con una visión oscura y fantasmal, invade una sensación de angustia y miles de preguntas sobre el porqué de este triste final.

Las pintadas antisemitas, imágenes del Che Guevara y diversas expresiones juveniles, algunas de ellas relacionadas con cierto fanatismo futbolístico o musical pero también con las pintadas de las denominadas "tribus urbanas", es lo que prevalece unido a las paredes del "José Hernández", junto con un pastizal poco controlable que hizo camino al andar y emergió sobre las gradas.

Si bien hubo alguna serie de proyectos que intentaron reflotar esta estructura la realidad marca que es prácticamente imposible costear la inversión.

Los tiempos cambiaron, las necesidades lógicamente pasan por otras cuestiones, no por volver a darle vida a un lugar donde el teatro y la música parece no volverán a reencontrarse jamás y los miramarenses deberán conformarse con que el paso del tiempo y el clima sigan haciendo estragos en un anfiteatro donde alguna vez se forjaron muchos sueños.