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Publicado el 27/04/2009

Tránsito vehicular en Mar del Plata

La falta de respeto, el mayor problema actual

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Una de las faltas más comunes: el estacionamiento en la doble fila, sobre todo en la puerta de los colegios.

Una de las faltas más comunes: el estacionamiento en la doble fila, sobre todo en la puerta de los colegios.

por Natalia Prieto

np@lacapitalmdq.com.ar

Ya sea invierno o verano, el tránsito vehicular en la ciudad es bastante caótico, con autos en doble fila cuando está prohibido, exceso de las velocidades máximas permitidas, el paso de los semáforos en rojo o la nueva vedette de las infracciones: hablar por teléfono mientras se maneja. Hasta ahora, los operativos oficiales no parecen ofrecer una mejoría a la problemática y todos los especialistas coinciden en el diagnóstico: no se respetan las normas.

Autos en doble fila, conductores que al ver la luz amarilla en el semáforo aceleran en lugar de frenar o hablan por teléfono mientras manejan, motociclistas que circulan sin casco y peatones que cruzan la calle por la mitad, olvidándose del paso de cebra son algunas de las postales que ofrece el tránsito vehicular en la ciudad, ya sea invierno o verano. Claro que en temporada alta se suman las congestiones en distintas arterias, pero en invierno la merma de bólidos provoca que algunos desaprensivos usen las calles como pistas de carrera.

Ante esto, muchos ciudadanos se preguntan qué hacer y aunque en los últimos tiempos crecieron los controles desde la Dirección de Tránsito de la municipalidad local, la conclusión a la que llegan tanto desde la órbita oficial como desde las diversas asociaciones de víctimas y familiares de accidentes de tránsito es la misma: "El problema es la falta de respeto", coincidieron.

Así, el mayor problema radica en "la falta de respeto, es un problema de educación, no sé si es cultural, probablemente sí. Pero si existiera un poco más de respeto entre nosotros mismos no habría tantos problemas en el tránsito", aseguró a LA CAPITAL el director de Transporte de la comuna, Juan José Arteaga.

"Si se respetasen algunas normas lógicas, las cosas mejorarían. Mar del Plata tiene calles anchas, no debería haber embotellamientos, pero eso también genera una sensación de que fuera de temporada podés ir más rápido.

Si las normativas no se cumplen en absoluto, la gente hace lo que quiere y la anarquía es peligrosa, con mucho o poco tránsito", consideró el gerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI- www.cesvi.com.ar), Gustavo Brambatti.

Por su parte, el presidente de la Asociación Pro Ayuda a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Apravat- www.apravat.org.ar), Ricardo Vega, opinó que "no se cumplen las leyes de tránsito, no se respetan. El Estado controla poco y mal y eso es una mezcla explosiva".

Caos

En los últimos años el parque vehicular local creció notablemente, pero las calles siguen siendo las mismas, ya que no se realizaron demasiadas obras de infraestructura vial. Aunque no existen cifras oficiales, a fines del año pasado se calculaba que en la ciudad existen 300 mil vehículos registrados y unas 40 mil motos.

A los autos "civiles", camiones y camionetas, se le agregan los taxis, remises y últimamente los "autos rurales" que circulan incluso por zonas céntricas, que en muchos casos son comandados por "profesionales" aunque en la práctica no lo parezcan o no lo asuman. Y en esta época del año también ganan las calles las combis escolares, muchas de las cuales se escudan en el naranja de su carrocería para no frenar en ninguna esquina.

Salir hoy a la calle es entregarse a la ley de la selva, ya sea peatón o conductor. Al desconocerse el "ceda el paso" para quien circula por la derecha, en las intersecciones callejeras pasa primero el más grande o el que acelera más rápido.

Además, las arterias de muchos barrios -o hasta incluso las del microcentro a cierta hora- son utilizadas como pista de aprendizaje por parte de las escuelas de manejo.

El caos se apoderó de las calles y la gente de la Dirección de Tránsito "intensificó" los operativos que realizan habitualmente.

 "Trabajamos para que esto se vaya modificando con el tiempo y en algunos aspectos vemos que es posible", dijo Arteaga y ejemplificó con los controles de alcoholemia: "Durante los fines de semana largo detectamos que ha bajado un poco el porcentaje de vehículos de residentes en la ciudad".

Control

En ese sentido, el funcionario manifestó que "seguimos manteniendo los operativos, sobre todo los fines de semana, porque se han evitado accidentes en la zona de la costa". Así que la idea es "combatir el exceso en el consumo de alcohol en horas de la madrugada, que se conjuga el alcohol con la velocidad por la desinhibición que existe. Todos estos trabajos están destinados a salvar vidas".

Y la semana que pasó se intensificaron, logrando a lo largo de cuatro días el secuestro de "69 vehículos por distintos motivos y más de 50 motos, labrando 1166 actas de infracción por distintas causas", detalló el funcionario.

Además de los controles de alcoholemia, se llevaron adelanto operativos destinados a erradicar el mal estacionamiento y las picadas, sobre todo en la zona de Boulevard Marítimo hasta el mástil de Playa Grande y la Base Naval.

Sin embargo, desde Apravat denostaron esos controles porque "todo el mundo saben dónde están" y "por ende, el Estado controla poco y mal".

Ante esto, Arteaga respondió que "trabajamos fuertemente desde el año pasado y en ningún operativo realizado nos fuimos sin autos secuestrados, o sea que siempre nos dio resultados positivos. No obstante eso, hemos ido cambiando lugares porque de hecho nos damos cuenta que toman y buscan otras alternativas, por eso nos hemos mudado sorpresivamente".

Así las cosas, para evitar la multa el conductor debe llevar siempre la cédula verde del vehículo, el recibo del seguro pago, el registro de conducir que lo habilite con la categoría correspondiente y si es moto debe llevar casco en la cabeza.

Otra de las faltas es el estacionamiento en doble fila y en esta época del año se observa el fenómeno en la puerta de casi todos los colegios.

"La carga y descarga se debe hacer en los horarios de poca congestión porque limita el paso y genera congestión en forma absurda, por eso no deben superponerse con los horarios pico", explicó Gustavo Brambatti, de Cesvi.

"Los colegios -agregó- en vez de ser lugares de formación parecen de deformación, son zonas de alto riesgo, muchos padres hacen cruzar a los chicos entre vehículos y se genera un descontrol absoluto".

Prevención

La idea madre de la seguridad vial es prevenir, por eso en las asociaciones de víctimas de accidentes de tránsito hablan de siniestros viales y no de accidentes. "Son siniestros viables, porque son previsibles y prevenibles, más del 90 por ciento lo son. En un accidente influye el azar, no se puede hacer nada para evitarlo, es como un designio divino", definió el presidente de la Asociación Pro Ayuda a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (Apravat), Ricardo Vega.

Y, en ese sentido, hay hechos evitables como hablar por teléfono celular mientras se maneja. "La gente es muy desaprensiva y toma contacto con la realidad cuando participa de un hecho trágico. Es tremendo llegar a esa instancia. Algo así pasa con el celular, piensan que es manejable, pero es una falta de respeto a las normas de tránsito", manifestó Bramatti de Cesvi.

Los semáforos casi no son tenidos en cuenta. Ya sea en nombre de la inseguridad o cualquier excusa se los suele cruzar con la luz en rojo.

"Se ha perdido el respeto a las indicaciones viales. Es una gran anarquía y la ley de la selva termina siendo lo peor", reseñó Bramatti

 

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