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Publicado el 27/05/2009

Vocación docente: ¿estás ahí?

La docencia sigue siendo una de las carreras más elegidas en la Argentina. A pesar de eso, los educadores están desprestigiados. ¿Qué se puede hacer?

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por Albertina Marquestau

albertinam@lacapitalmdq.com.ar

¿Se puede ser docente sin tener vocación? ¿Por qué está desprestigiada la carrera docente? ¿Por qué muchos igual eligen estudiarla? ¿Buscan asegurarse un sueldo? ¿Son conscientes de lo que implica enseñar?

La docencia se ha convertido en una de las profesiones con más demanda laboral. Esta profesión se ha convertido en una de las que más demanda laboral tiene y, a pesar de todos los reclamos, ofrece una remuneración interesante para los días que corren.

Pero ser docente no es tarea fácil. Menos desde que los problemas sociales colmaron las aulas, los padres cuestionan más y apoyan menos, y los educadores no tienen la misma formación que antaño. Ante este panorama, ¿qué se puede hacer? Añorar el tiempo pasado o pensar en una escuela que recupere su credibilidad acompañada por padres y mejores docentes.

Sin duda la última alternativa es la mejor y la que más le conviene a una sociedad en la que todo evoluciona y en la que no se puede vivir de los recuerdos. Más teniendo en cuenta que el mapa educativo sigue creciendo.

Según los últimos datos disponibles en el país, uno de cada 20 argentinos ocupados se dedica a la enseñanza y de los 826.536 docentes que se desempeñan en escuelas (un 25,3% más que hace diez años), el 70,7% trabaja en el sector estatal exclusivamente; el 22,1% lo hace sólo en el sector privado y el 7,2% en ambos.

Todos estos números no hacen más que demostrar que la docencia -con sus pro y contra- sigue siendo una profesión elegida y que cada año se percibe la necesidad de contar con más educadores que lleguen a las aulas.

Así lo ven también directores de institutos de formación docente de la ciudad que dialogaron con LA CAPITAL y ayudaron a reflexionar sobre la realidad docente.

La duración

Desde el año pasado la carrera pasó de tener una duración de 3 a 4 años.

La medida tomada con el propósito de revalorizar la carrera y brindar más herramientas a los futuros maestros provocó reacciones dispares entre los interesados en estudiarla. Es que muchos consideran que por un año menos pueden realizar una tecnicatura. Así que se encuentran ante una disyuntiva. Mientras que del otro lado de la balanza es sabido que en la mayoría de los casos los docentes comienzan a trabajar mientras terminan la cursada o ni bien se reciben, esto resulta más que tentador a la hora de elegir.

"Este año tuvimos una explosión de matrícula con más inscriptos que otros años. Me parece que vienen a buscar una profesión con una salida laboral más que una vocación. Hay un movimiento que habla más de la profesión docente y no tanto de la vocación, menos romántica y más profesional", asegura la directora del Instituto de Formación Docente N°19, Patricia Moreira. Para ella ha sido un hecho auspicioso debido a que en años anteriores "tuvimos que remar para poder abrir un curso".

"Los chicos eligen menos la carrera por tener un año más, esto genera que aparezcan nuevas alternativas. Se plantea comparativamente una carrera universitaria que tiene un prestigio social diferente frente a una carrera en donde el egresado es cuestionado", reflexiona Fernanda Hermida, directora del Instituto Superior IDRA. Esto, considera, "tiene otro punto a tener en cuenta", que es que "los alumnos que ingresan han ido cambiado el perfil en los últimos 4 años".

La situación "tiene un giro significativo en respuesta a esta crisis social. Ha cambiado el alumno que ingresa. En primer lugar hay que pensar que años atrás los que comenzaban la carrera lo hacían como una elección a continuación de su formación de nivel medio. Terminaban la escuela secundaria e ingresaban inmediatamente a la carrera docente, lo que implicada un 90% de la masa de alumnos". En los últimos anos, asegura Hermida, "ese porcentaje se redujo de manera importante y comenzó a ganar terreno otra franja que esta formada por alumnos que ingresan con una media de 30 años y que eligen esto después de haber recorrido infructuosamente opciones en la universidad o eligen estudiar cuando sus hijos están grandes".

La vocación

El tema de la vocación es uno de los puntos más debatidos por los especialistas en educación. Adolfo Castro, director del Instituto Terciario Pablo VI está convencido que la "docencia es una de las carreras donde más seguro podés estar de la elección. Esto se debe a que desde los 3 años la mayoría de las personas están en contacto con los maestros".

A lo que Moreira agrega: "Les gusta la docencia", pero agrega que "el hecho de asegurarte un sueldo más la posibilidad de trabajo en una ciudad muy chica en la que se sabe que los chicos que están en 2° o 3° año ya tienen trabajo porque no hay docentes suficientes", también pesa a la hora de la elección.

"La percepción desde los últimos años es que este planteo de elección de la carrera por vocación termina siendo un recorte un poco simplista de la situación", considera Hermida. Entiende que "no es ni sólo vocación, ni el apostolado que era antes la educación. La formación docente, la elección de las carreras docentes está atravesada por un sinnúmero de variables. Y esto surge en los últimos años a partir de la crisis que hay a nivel social, que está instalada y la escuela parece ser el espejo en donde rebota todo esto que pasa en lo social".

La sorpresa

Otros de mitos que afronta la carrera docente es que "es fácil, por eso la hace cualquiera". Los tres directores desestiman esto y aseguran que esta creencia es uno de los principales motivos de abandono y de que se prolongue su duración.

"Muchos alumnos se sorprenden de la exigencia de la formación y toman conciencia de que la carrera docente no es algo improvisado", dice Castro y acota: "Aparte algunos alumnos no tienen claro los conceptos básicos (sobre todo de lengua y matemática) y deben trabajar bastante para recuperar terreno en estas disciplinas".

Para Moreira, esta creencia "no se sostiene. La idea de que el instituto superior es más fácil que la universidad en el primer cuatrimestre cae".

Para Hermida, la creencia de que la carrera docente es fácil, se refleja sobre todo en Inicial. "En el imaginario social está establecido que es una carrera sencilla, que vas a jugar con los chicos, y nada más lejos que esta situación. Es de una gran complejidad, es de una formación muy amplia y sólida que se necesita para atender al bebé en sala maternal o a un alumno que prácticamente está alfabetizado en sala de 5 años", asegura la directora del IDRA.

Hacia al futuro

La vocación docente genera un sinfín de discusiones que requieren no sólo compromiso sino también políticas tendientes a mejorar la calidad de la formación. Pero aparte, es necesario cambiar la mirada de quienes forman a esos futuros maestros para lograr congeniar la realidad del aula con lo que se enseña. Así se darán más herramientas a ese alumno que, una vez que se pare frente al aula, podrá saber cómo actuar.

"Cuando uno piensa en la formación docente hay que hacerlo desde el lugar de la utopía, de la esperanza, el optimismo, de la línea de que se puede", considera Hermida. A lo que añade: "Si dejamos instalado que estamos atravesando una crisis en la educación y eso nos paraliza, no vamos a poder salir. Hay que empezar a recorrer un camino hacia adelante y creo que se puede y estamos en un momento de oportunidades".

A lo que Castro acota: "En este contexto es necesario la formación de un docente abierto a los cambios, crítico de su propia práctica y generador de espacios multiculturales. Por otra parte es imprescindible que el docente se capacite permanentemente y revitalice el entusiasmo de la vocación". Y Moreira asegura: "Es muy importante no perder de vista el contexto del estudiante y ayudarlo a que su trayecto formativo sea favorable, no sea exclusivo. El tema es que hay mucha añoranza en muchos docentes que dicen: alumnos eran los de antes, pero ya no van a volver.

Entonces tenemos que ver qué hacemos".

Para los directores, no hay dudas de que la institución "tiene que estar siempre adecuando estrategias para que este futuro docente que ingresa hoy, salga en 4 años siendo bueno en lo que hace".

 

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