El padre Hugo Segovia recibió el reconocimiento de ciudadano ilustre
El párroco de San Carlos fue homenajeado en el Concejo Deliberante. El intendente destacó su "compromiso permanente con quienes necesitan su palabra".
Rodeado del afecto de sus amigos y allegados, el padre Hugo Segovia recibió ayer de manos del intendente Gustavo Pulti un reconocimiento como "ciudadano ilustre" de Mar del Plata, durante una ceremonia que se llevó cabo en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante. El cura, quien desde 1992 se desempeña como párroco de la iglesia San Carlos Borromeo, recibió el homenaje con alegría y emoción, escuchando atentamente los elogios que hubo hacia su persona y su tarea sacerdotal. "Todos sentimos este merecimiento del padre Segovia por la fuerza vehemente de los hechos acumulados sin grandilocuencia a lo largo de una vida en nuestra ciudad", subrayó el intendente durante el acto, del que también participaron el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime y concejales de diferentes bloques políticos. El recinto de sesiones estuvo colmado por quienes quisieron estar presentes durante este cálido reconocimiento. Durante su discurso, Pulti sostuvo que si hay alguien a quien "no se lo conoce por el exceso en el uso de la palabra es al padre Segovia" a quien más bien, se lo "conoce por su tono moderado y la palabra justa". Y señaló como un hecho destacable que el homenaje hubiese concitado la presencia de "tanta gente de distintos ámbitos, de la cultura, del gremialismo, organismos de derechos humanos, del periodismo, de otras religiones, de la justicia para homenajear a alguien que lo merece.
Luego, el intendente definió a Segovia como "hombre de voz baja, compromiso permanente, tono sereno y de palabra amigable", y destacó "su compromiso con la vida en los momentos en los que tomarlos era arriesgar la propia".
El jefe comunal resaltó también la colaboración que prestó el padre para la creación del Consejo Municipal de Cultura y subrayó "su compromiso permanente con quienes necesitan de su palabra, de su presencia en el campo pastoral. Hay una tarea pastoral que es reconocida por todos los cultos porque también es capaz de la pluralidad y el diálogo entre todos los sectores".
Por último, Pulti advirtió que el homenajeado "no es una persona más, es singular y por eso es que los marplatenses nos sentimos muy orgullosos. En 1961 se ordenó sacerdote y en esos años ha sembrado esto que hoy resumimos en este reconocimiento".
Por su parte Marcelo Artime destacó el aplauso espontáneo que recibió Segovia al ingresar ayer al Concejo, señalando que costaría "mucho decir algo más claro ese aplauso" que fue "absolutamente sincero, lleno de agradecimiento, lleno de afecto, para este amigo de Mar del Plata, que sin dudas ya era ilustre antes de esta iniciativa del intendente para que el Concejo le diera este homenaje".
Luego de que el sacerdote recibiera la declaración de ciudadano ilustre hubo tiempo para la poesía, el canto y hasta unas palabras de reconocimiento del periodista Vicente Luis Ciano, amigo personal del Padre Segovia, que emocionó a todos los presentes en el recinto al llamarlo "Cura Gaucho, el que te atiende, te quiere, que siempre nos presta la palabra justa para aliviarnos las penas".
El Padre Segovia reconoció sentirse "postrado" luego de todo el cariño expresado por los oradores y pugnó para que los marplatenses se sientan ilustres ciudadanos al ser parte de la comunidad.
Su trayectoria
Segovia nació en Punta Alta el 5 de abril de 1931 y allí cursó sus estudios primarios y secundarios, al término de los cuales ingresó en el Seminario Mayor San José de La Plata. Fue ordenado sacerdote el 23 de julio de 1961 por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Germiniano Esorto, a quien acompañó como secretario durante el Concilio Vaticano II.
En ese período, ingresó en la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, para perfeccionar su formación y egresó como licenciado en Derecho Canónico.
Fue profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de La Plata.
Durante diez años, de 1964 a 1974, se desempeñó como canciller y secretario general del arzobispado de Bahía Blanca.
Fue presidente de la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC), y jurado de dicha organización en los festivales de Mar del Plata de 1996 y 1997 y de La Habana en 1998.
En la diócesis de Mar del Plata fue párroco de San Andrés, en Miramar, desde 1980 hasta 1992, y desde entonces se desempeña como párroco de San Carlos Borromeo, en Mar del Plata.
De 1995 a 2004 fue coordinador de los Encuentros de la diócesis marplatense con el mundo del teatro, y de 2002 a 2006 fue coordinador del Consejo Municipal de Cultura.
