Grandes personajes construyen el libro de relatos de Sasturain
El escritor y conductor del programa televisivo "Ver para leer", acaba de editar "El caso Yotivenko", un libro de relatos con el sello inconfundible de este gran autor.
BUENOS AIRES - En su nuevo libro "El caso Yotivenko", el escritor Juan Sasturain -conductor del programa televisivo `Ver para Leer`- construye un universo anclado a lo local, enhebrado por elementos como el barrio, el fútbol, el tango y un lenguaje asociado al lunfardo, en relatos que suelen estar protagonizados por `pobres tipos` que deben enfrentar grandes aventuras.
En "Susvín", el relato que abre el libro, un inmigrante peruano se enreda en un turbio intercambio con la policía y soporta maltratos insospechados con tal de conseguir un documento argentino; mientras que en "Pinchame", el protagonista atraviesa situaciones de la vida junto a su amigo 'Juan', en clara referencia al conocido juego de palabras "Juan y Pinchame".
Un total de diez relatos -incluido el que da nombre al libro, editado por Sudamericana- fueron escritos por Sasturain (1945) en diferentes momentos de su vida y recuperados ahora para su publicación, tal como cuenta en el final de la obra de 250 páginas. Con humor, el autor reconstruye un diálogo entre French y Beruti el día siguiente del 25 de mayo, cuando se enteran de que algunos `avivados` estaban vendiendo las cintas celestes y blancas que ellos repartían ("26") o en "La bandera almidonada", los compañeritos de colegio del hijo del tercer astronauta que viajó a la Luna se burlan porque su papá nunca bajó de la nave espacial.
"En muchos cuentos trabajo a partir de la complicidad con el lector. Para que el cuento funcione yo supongo compartir un pasado que tiene un montón de connotaciones, por eso se puede entender, y a partir de ahí tiene más resonancias", dice Sasturain a Télam, recién llegado de Rosario, donde grabó el último capítulo del ciclo de tevé del que además es coguionista.
Con la memoria común
"También trabajo sobre refranes, cierta cosa que está en la memoria común, sobre todo en el lenguaje, que da cierto grado de complicidad y equívoco. Incluso en los espacios de la más pura invención es siempre con un anclaje, es construir un verosímil que se cruza con las formas del discurso histórico o periodístico", desgrana el autor.
En "Isaías, un malentendido", Sasturain reescribe el texto bíblico como una crítica de libro, mientras que en "El caso Yotivenko" arriesga la historia de un espía ruso en la Buenos Aires de los '60, entre equipos de fútbol, embajadas y bailarines clásicos.
Y en "Lengua larga" nos enteramos qué piensa ya muerto uno de los arrepentidos del caso IBM-Banco Nación, que apareció ahorcado en Ciudad Universitaria.
"Todos los escritores tienen un universo de intereses, cierto tono, zonas, épocas y segmentos sociales con los cuales se maneja más cómodo. Uno escribe consciente o inconscientemente sobre aquellas cosas que supone conoce un poquito mejor, no en términos documentales pero sí de poder dar cuenta de climas", asegura.
La mayoría de los cuentos están atravesados por personajes fuertes y un conflicto de tintes policiales, un estilo donde Sasturain navega con comodidad, tal como demostró en las novelas "Manual de perdedores", "Arena en los zapatos", "Los sentidos del agua" y "Pagaría por no verte" así como en los libros de cuentos "Zenitram" y "La mujer ducha".
"En todos los casos está la presencia de personajes fuertes. Yo parto casi siempre de un personaje, que es el eje del relato puesto en una circunstancia. Ya sea por una actitud, un deseo, una limitación o una obsesión, ese personaje tiene una historia, tiene un entorno y le pasa algo", apunta Sasturain.
"Otro rasgo que hay en general en mis cuentos es en el desarrollo argumental, la presencia de algún tipo de interés que arrastre al lector o que lo lleve a buscar a estar siempre presente. No digo que haya un 'enigma' pero sí un suceder importante, un fuerte nudo argumental", confía.
"Creo que son personajes que intuyen o buscan algún tipo de sentido, o encuentran algún valor al que aferrarse, que puede ser más o menos desmesurado. Tienen una obsesión, un deseo o una creencia. Y más allá de que logren concretar sus sueños o ilusiones, lo que vale es buscar ese sentido, encontrarlo, aunque fuera más o menos delirante".
