26 de December de 2010

Tecnologías educativas e innovación en la Universidad

por Lucía Rosario Malbernat

niversidad Caece

Las tecnologías educativas implican la aplicación sistemática de conocimiento científico y otros tipos de conocimiento a problemas concretos, mediante estrategias, procesos, métodos y técnicas. Persiguen fines de calidad y efectividad formativa y pueden estar mediadas por recursos físicos o virtuales.

Se trata de un concepto muy asociado al de informática, en tanto se entienda a esta como recursos, procedimientos y técnicas usadas en el procesamiento, almacenamiento y transmisión de información, definición que viene sufriendo cambios de la mano de las llamadas nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC).

Porque no basta hoy con hablar de una computadora cuando nos referimos al procesamiento de la información. Internet puede formar parte de ese procesamiento, el cual, quizás, se realice de manera distribuida y remota. Y si hablamos de un procesamiento remoto, posiblemente ni siquiera se hable de una computadora tradicional; ¿no podría, acaso, llevarse a cabo con un teléfono móvil o una computadora ultraportátil, con capacidad de operar en red mediante conexión inalámbrica, contando cada vez con más prestaciones, facilidades y performance?

En este sentido, ya se está hablando de una nueva generación de Internet a la que no se accede sólo desde tradicionales computadoras personales sino también desde nuevos tipos de dispositivos tales como celulares de última generación, agendas electrónicas, consolas de videojuegos, tablet PC e, incluso, televisores con, a veces, nuevos métodos de autenticación, como pueden ser la verificación de voz, escritura, huellas digitales, patrones oculares, etc.

Además, el concepto de TIC es dinámico. A finales del siglo XIX, el teléfono podía ser considerado una nueva tecnología; a mediados del siglo XX la televisión configuraba un claro ejemplo del concepto y, un poco más tarde, una simple computadora personal podía serlo.

Hoy, ni el teléfono, ni la televisión ni las computadoras son consideradas nuevas tecnologías. Al menos no si son tomados individualmente. Sin embargo, en un sentido amplio, los 3 favorecen a la comunicación y al intercambio de información y algunos de sus recursos podrían ciertamente, bajo ciertas circunstancias, ser considerados TIC.

Y la incorporación de TIC en la educación puede ser pensada como innovación cuando se implementa en la Universidad de manera sistemática y planificada ya que una idea se transforma en innovación cuando se puede reproducir sin contratiempos, en gran escala y a costos convenientes, a lo cual se puede agregar, siguiendo la tradición innovadora que, además, debe implicar un cambio con cierto grado de intencionalidad y sistematización que involucre mejoras.

Las innovaciones apoyadas en las tecnologías proporcionan medios modernos y nuevos contextos para las maneras de enseñar, aprender y gestionar. Los cambios que se producen no configuran eventos sino más bien procesos que deben perdurar en el tiempo. En consecuencia, cuando los docentes atraviesan el proceso de innovación van navegando desde un nivel a otro de mayor maduración tecnológica.

La Universidad es la responsable de esa aplicación sistemática que involucra tanto a las personas como a su infraestructura tecnológica y debe velar por sus recursos en todos los niveles de maduración.

En una primera etapa de maduración tecnológica, las personas toman conciencia de las posibilidades que ofrece la tecnología y para la Universidad la manera más apropiada de abordar esta etapa es proveer información acerca de aplicaciones concretas de las TIC y las formas en que ésta puede utilizarse de modo relevante en el contexto de su práctica profesional o de sus intereses personales.

Los educadores, luego, estarán en condiciones de explorar en el uso de la aplicación y aquí también necesitarán apoyo para ponerlas en práctica en el momento adecuado y para reflexionar sobre su efectividad.

Una vez que los profesores hayan atravesado estas etapas estarán capacitados para adaptar su práctica haciendo una mejor utilización de las TIC y podrán avanzar hacia la etapa siguiente convirtiéndose en innovadores.

Estos docentes, que generalmente tienen una actitud y valoración positiva hacia el uso de las TIC, las apropian en sus prácticas docentes y alientan a sus estudiantes a adquirir conocimientos computacionales, aumentan los estándares de la enseñanza y el aprendizaje en todo el sistema porque no sólo son reformadores de su propia práctica sino que también modifican su entorno. En ellos tiene la Universidad que apoyarse para dirigir su rumbo.

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