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22-05-2011

Estudian la forma de controlar una enfermedad que mata a los naranjos

El doctor Ed Etcheverría, investigador del Departamento de Horticultura de la Universidad de Florida, estuvo en Mar del Plata y habló sobre esta enfermedad, originaria de oriente.

El greening o "HLB" es una enfermedad que afecta el sistema vascular de las plantas de naranjos. La provoca una bacteria que, a través de un mosquito vector, se transmite rápidamente a otros naranjos, provocando que en un período de alrededor de 3 años las plantas infectadas mueran.

Este problema ha generado ya numerosos inconvenientes en la zona de Florida, gran productora de naranjas, por lo que en la universidad de esa zona se está trabajando en varias líneas de investigación tendientes a encontrar una forma sustentable de terminar este problema, que ya tienen otros países como México, Brasil y que puso en alerta a productores e investigadores de nuestro país.

El doctor Ed Etcheverría, científico de la Universidad de Florida, estuvo en Mar del Plata, precisamente en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de la Fundación para Investigaciones Biológicas Aplicadas (FIBA), institución asociada al Conicet, para brindar una charla sobre sus estudios a nivel celular de las plantas. Habló con LA CAPITAL sobre esta enfermedad originaria de China que ha causado más de un dolor de cabeza a los productores de cítricos de varios países de América.

"Estamos trabajando sobre una enfermedad que se llama greening, su nombre original es HLB. Es una enfermedad que lleva más de 100 años en China, luego pasó a la India y hoy llegó a Estados Unidos. La produce una bacteria que ataca el floema, el sistema vascular de la planta y desata una serie de reacciones que acaba con la planta", indicó Etcheverría, quien reconoció que "todas las otras enfermedades de cítricos se curaban o se manejaban usando diferentes tutores, o algún controlador biológico". Es que esta enfermedad es fácilmente transmisible por un mosquito que "penetra la probosis del sistema vascular, extrae la bacteria, vuela a otra planta y la infecta".

Y como para agravar un poco más la situación es una enfermedad silenciosa: "La planta no da señales de enfermedad por dos años o más, y cuando las da ya es tarde", explicó este biólogo que está trabajando junto a un gran equipo de especialistas para buscar una solución a este problema que "ha causado estragos, está matando una enorme cantidad de árboles en Florida, ha acabado con mucha producción en Brasil y, por cómo ha sido su comportamiento, estoy casi seguro que está o podría estar en Argentina", aseveró.

Trabajos

"El dilema es cómo manejar la enfermedad. El crecimiento ha sido muy repentino Y bajó mucho la producción", indicó el investigador, que reconoce que hasta ahora los intentos por cultivar la bacteria responsable, llamada liberibacter, han sido infructuosos.

Para tratar de salvar la producción, se han empleado variadas estrategias, como combatir al insecto, "controlarlo, para mantener la población muy baja y que no se distribuya, pero la bacteria sigue estando" o se están realizando estudios "tendientes a distraer a los insectos con feromonas y desviarlos a otras plantas", pero sin resultados.

De todos modos, una reacción inesperada de los naranjos a una "estrategia desesperada" de un productor cuyos naranjos fueros afectados por esta enfermedad, podrían ser la llave a una respuesta. Y en esto está Trabajando Etcheverría junto a otro biólogo, especializado en física de las plantas.

"Un productor comenzó a fumigar con nutrientes las hojas de sus plantas, con muchos nutrientes, todos los que pudo, porque los árboles estaban muy decaídos. Eso ha hecho que aguanten las plantas, aunque de forma muy deficiente porque por las hojas penetra un porcentaje mínimo de los nutrientes. Pero de alguna manera eso está revirtiendo los efectos de la enfermedad, estos árboles que estaban enfermos, ahora están produciendo y lucen saludables aunque tienen la bacteria", señaló.

Por eso, ahora en la Universidad de Florida están siguiendo dos líneas de investigación a partir de esta situación: Por un lado están estudiando cuál de estos nutrientes o concentración o combinación de nutrientes es el que está haciendo ese efecto, (potasio, sodio, cobre, zinc, boro) "porque el productor tiró de todo, indiscriminadamente".

Y por otro lado, Etcheverría está buscando la forma de hacer ingresar esos nutrientes de manera "eficiente y biológica" a las hojas de las plantas.

"Es que no se pueden usar antibióticos en las plantas de frutos comestibles, eso no está autorizado y no se puede continuar rociando nutrientes indiscriminadamente, por el efecto que puede tener sobre los suelos, la salinización, la contaminación de los cursos de agua cercanos, es un problema ecológico enorme", explicó.

"Yo estaba trabajando con nanopartículas para detectar movimientos dentro de las células de las plantas. Me oyó un físico en una universidad en Carolina del Sur y le llamó la atención porque él también trabajaba con plantas y nanotecnología desde otro punto de vista. Conversando nos dimos cuenta de que podemos diseñar nanopartículas de tantas formas, que las podemos usar para llevar nutrientes. Por eso estoy trabajando con él para diseñar un sistema para llevar los nutrientes que se identifique con los que controlan el greening, usando nanopartículas que encapsulen el nutriente, pero además sean permeables y solubles, es decir que penetren la cera de la hoja y, una vez dentro, debido al ph de la hoja, se abra y libere el nutriente en una cantidad mínima, porque todo lo que entre en la partícula se va a quedar pegado, no se va a correr, ni caer al suelo y no va a repercutir ni afectar el suelo, ni el resto del ecosistema", describió.

"Hay que diseñar la partícula, la más eficiente, posiblemente va a ser una que cargue iones positivos y negativos que penetre la cutícula y que se abra con el ph de la planta", señaló agregando que "los primeros pasos van a ser usando compuestos florescentes para observar a qué capa de la hoja entran. Una vez que sepamos si penetra, a qué profundidad, y si libera los compuestos, pensaremos en los iones, que es más sencillo y en que sea biodegradable en algo natural, que no aporte un desecho", aseveró.

Lo cierto es que, mientras cualquier solución verdadera, duradera y biológica es todavía una materia de investigación, lo fundamental, según el doctor Etcheverría, es "estar alertas sobre la enfermedad".