Tras dos fracasos, el municipio prepara otro llamado a licitación para señalizar calles
Lo revelaron en el gobierno comunal, pero se negaron a dar precisiones al respecto. El último plan de obra fuerte para modernizar el sistema de señalización data de 1998, cuando la intendencia estaba a cargo de Elio Aprile.
Apenas llegó a la intendencia, Gustavo Pulti preparó un ambicioso plan para señalizar las calles de la ciudad y reparar los carteles que estuvieran en malas condiciones. Su proyecto estableció que se necesitaban unos 5.600 indicadores de nomenclatura nuevos y que más de 1.500 debían ser reparados. Cinco años después de aquella evaluación, casi nada ha cambiado: es frecuente ir caminando por una calle, levantar la mirada para verificar cuál es y no encontrar ningún cartel.
No le ocurre sólo a los peatones. Los automovilistas, los taxistas y hasta los choferes de las ambulancias suelen perderse en los barrios de la ciudad por la escasa señalización. En algunos casos, los carteles están, pero tapados por árboles, deteriorados, rotos, manchados o tachados con aerosol. De noche, divisarlos resulta imposible.
En el gobierno municipal reconocen el problema, pero dan pocas precisiones sobre su solución. "Estamos preparando un nuevo llamado a licitación", se limitó a decir un hombre cercano al intendente ante una consulta de LA CAPITAL. El director de Servicios del Ente de Obras y Servicios Urbanos (Enosur), José Luis Ovkac, fue todavía menos específico: "Estamos trabajando en el tema".
Lo concreto es que sobre el gobierno comunal recae una larga historia de fracasos en la materia. En 2008 y 2009, dos licitaciones quedaron en la nada después de que ninguna empresa ofertara lo que el municipio estaba dispuesto a pagar. Incluso en 2010 se realizaron gestiones para que el gobierno nacional aportara fondos a tal efecto en el marco de las obras que se iban a realizar previo a la Cumbre Iberoamericana. Pero no hubo caso.
En marzo de ese año, Ovkac aseguró que se estaba preparando una nueva licitación dividida en dos etapas: una iba a llevarse a cabo durante 2010 y otra en 2011. "La intención es colocar la mayor cantidad de señales de nomenclatura, que serían unas 4.500. También reacondicionar las informativas que están en mal estado, sobre todo en la zona costera o sur, e instalar nuevas señales de este tipo sobre columnas, que son las que van indicando, por ejemplo, cómo seguir un camino para salir a una ruta", dijo.
También mencionó que se incluirían otras señales para indicar lugares históricos, de interés patrimonial y de información turística, así como de acceso a barrios o de estacionamiento medido. "Todas estas serían unas 750", comentó. Pero desde el momento en que lo dijo ya pasaron dos años.
Los antecedentes
Durante 2010, el municipio firmó un contrato con una empresa local por unos 100.000 pesos para mejorar la señalización en los alrededores de la nueva terminal de ómnibus. Cinco años antes, previo a la Cumbre de las Américas, el gobierno de Daniel Katz cambió la cartelería de las avenidas principales. Pero el último plan de obras fuerte se realizó en 1998, en la gestión de Elio Aprile: se pusieron 2.500 carteles en el sector comprendido entre Libertad, Champagnat, la costa y Juan B. Justo.
Desde entonces, la ciudad se expandió y se tornaron necesarias nuevas señales y la reparación de otras que se fueron deteriorando con el paso de los años.
El plan original de Pulti estaba diseñado para hacer frente a las dos situaciones. De acuerdo con el pliego de bases y condiciones que aprobó el Concejo Deliberante el 8 de mayo de 2008, se tenía en cuenta "la instalación de nuevos señalamientos no luminosos, el reacondicionamiento previo de las señales existentes (...) y la conservación del señalamiento vertical no luminoso existente y a instalar".
Concretamente, se iban a colocar 6.545 señales nuevas, de las cuales 5.860 eran para marcar nomenclatura y sentido de circulación, 390 reglamentarias y preventivas (cruces peatonales, estacionamiento medido, prohibición de estacionar, velocidad máxima de circulación) y 295 patrimoniales, históricas y turísticas. Además, se iban a arreglar 1664.
A Santiago Bonifatti, actual titular del Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado (Emvial), le tocó defender la iniciativa cuando era concejal de Acción Marplatense. Y marcó como novedad que los carteles de las calles iban a tener, además, el nombre de los barrios. "Esto va a dar a los marplatenses un sentido de pertenencia e identidad", dijo. También sostuvo que los nuevos carteles disminuirían los accidentes de tránsito.
El otro detalle interesante era que se iban a indicar los sitios de interés patrimonial (como Villa Victoria) y los históricos (como el saladero). "Hasta se va a poder señalar el lugar en que el Che Guevara se despidió de su novia cuando hizo su famoso viaje al sur", llegó a argumentar Bonifatti.
El bloque del radicalismo fue el único que se opuso al proyecto. El rechazo lo fundamentó Walter Malaguti ?dejó de ser concejal en 2009?, quien calculó que, si se tenía en cuenta que el presupuesto oficial era de 7,2 millones de pesos y se iban a colocar y reparar cerca de 7.000 señales, el municipio iba a desembolsar mil pesos por cada una. "¿Hay que señalizar? Sí. ¿Hay que gastar 7 millones? Nos parece que no", lanzó.
Aprobación y frustraciones
El pliego, que finalmente fue aprobado por mayoría, autorizaba al por entonces Ente Municipal de Vialidad, Servicios Urbanos y Gestión Ambiental (luego dividido en Enosur y Emvial) a comprometer fondos de los ejercicios 2009, 2010 y 2011 para la contratación de la instalación, reacondicionamiento y conservación del señalamiento vertical no luminoso.
Después de que la licitación de 2008 quedara desierta, el titular del Enosur, Manuel Regidor, adujo que el problema había sido el aumento del precio internacional del barril de petróleo. Explicó que eso había impedido que las cotizaciones de las empresas se ajustaran al monto de la inversión que estaba dispuesta a hacer la comuna.
"Todos los materiales plásticos que se utilizan para la confección de este tipo de carteles son derivados del petróleo. Por esa razón, al momento de hacer la licitación hubo un clima de gran incertidumbre respecto de los precios", arguyó.
El municipio reorientó el proyecto para que la próxima licitación fuera por un monto menor. En 2009, se estipuló una suma de 2 millones de pesos. Sin embargo, las empresas que se presentaron volvieron a hacer ofertas superiores al presupuesto oficial.
En los últimos días, LA CAPITAL intentó comunicarse con los funcionarios municipales a cargo de estos proyectos para que puntualizaran cómo se desarrollaría el nuevo plan y qué plazos tendría, pero los pocos que respondieron el llamado se negaron a dar detalles.
