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05-01-2013

Cada vez hay más señalización falsa para impedir estacionar

Vecinos, comerciantes y "trapitos" colocan tachos y conos en la vía pública para evitar que otros estacionen en lugares permitidos. Se trata de una práctica que está prohibida, pero que pocos respetan en Mar del Plata. El fenómeno se da principalmente en el centro.

Tachos y cajones colocados en la calle por vecinos, de manera indebida, para impedir que estacionen vehículos en sus domicilios. Conos plásticos o bloques de cemento puestos por comerciantes y "trapitos" para reservar un lugar de estacionamiento. Caños incrustados en veredas y calles para delimitar los accesos a los garajes. Y cordones pintados de amarillo por los frentistas. Son las numerosas señalizaciones viales caseras que restringen el estacionamiento en zonas permitidas para dejar el auto y que, más de una vez, causan incidentes en la vía pública. Se trata de una práctica que está prohibida, pero que pocos respetan en Mar del Plata.

Cada vez más gente utiliza ?recursos? para preservar lugares de estacionamiento. En diferentes zonas de la ciudad abundan espacios reservados por los propios vecinos en las puertas de sus casas, de modo de poder ingresar los vehículos en los garajes sin tener que realizar muchas maniobras. En algunas viviendas, incluso donde no hay garajes, las franjas amarillas en los cordones y la colocación de objetos sobre la acera también delatan la "negativa" del dueño del inmueble a que haya vehículos estacionados junto a su vereda. Algunos edificios tienen en sus fachadas cordones pintados de amarillo, cuando en realidad se puede estacionar allí.

Señales caseras

El centro marplatense es la zona donde cada vez hay más señales caseras que restringen el estacionamiento. Por caso, ayer había colocado un tarro y bolsas de cal en Santiago del Estero entre Moreno y Bolívar, donde se formaron reiteradas doble filas de autos ante la falta de lugar para estacionar, lo que provocó un caos de tránsito.

En la costa también se ven a diario imágenes similares a las del centro. En Patricio Peralta Ramos y Olavarría, por sólo citar un caso, ayer había dos tarros en la calle que impedían estacionar. El mismo panorama se observó en una obra en construcción de Alberti y Buenos Aires.

La imagen se repite: frentistas, consorcios de propietarios y comerciantes colocan cajones, vallas o alteran los cordones o las calzadas para impedir que otros estacionen, algo que está expresamente prohibido. "Muchos trapitos reservan el espacio a gente que les da plata a cambio", cuentan los vecinos del centro.

Uno de los casos más frecuentes es pintar los cordones de amarillo en lugares en los que no hay restricciones. Por unos pocos pesos y casi nada de trabajo, el frentista se juega a que el tono ?yema de huevo? intenso actúe como repelente, al menos para los automovilistas más cautelosos, y así le queden libres los metros que quiere reservar para sí.

Obstáculos peligrosos

También es muy común la colocación de caños (anclajes) o pequeñas rampas de cemento en las bajadas de los garajes. Y aquí aparecen otro tipo de consecuencias, porque estas ?extensiones? rompen llantas, paragolpes y otras piezas de la carrocería, además de aumentar el riesgo para los accidentes de motoqueros o ciclistas.

Para los automovilistas es una odisea encontrar lugar para estacionar. En pleno centro, los cordones de la vereda casi no se ven a la hora pico. Estacionar en Mar del Plata -una ciudad con un parque automotor de más de 350 mil vehículos, una cifra que aumenta fuertemente en verano con la llegada de miles de turistas- se convirtió en un desafío a la paciencia. Encontrar un hueco, ya ni siquiera cerca del lugar pretendido, es una travesía que puede llevar largos minutos. La falta de espacio para estacionar deriva, en algunos casos, en peleas en la vía pública.

"Franelitas", el tema de todos los veranos

"Cada temporada tiene su 'hit' musical, pero hay un tema del que los marplatenses (si contactos/ seguidores de otras localidades turísticas también lo padecen, ¡suscriban, por favor!), parece que nunca vamos a pasar de moda: los "cuidacoches", más popularmente conocidos como "franelitas" o "trapitos", y los limpiavidrios, en sus dos versiones, "minis y seniors".

"Algunos de estos 'cuidacoches' cobran entre 30 y 50 pesos por vehículo, por día, cuando en la costa, el estacionamiento se realiza normalmente en un espacio público como es la calle. De ahí, que estos personajes, no abonan ningún tipo de canon ni permiso para realizar esta tarea... Ajá... o sea que, si sacamos la cuenta con la suma mínima a cobrar, y considerando que cada uno de ellos cuide un total de 10 vehículos por día (en plena temporada obviamente que son muchos más, y convengamos que ese dinero no es "a voluntad", sino que lo cobran), durante un mes cada uno de los cuidacoches, franelitas o trapitos, estaría cobrando la friolera de 9.000 pesos mensuales, libres de impuestos.

Algunos me dirán que es la oportunidad que tienen de hacer una diferencia. Y me parece muy bien que la hagan. Lo que sí no me parece tan bien es que: 1) lucran con un espacio que es público, vale decir, que en realidad nadie debería pagar por estacionar el coche en una calle, en la que ni el propio municipio tiene estacionamiento medido, y por un servicio que es dudoso, porque muchas veces al retornar del las distintas actividades, el famoso cuidacoches no está, al menos no a la vista. 2) Si cualquier hijo de vecino tiene que pagar impuesto a las ganancias superando ciertos montos, ¿por qué estos "laburantes" no lo pagan, ya que sus ingresos por esta actividad son "ganancia neta", ya que no venden ningún servicio tangible ni utilizable, no invierten en nada, simplemente aprovechan la vía pública para "manguear" a quienes por cautela y para no encontrarse con una "sorpresita" en sus vehículos, pagan calladitos la boca?

3) Estos mismos "laburantes" probablemente sean beneficiarios de planes de trabajo o asignaciones aportadas por el Gobierno... es decir, por todos los que mes a mes, aportamos al sistema previsional con los descuentos que nos realizan a nuestros salarios. ¿No sería justo que, ya que aprovechan la temporada para hacer una "diferencia", ellos mismos colaboren solidariamente con el sistema que los ayuda durante el año, y así retribuir algo de lo que reciben?

4) Si cualquier comerciante de la ciudad, para ejercer con tranquilidad cualquiera de sus actividades, debe adherir a la AFIP, pagar monotributo, inscribirse ante IVA y otras yerbas impositivas, ¿no sería correcto que estos cuidacoches se inscriban, aunque más no sea en el monotributo social, y así estar en igualdad de condiciones con otros ciudadanos? 5) Si cualquiera que vende un producto o servicio debe entregar ticket o factura, ¿no deberían hacer lo mismo y tributar al Estado, para colaborar en la provisión y equipamiento de escuelas, hospitales, servicios policiales y judiciales? No olvidemos que dada la condición social de quienes trabajan de cuidacoches, los establecimientos públicos de salud y educación son los primeros lugares a los que concurren". Cristina Vañecek

Multado...

"El motivo del correo, es para presentar una queja por un hecho que me sucedió en el día de la fecha. Decidí ir al parador Arena Beach a pasar el día, y dado que no me parece correcto pagar $ 40 por un estacionamiento al rayo del sol. Decidí dejar mi auto afuera, en el que me cobraban $ 15 por el mismo servicio. Obviamente la persona que me cobraba eso era un "trapito, gorrita" o como se decida llamar, de manera ilegal, sin importar que a menos de 50 mts hubiera un "control" policial. Mas allá de mi desconecto al momento de pagar, sabiendo que es ilegal, pero con la tranquilidad de que encontraría mi auto en condiciones.

"Al momento de salir del balneario, me encuentro con una multa por estacionar en una banquina. Hecho del cual: 1) no se encuentra indicado que eso sea una banquina. 2) El patrullero a 50 mts no tuvo la capacidad de avisarme ni a mí ni a los 250 autos estacionados de que no estaba permitido. 3) El mismo patrullero se encontraba estacionado en la banquina y dudo que le aplicaran una multa.

"Ni hablar que la persona que me cobró los $ 15 al momento de mi salida ya no se encontraba". Nazareno Navarro