13 de January de 2014

"Con la Revolución Libertadora se potenció la identidad peronista"

Pigna y su última investigación histórica. El autor estuvo en Mar del Plata en el marco del ciclo Verano Planeta y presentó Los mitos de la historia argentina 5, que abarca del '55 al '66.

Felipe Pigna presentó en la ciudad "Los mitos de la historia argentina 5".

Al arribar a Paraguay en octubre de 1955, Juan Domingo Perón dio su primera conferencia de prensa luego de su derrocamiento. Un corresponsal le preguntó entonces qué pensaba hacer para regresar al poder. Perón lo miró y le respondió: "Nada. Todo lo harán mis enemigos". Los siguientes dieciocho años de la historia argentina parecen resumirse en esa frase.

El nuevo libro de Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 5, abarca desde la caída de Juan Domingo Perón en 1955 al golpe de Juan Carlos Onganía en 1966, una década clave en la que se larvaron los dramáticos hechos que estallaron en los años setenta.

En diálogo con LA CAPITAL, Pigna habló sobre este nuevo libro de la serie Mitos que está dedicado a dilucidar la primera década de proscripción del peronismo y de exilio de su conductor.

El autor estuvo en Mar del Plata en el marco del ciclo Verano Planeta que organiza el Grupo Editorial Planeta y el Banco Hipotecario que tiene lugar todos los lunes, con entrada libre y gratuita, en el hotel de la Avenida Patricio Peralta Ramos 5700.

-Después de cinco ediciones de Mitos, ¿le resultó más fácil o difícil su elaboración?

-La verdad que ningún Mito me resultó fácil. Todos me resultaron muy placenteros porque en realidad la historia es mi gran pasión. A medida que nos acercamos al presente se va complejizando, básicamente porque aumenta la cantidad de material documental. Hay mucha más diversidad de formatos de documentos, noticieros cinematográficos, televisivos, películas, cintas grabadas y muchas cosas que enriquecen mucho la investigación además de los clásicos. La complejiza a la investigación pero en un sentido positivo, hay mucho más de donde agarrarse.

-Y la hace más verídica...

-Sí, claro. Por suerte en la Argentina en los últimos años se han habilitado fuentes documentales que estaban cerradas como el Ministerio de Defensa y todo lo que tiene que ver con el área Inteligencia y Ejército de aquellos años. Así que pude acceder a material muy importante. Este libro, lógicamente por la temática, tiene mucho que ver con lo que pasó con el Ejército y las Fuerzas Armadas que fueron los protagonistas de estos 11 años.

-Estamos hablando de una época de muchos conflictos sociales ¿cómo se vivía?

-Sí, con un primer error gravísimo que era querer borrar a un movimiento masivo por decreto que fue lo que hizo la llamada Revolución Libertadora que quiso desperonizar al país con un decreto que prohibía la palabra Perón, Evita, Justicialismo, las fotos, películas. Todo un absurdo digno de un libro de García Márquez, "Los Años del Patriarca". Lo que se logró fue todo lo contrario, se potenció la identidad peronista, ese decreto es casi la plataforma del lanzamiento del peronismo que coincide con esa época.

-Y en materia económica ¿qué pasaba en esos años?

-En materia económica hay un ingreso muy fuerte a lo que hoy llamaríamos liberalismo que en aquel momento se llamaba la economía social del Estado que es la escuela Fonayet que tuvo mucha influencia a partir de los 70 sobre todo porque en Argentina y en otros países de América Latina se ensayó tempranamente este modelo. Es de contención del gasto público que hoy el Banco Mundial llama inversión social, es decir, educación, salud y lo que tienen que hacer un Estado para aumentar la tasa de ganancia de los grandes grupos económicos. Tener salarios, aumentar impuestos, aumentar la capacidad recaudadora del Estado para atender la deuda externa. Todos estos planes que se llevan adelante hoy en Portugal, Grecia, que aplica el Fondo Monetario. La Libertadora incorpora a la Argentina al FMI, cosa que Perón se negó. Recordemos que el Fondo nace en el 44 tras los acuerdos de Bretton Woods. Tenemos personajes como Alsogaray y Martínez de Hoz, que son funcionarios económicos de la Libertadora. Es todo un anticipo de lo que vendrá, estos economistas que sólo pueden serlo en un gobierno dictatorial. El respaldo de las armas para aplicar planes económicos completamente antipopulares.

Largo silencio

-Esto de querer silenciar al peronismo, ¿era una obsesión?

- El silenciarlo de la manera más brutal. Como con la destrucción de la obra de Eva Perón, de la Fundación, la interrupción de la construcción del Hospital de Niños más grande de América que iba a tener tres cuerpos y termina convirtiéndose en el albergue Warnes por el abandono definitivo de los Libertadores que decían que eso iba a ser el monumento más grande a Evita. O sea que preferían que el país no tuviera Hospital de Niños a que se recordara a Eva Perón, cosa que de todos modos iba a ocurrir. El secuestro de su cuerpo, la idea brutal de torturar un cadáver durante más de 16 años, otra locura. Como la de fusilar a 30 argentinos en juicios previos en el 56', más de 5000 detenidos, 60.000 delegados de fábricas despedidos. Cómo se puede llamar Revolución Libertadora a quienes hicieron semejantes cosas. Esto no le quita al peronismo su parte negativa, porque estamos en el país de los blancos y los negros. Nadie dice que el peronismo fue la perfección. Particularmente la última etapa fue muy autoritaria. Tuvo persecusión a los líderes de la oposición. Balbín estuvo preso, Palacios se tuvo que exiliar. Hubo torturas en el caso de algunos detenidos. Ahora, los que venían supuestamente a traer la democracia y combatir aquel régimen, hicieron algo tremendamente peor. No se trata de amnistiar lo anterior. Yo me ocupé de los otros en Mitos 4, así que tengo la conciencia muy tranquila.

-En el libro usted revaloriza la idea de que a esos dirigentes no les daba todo lo mismo...

-Siempre fue impresionante el rol que cumplió todo el sector altamente honesto del movimiento obrero, no estoy hablando de la parte corrupta que existía, existe y existirá, sino de los sectores realmente de base del movimiento obrero, de los líderes de las fábricas y que hicieron un sindicalismo que enfrentó con muy pocos recursos al poder militar, armando huelgas persistentes, denunciando las atrocidades que cometía la Libertadora. Además, este movimiento de la resistencia peronista tiene dos actores nuevos: las mujeres y los jóvenes. Son esencialmente obreros, porque todavía no hay una militancia universitaria que tiene sus resquemores para con el peronismo, cosa que irá desapareciendo y terminará por completo a fines de los 60' con la incorporación masiva del estudiantado al peronismo. Asimismo en esa época llega la escuela francesa al país, a pedido de la Libertadora, con especialistas en tortura, desaparición y muerte que venían de Argelia, Indochina, y se instalan en la Escuela Superior de la Armada y arman un knowhow de la represión que va a tener su mayor expresión durante la dictadura. Por allí pasan Videla, Viola, Bussi, que en ese momento son jóvenes oficiales.

-¿Qué documentos de los nuevos que tuvo acceso le sorprendieron más?

-El desprecio que uno nota de los militares por el pueblo, y lo digo por la democracia, no sólo pienso en el obrero sino todos aquellos que votan en la condición social que fuera. Ellos decidían la política por encima de los partidos políticos generando un gran descreimiento de los partidos democráticos. ¿Para qué me voy a preocupar por militar si de última deciden los militares? esta era un poco la sensación. Y la sociedad se iba tornando muy cínica en algún sentido. No creer en nada, y eso influyó mucho en los sectores medios de aquel momento. Creo que es bastante sorprendente los documentos secretos que hoy son públicos, sobre azules y colorados, de aquella guerra interna que tuvo el Ejército. La enorme influencia de los civiles, recordemos que uno de los líderes del movimiento azul era Mariano Grondona que bajaba línea sobre qué hacer con el Peronismo o la sociedad. Ellos decían que había que darle un lugar al Peronismo en la sociedad, pero no decían cuál, entonces era algo realmente muy contradictorio. En definitiva lo que esconde esto es un enorme temor al estallido popular, a que el pueblo asuma algunas situaciones de poder, entonces mantenerlo bajo control, reprimirlo, matarlo, fusilarlo, torturarlo, fue lo que hicieron durante esos años.

- Pasan los años y todavía hay quienes repiten aquello de "en esos años estábamos mejor". ¿Qué opina al respecto?

-Es muy difícil pero eso pasa y es parte de un autoconvencimiento e ignorancia. En algún caso por repetir frases hechas y en otros por mentirse a sí mismo porque ellos saben en el fondo de su conciencia que no estábamos mejor. No se puede estar mejor cuando uno no puede votar, no se puede expresar cuando nadie decide qué hacer con la economía y son tres tipos que lo hacen. Eso me parece que no puede ser, estar mejor que un sistema democrático. Todas estas cosas que pasan hoy, que la gente dice lo que quiere, no sucedía. Eso hay que valorizarlo y tener en claro todo lo que costó llegar a la democracia. No estamos hablando de la defensa de un gobierno sino de un sistema, el democrático. También hay un negocio en cierto discurso mediático de confundir sistema con gobierno, no está bien.

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