Estrategias de supervivencia de una ciclista fogueada
Riesgos y beneficios de pedalear por la ciudad.
Sonia Brandolini sale todos los días a la calle con un chaleco refractario y rodilleras a bordo de su bicicleta equipada con una luz de dínamo y otra intermitente. Pero como sabe que eso puede no alcanzarle para sobrevivir con éxito en medio de tráfico marplatense, recurre a algunas otras estrategias para hacerse notar ante los conductores. "Me pongo calzas de leopardo o rayadas y me pinto los labios bien colorados. Como yo soy rubia los hombres me ven y las mujeres también", le asegura a LA CAPITAL.
Sonia tiene 44 años y es una avezada ciclista que desde su adolescencia se desplaza en bici para ir a todos lados, del mismo modo que ahora lo hacen sus 4 hijos.
"Corredores seguros"
Todos los días su principal viaje consiste en ir desde su casa, ubicada en las inmediaciones de Constitución y Della Paolera, hasta la escuela Martín Malharro en la que trabaja.
Para recorrer ese trayecto, de unos 5,5 kilómetros de extensión, realiza una serie de recorridos a los que considera como los "más seguros" a pesar de encontrar en ellos múltiples riesgos ante los cuales debe estar particularmente atenta. Como primera alternativa transita por la avenida Constitución. "No me gusta en lo más mínimo porque es muy peligrosa pero no me queda otra posibilidad", asegura.
Sonia cuenta que entre el tránsito caótico y la doble y la triple fila de vehículos le resulta muy difícil circular por ahí, pero es algo que prefiere hacer antes que transitar por las calles internas. "Hay mucha inseguridad así que tengo que elegir entre lidiar con el tránsito de la avenida o exponerme a que me roben por andar por las calles de adentro", afirma.
Cuando las cosas por Constitución se complican demasiado, Sonia toma otra opción no menos riesgosa: la avenida Monseñor Zabala, para luego doblar por Maipú para evitar así las rotondas de Champagnat a las que sí les tiene miedo.
Por su experiencia cotidiana en medio del tráfico ella sabe que ser ciclista en Mar del Plata "no es algo para cualquiera" porque "se sufre mucho".
"Me hace sentir libre"
A pesar de los riesgos a los que se expone, asegura que el uso de la bicicleta es algo que no resignaría nunca. "Me hace sentir libre, no depender de nadie y como toda actividad física hace que libere endorfinas y me sienta feliz", cuenta.
Por su larga experiencia como ciclista urbana, Sonia conoce al detalle cómo es moverse en bici por la ciudad y por eso hace un año se sentó ante técnicos del Plan Maestro del Transporte y el Tránsito del municipio para transmitirles sus impresiones. "Les dije que todo es un desastre, que se necesita con urgencia de infraestructura que salve vidas y les comenté todos los problemas que veo a diario. Los volví locos; estuve dos horas hablándoles sin parar. Espero que algo de lo que les dije les haya resultado útil", cuenta.
Para Sonia es obvio que hacen falta ciclovías y bicisendas que conecten a los barrios con el centro, en especial en la periferia y en avenidas neurálgicas como Juan B. Justo, Constitución o Libertad. Incluso cree que las bicisendas existentes tendrían que mejorar mucho porque una vez construidas, quedaron "a la buena de dios". Por ejemplo la de la ruta 88 y la de la ruta 11 "no tienen luces, pintura refractaria, ojos de gato, ni señales. Son muy usadas por los motociclistas y nadie controla", dice.
"En Mar del Plata es mucha la cantidad de gente que anda en bici exponiéndose a muchos peligros. Por eso si la Municipalidad promociona tanto a la 'ciudad saludable' no entiendo por qué no avanza más rápido en darles seguridad a los ciclistas", afirma.
