26 de April de 2014

"Las 66 horas que busqué a mi hijo no se las deseo a nadie"

La tragedia de Once en el Congreso de Psiquiatría: María Luján Rey.

Maria Luján Rey, pidiendo justicia por la tragedia de Once.

La tragedia de Once dejó 52 víctimas pero una de las caras más recordadas de aquel día es la de María Luján Rey, que apareció en cuanto medio de comunicación tuvo a su alcance durante más de dos días buscando a su hijo Lucas Meneghini, que no aparecía en ningún hospital ni en la morgue: su cuerpo estaba entre los hierros retorcidos del convoy en la estación de Once, un lugar que ya había sido revisado (mal) por los bomberos. "Las 66 horas que busqué a mi hijo no se las deseo a nadie", dijo a LA CAPITAL ésta profesora de Geografía. También contó su experiencia diaria para sobreponerse al dolor de la pérdida de un hijo y en el inicio del juicio oral por el denominado 22F.

María Luján Rey participó ayer del XXIX Congreso Argentino de Psiquiatría, integrando un panel con otros familiares y sobrevivientes de situaciones traumáticas y emergencias sociales (ver aparte). Es que la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) se acercó a ellos en uno de los actos conmemorativos de las víctimas y se generó un vínculo que perdura.

"Siempre estuvieron acompañando -explicó-, como sucedió con otras personas pero ellos son profesionales de la salud y ya hicieron lo mismo con familiares de otras tragedias. Para nosotros es muy valiosa esa compañía a lo largo de estos 2 años".

-¿Cómo fue el inicio del juicio oral?

-Es difícil prepararse para estas situaciones, que son impensadas para la vida de cualquier ciudadano de a pie. Una no piensa nunca ni jamás se imagina vivir esto. El juicio es cada jornada una experiencia nueva, dura, es difícil estar sentada frente a los procesados. Una tiene sentados del otro lado del vidrio a quienes le han quitado la vida, en mi caso, a mi hijo. Los ves y a simple vista parecen iguales a nosotros pero cuando escuchas de lo sucedido el 22 de febrero como si fuera una cuestión técnica o de papeles, y se olvidan que murieron 52 personas y hay 750 heridos que están viendo cómo reconstruyen su vida, cuando los ves despojados de toda conciencia, de todo remordimiento...

-Bueno, el ex secretario Ricardo Jaime dijo no tener cargo de conciencia.

-No tiene cargo de conciencia porque no tiene conciencia. Una no puede pedir que pese algo que no existe. Obviamente a él no le pesa porque no la tiene. La verdad es que después que se me acercara para decirme que había llorado la muerte de mi hijo, que me entendía, una termina de comprender que hay seres humanos que en apariencia son parecidos a nosotros pero el grado de perversión y de cinismo los pone en las antípodas de lo que somos nosotros.

Referencia

-Ser una de las referentes del pedido de justicia por la tragedia de Once, ¿te ayudó a superar el dolor?

-Para mi ser referente de una lucha no es algo que hubiera elegido. Si bien me trae los momentos de satisfacción que comparto con el resto de los familiares, como es el inicio del juicio oral o como las dos Plazas de Mayo llenas con ciudadanos de a pie pidiendo justicia, la realidad es que a mi me ha cambiado la vida porque por 66 horas tuve una exposición pero que fue buscando a mi hijo en hospitales y la morgue. Cuando creímos que la tragedia de Once era un golpe a todos los argentinos, tuvimos que esperar 66 horas más para darnos cuenta que todo podía ser peor de lo que ya era. Lo digo muchas veces, incluso a mis alumnos: Si hubiera querido estar en TV o ser conocida, me hubiese dedicado a otra cosa. Me encantaría que la gente no me abrace dándome un consuelo y poder volver a mi casa y tener a mi hijo. Lo que si me llena de orgullo es el lugar que, con un grupo de familiares, hemos podido construir, dónde nos contenemos, nos damos fuerza, nos alentamos y nos mantenemos en la postura de seguir avanzando más allá del valor y de las diferencias. La verdad, es que las 66 horas que busqué a mi hijo no se las deseo a nadie.

-¿Creés en la Justicia?

-Creo en la justicia, en parte porque es un valor y principio que rige en mi vida y parte por obligación. Si no creyera en la justicia tendría que haberme quedado en mi casa llorando y lamentándome y sintiendo pena por lo que pasó. Creo que la justicia es lo que permite entender que si esto nos sucedió y sirve cómo punto de inflexión, la tragedia de Once no se repetirá. Este juicio tiene la oportunidad de devolverle a los argentinos esa fe y esa esperanza que entendemos se ha perdido porque conocemos la historia. El juicio tiene muchos componentes que lo hacen histórico.

-¿Puede ser un quiebre?

-No tengo duda. Fue un quiebre ya el tener 29 imputados, 5 de ellos ex funcionarios de una gestión de gobierno nacional que está en ejercicio. No estamos juzgando funcionarios de 20 años atrás, como el caso de María Julia (Alsogaray).

Es histórico también por los tiempos en los que llega. A 15 días de haberse cumplido los 2 años de la tragedia, se inició. Y no tengo dudas que será histórico por su fallo ejemplificador, condenatorio para todos los procesados.

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