29 de December de 2014

Los "deseos" se instalan en el MAR

Exteriorización de deseos, rampas que parecen conducir a otro universo, performances en vivo, artistas locales e internacionales y la posibilidad de disfrutar del arte moderno integran la propuesta innovadora "Horizontes de Deseo" del Museo de Arte Contemporáneo (MAR) que se inaugurará hoy.

La espectacularidad de la muestra "Horizontes de Deseo" ya se avizora desde el hall del MAR.

Las cintitas multicolor, con miles y miles de deseos impresos -como "deseo que mis hijos sean felices" o "deseo mejorar mi entorno", entre otros- marcan la sala 1 del MAR, mientras que en la 2 los participantes deberán apelar a su físico para transitar por distintas aristas geográficas que permiten elegir por dónde empezar o terminar la recorrida artística. En tanto, en la sala 3 se suman la arquitectura y el diseño para acompañan a pensar, desear, proyectar, construir y transformar.

De todas formas, la impronta ya queda marcada desde el hall mismo, con una obra descomunal de Martín Huberman formada por más de 200 mil broches.

La muestra "Horizontes de Deseo", que se inaugura esta tarde a las 18 y está organizada por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires y curada por Rodrigo Alonso, se basa en el concepto "del deseo como motor de transformación y cambio de la realidad", detalló el curador en diálogo con LA CAPITAL.

"Hay artistas -añadió- que han trabajado en proyectos de transformación, de pensar una realidad alternativa, de imaginarse otro tipo de realidad para intentar cambiar las cosas, de ver otras posibilidades al mundo en el que vivimos".

Así las cosas, en la exposición figuran tanto "proyectos utópicos, como una ciudad en la Antártida de Amancio Williams, hasta proyectos que sí se realizaron como la recuperación de un astillero naval o el proyecto Anda, de recuperación de las baldosas rotas en la ciudad en función de recuperar la técnica artesanal de cómo se hacen", enumeró Alonso.

Algunos de los artistas que participan de la nueva muestra son Diana Aisenberg; Patricio Gil Flood; Amancio Williams; Fabiana Barreda; Juan Doffo; Proyecto Anda; Manuel Archain y Miguel Canatakis; ABTE; Gabriel Baggio; Azul Blaseotto; Martín Carrizo; Marcelo Coglitore; Pío Collivadino; Leonardo Damonte; Claudio Gallina; Martín Huberman; Fernando Livschitz; Juan Mathe; Ignacio Mendía; Mariano Molina; Gabriela Mungia/Guadalupe Pardo; Rivane Neuenschwander; Charly Nijensohn; Leo Núñez; Benito Quinquela Martín; Mariana Tellería; Juan José Tirigall y Nicolás Trombetta, entre otros.

Luces y sombras

Asimismo, en la sala 1 la actividad "gira en torno a la capacidad de desear, imaginar, proyectar. Las obras participativas de Rivane Neuenschwnder y Diana Aisenberg se centran en estos objetivos", explicaron los especialistas.

Los proyectos arquitectónicos más audaces de Amancio Williams conviven con el homenaje que Martín Huberman le brinda desde la contemporaneidad tomando prestado una de las estructuras más paradigmáticas.

El diseñador de montaje Daniel Fisher explicó que "si bien se toma al museo como un todo, las tres salas tratan de inspirar de forma diferente según su dinámica", por lo que la uno "tiene más que ver con los deseos puestos en el espacio, ya que es abierta, aireada, con luz plana".

En tanto, en la sala 2 "está todo más relacionado con lo referido a la creación, al trabajo, al fundar, al cimentar. Tiene que ver con el esfuerzo corporal, ya que el espectador deberá subir por distintas rampas. Es como el trabajo físico que demanda la actividad creativa y hay ditintos circuitos para recorrerla, con instalaciones aéreas de casi 4 metro", especificó el diseñador.

Esta segunda estación artística se centra en la construcción y transfiguración de la realidad, es un espacio erigido integramente sobre andamios que invita al espectador a diseñar su propio recorrido, con pinturas -entre otros- de Pio Collivadino sobre el crecimiento urbano de Buenos Aires y otras de Quinquela Martín sobre el universo portuario.

En la sala 3 todo cambia, ya que es "casi lúgubre", según describió Fischer, pues se busca "que la potencia de la luz cambie según la situación".

De esa manera, se exploran ciertos paisajes del deseo, la naturalez reaparece como eje central en las obras de Charly Nijenshon y Nicolas Trombetta, además de la pintura romántica en la que el ser humano aparece frágil y diminuto en relación con el entorno. Entonces, lo monumental se impone como metáfora del desafio que implica desear con la secreta ambición de transformar la realidad.

Variaciones

Si bien la mayoria de los artistas participantes de la muestra "Horizontes de Deseo" son nacionales, también aparecen figuras internacionales con sus obras interactivas y participativas.

Como ya lo hizo en otra oportunidad, el curador Rodrigo Alonso tomó el museo en toda su integridad ya que reconoció que "me gusta trabajar con la amplitud, que empieza desde el espacio central, con obras participativas, otras más reflexivas, históricas y contemporáneas", describió.

Por su parte, Fisher explicó que "cuando se piensa con Rodrigo Alonso tomas el todo. Además estamos en un museo que permite tender a esa afluencia, como pensar en un recorrido que proponga sistemas lúdicos, contemplativos e interactivos que inviten al pensamiento, incluso a través de distintos soportes".

"A lo largo del tiempo, las sociedades han sentido la necesidad de pensarse y reinventarse una y otra vez. El arte ha acompañado este proceso en tanto agente de la historia, espacio de creatividad libre, promotor de un conocimiento audaz y eje privilegiado de la vida cultural. Esta muestra reflexiona sobre estos cambios y los horizontes del futuro. Por eso invitamos a la comunidad a ser parte de este desafío que presentamos en el Museo MAR", señaló el presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman.

Asimismo, en un acuerdo de colaboración con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el MAR presentará este verano en su explanada la obra "Volúmenes", del artista Sergio Avello, que por primera vez se instalará en su ciudad natal. La misma se trata de un gigantesco semáforo que transforma el nivel del sonido ambiental en luces.

La pieza, de 7 metros de altura, se concibe en interacción con el medio ambiente, conjugando luz, sonido, tecnología, concepto, espacio público, sociedad y nuevos medios.

Se trata de un vúmetro urbano de siete metros de altura, que opera como un indicador estético y de sonido ambiente, traduciendo datos sonoros a luz, en tiempo real, a la vez que indica la intensidad del sonido que capta, con luz de color, volviendo visible lo invisible.

De esa forma, el color verde indica sonido normal, aceptable, bienestar y posibilidades de avanzar, en tanto que el amarillo sugiere sonido intenso, tolerable, tener cuidado y prestar atención. Por ùltimo, el rojo anuncia sonido fuerte, desagradable, molesto, que impulsa a reducir la intensidad.

Además, se sumará nuevamente al museo el Proyecto Biopus, tal como lo hizo con la obra Osedax que formó parte de la última exposición en el MAR "El Museo de los Mundos Imaginarios".

Biopus está formado por artistas que investigan el arte interactivo, explorando nuevas formas de relación entre la obra y el público. Todas las noches, sobre una de las fachadas laterales del museo se podrá apreciar una obra interactiva del Proyecto Biopus para los turistas y visitantes.

La muestra estará abierta al público de jueves a martes, de 11 a 23, mientras que los miércoles permanecerá cerrado.

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