Emhsa: una trama signada por intereses económicos y políticos
El líder de los trabajadores gastronómicos, Luis Barrionuevo, tienta a los gremios para que aporten fondos para comprar el edificio. La Provincia y el Municipio culpan al PAMI local de no haber buscado alternativas con antelación. El director de la obra social de los jubilados niega que haya una deuda de 10 millones. Críticas cruzadas e incertidumbre.
por Ramiro Melucci
Intereses políticos y económicos, deudas millonarias, trabajadores sin cobrar y pacientes obligados a deambular para ser atendidos. La quiebra del sanatorio Emhsa puso al descubierto miserias de todo tipo y desnudó las carencias del sistema de salud.
Construido en los primeros años de la década del 90, cuando el secretario general de los gastronómicos, Luis Barrionuevo, se desempeñaba por decisión del ex presidente Carlos Menem en el Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS), el Emhsa estuvo desde un comienzo marcado por los problemas. "Pasó una década cerrado, con toda la aparatología adentro lista para funcionar", recuerdan los trabajadores.
Siempre se creyó que Barrionuevo era el dueño. Por eso a comienzos de febrero, cuando el gremialista anunció en Mar del Plata que el gremio lo iba a comprar, hubo sorpresa y confusión: ¿cómo iba a comprar algo que era de él? Barrionuevo se encargó de aclarar que, en rigor, el edificio de Juan B. Justo y Fleming es de la Asociación de Obras Sociales (ADOS), de la que gastronómicos forma parte, y que a su vez concesionaba la prestación del servicio a otra empresa: Emprendimientos Médico Hospitalarios SA (Emhsa).
Inundada de deudas, la compañía ingresó en concurso de acreedores y solicitó su propia quiebra. Según datos extraoficiales, la principal acreedora es la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), a la que le adeudaría entre 50 y 80 millones de pesos. También figura la Anses (Administración Nacional de Seguridad Social), con entre 5 y 8 millones; el municipio, al que según informó el intendente Gustavo Pulti le debe 3,6 millones, y los profesionales, a los que les adeudaría 3 millones.
El edificio fue construido específicamente para la actividad sanatorial. La edificación, de 10.800 metros cuadrados, tomó como modelo clínicas europeas modernas. Tiene once pisos (cuatro subsuelos, planta baja y seis plantas), salida a tres calles (Juan B. Justo, Fleming y Solís), rampas, escaleras y cinco ascensores equipados con puerta doble, que permiten el acceso de personal, pacientes y camillas hacia todas las áreas.
Alta complejidad
Por su equipamiento, estaba categorizado como establecimiento polivalente de alta complejidad. Los quirófanos estaban equipados con sistemas digitales de artroscopía con endocámaras y torres de video laparoscópicas, además de mesas de anestesia, respiradores, vaporizadores, oxicapnógrafo, bombas de infusión, desfibriladores, electrocardiógrafos, electrocoaguladores, oxímetros de pulso y aros en C móviles.
Contaba con 100 camas de internación. De ahí la preocupación que manifestó el director ejecutivo del PAMI regional, Fernando Alí, dos días después de que Barrionuevo anunciara la compra del edificio y 24 horas más tarde de que el juez que entiende en el pedido de quiebra, Héctor Comer, intimara a las autoridades del Emhsa a derivar a los pacientes internados.
Alí fue el primero en pedir la emergencia sanitaria en la ciudad. Lejos de tomar su propuesta, el intendente conformó un comité para garantizar la atención de los pacientes del Emhsa, de los que cuatro de cada diez son afiliados a la obra social de los jubilados.
A cinco días de su conformación, los coordinadores del comité (el secretario de Salud municipal, Alejandro Cristaldi, y el director de Zona Sanitaria VIII, Gustavo Rodríguez), advirtieron que la mayor demanda por el cierre del Emhsa y la parálisis del Belgrano por su conflicto gremial la estaba absorbiendo el sector público. Es decir, el Hospital Interzonal, el Materno Infantil, las salas de salud municipales y el CEMA (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias).
En total, Mar del Plata tiene 1.838 camas de internación: 612 del sector público y 1.226 de clínicas privadas. Ante las derivaciones del Emhsa, sonó la alarma de un colapso en la atención pública. La advertencia la formularon desde el consultor en clínica médica Gustavo Blanco hasta el candidato a intendente de Libres del Sur, Guillermo Schütrumpf, adherentes a la propuesta de declarar la emergencia sanitaria.
Las deudas
"¿De qué colapso me están hablando?", se preguntó enojado el director de Zona Sanitaria, y señaló que, aunque "con limitaciones", el hospital Interzonal está haciendo frente a la mayor demanda.
En ese contexto, las autoridades saniatrias municipales y provinciales responsabilizan al director del PAMI de no haber previsto que se le iban a caer dos prestadores para la atención de los jubilados: los sanatorios Emhsa y Belgrano. El propio Pulti dijo que PAMI debía pagar "en tiempo y forma". Pero el que puso en números la supuesta deuda de esa obra social con el Emhsa fue Barrionuevo. "Le debe 10 millones de pesos", lanzó.
El gastronómico, que todavía no logró la certificación de la Superintendencia de Servicios de Salud para comprar el edificio y busca tentar a otros gremios para que se sumen al negocio, les pidió a Pulti y a Alí que no se metan, que al Emhsa lo va a hacer resurgir él junto al movimiento obrero.
Alí niega que haya una deuda de PAMI. Jura que el Emhsa cobró en enero $ 3.095.078, que el Belgrano percibió $ 2.223.244 en julio y $ 2.183.441 en agosto y que el Interzonal recibió $ 1.006.011 el mes pasado. Para el director del PAMI, Pulti "está desinformado" y Barrionuevo sólo busca quedarse con el sanatorio.
"Mientras algunos hacen negocios y otros hacen política con el Emhsa, nosotros atendemos a los enfermos", se despachó Pulti contra Barrionuevo y Alí, que puede ser su rival su en la interna del Frente para la Victoria en agosto próximo.
"La salud ahora es víctima de la interna del Frente para la Victoria", se inmiscuyó Schütrumpf, y acusó a Pulti de utilizar al gremio de trabajadores de la sanidad (ATSA) para protestar frente al PAMI. El que también su involucró fue el concejal Carlos Arroyo (Agrupación Atlántica), otro aspirante a la intendencia, que sacó a relucir su proyecto para crear un hospital público. Una iniciativa que no figura en los planes del intendente, que en pleno conflicto adelantó que su próximo objetivo es poner en funcionamiento el tercer piso del CEMA.
En medio de las críticas cruzadas asoma una coincidencia: el anhelo de que el Emhsa vuelva a prestar servicios con normalidad. La duda es si la empresa encargada de hacerlo surgirá o no del concurso de acreedores y, sobre todo, qué pasará con los más de 500 trabajadores que se desempeñaban allí.
