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Publicado el 12/02/2010

Cabo de Prefectura enfureció, baleó a su superior y se mató

El Hotel Nº 9 del Complejo Turístico de Chapadmalal se vio sacudido en la mañana de ayer por un hecho de sangre. Allí se alojan los gendarmes que cumplen tareas de prevención y seguridad en la ciudad. Uno de ellos, que llegó de madrugada fuera del horario permitido, no toleró la sanción disciplinaria de un superior y, tras herirlo gravemente, se suicidó de un tiro en la cabeza.

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Personal de Policía Científica carga el cuerpo de Albarenga en una camilla para llevarlo hasta la morgue.

Personal de Policía Científica carga el cuerpo de Albarenga en una camilla para llevarlo hasta la morgue.

El cabo de Prefectura Naval Cristóbal Albarenga (22) transformó el día de su cumpleaños en un día de furia. Y no sólo eso. Lo transformó en el último día de vida. Enfurecido por una sanción aplicada por su superior ante un episodio de inconducta, bañó de sangre el Hotel Nº 9 del Complejo Chapadmalal durante la mañana de ayer en un episodio que conmueve tanto a la Prefectura Naval Argentina como a gran parte de la ciudad que observa atónita como quienes deben prestar seguridad actúan con una violencia desmedida.

Albarenga quiso festejar su cumpleaños de una manera que no encajaba dentro de los códigos de disciplina de la institución y no toleró que el subprefecto Juan Roberto Machado (34) lo reprendiera.

Descontrolado, fue hasta su cuarto, tomó el arma reglamentaria y abrió fuego contra Machado y contra todos los que intentaron detenerlo. Machado quedó gravemente herido, otro suboficial que lo asistía recibió un disparo en su arma reglamentaria en una pierna y Albarenga, perseguido por sus propios compañeros, se quitó la vida de un tiro en la cabeza.

En un principio se especuló con la posibilidad de que Albarenga haya sido abatido por los camaradas que lo seguían, pero la autopsia realizada anoche confirmó el suicidio.

Las autoridades de la Prefectura Naval Argentina no hicieron declaraciones, ya que el cuerpo de gendarmes que se alojaba en Chapadmalal no dependía de la filial Mar del Plata de la institución. El jefe de la Prefectura de Mar del Plata, Ricardo Alberto Frontini, confirmó que "se trata de efectivos que participan del operativo de seguridad ciudadana. En un hecho desgraciado, uno de ellos tuvo un arranque de ira y baleó a un superior con su arma reglamentaria provocándole una herida".

Tras señalar que "yo soy el jefe de la Prefectura de Mar del Plata", Frontini aclaró que "el operativo de seguridad ciudadana no depende de la Prefectura local sino que se maneja de manera autónoma. Estoy aquí porque se trata de personal de la fuerza y en razón de que soy el más antiguo de la zona he venido a interiorizarme de lo que ocurrió y a tratar de que el hecho se esclarezca cuanto antes".

Las declaraciones de Frontini quedaron desactualizadas cuando el fiscal Marcos Pagella recibió de parte de la Policía Científica las conclusiones de la operación de autopsia en la que se confirmó el suicidio.

Anoche permanecía internado en estado reservado en el Hospital Privado de la Comunidad el subprefecto Machado, quien según el parte médico había sido intervenido quirúrgicamente por la lesión de bala sufrida en la zona lumbar y que le produjo un severo daño en el estómago.

Furia

A las 7.35 de ayer Albarenga regresó al Hotel Nº 9 del Complejo Chapadmalal acompañado por otros dos compañeros con quienes cumplía tareas de prevención y seguridad de Prefectura Naval.

Al parecer, y de acuerdo a testimonios recogidos en el lugar y que ya estarían en poder del fiscal Pagella, Albarenga habría salido a celebrar su cumpleaños sin el permiso pertinente de sus superiores, entre ellos el subprefecto Machado. Debido a que regresó en un horario que sobrepasaba largamente al del límite para ingresar al hotel, Machado lo interceptó en la planta baja, junto al desayunador.

Varios integrantes de Prefectura Naval se encontraba ya en el lugar desayunándose y fueron testigos de la discusión. Si bien no se dieron mayores precisiones, Machado habría dispuesto en ese mismo momento un recargo del servicio, esto es la extensión del turno de trabajo.

La sanción, potestad absoluta de Machado, no fue bien aceptada por Albarenga, quien comenzó a discutir evidenciando un gran estado de excitación y a proferir amenazas contra el subprefecto. Luego se retiró hacia su habitación y cuando parecía que todo había concluido se desencadenó la tragedia.

Albarenga regresó hasta donde estaba Machado armado con su pistola reglamentaria, una Beretta 9 milímetros, y prosiguió con la discusión. Machado al ver que todo se estaba complicando prefirió no participar en una nueva disputa y la dio por terminada. Fue en ese momento cuando Albarenga, al ver que Machado se desentendía de la situación y le daba la espalda, abrió fuego. El proyectil impactó en la espalda de Machado, quien cayó al piso y de inmediato otros integrantes de la institución que lo acompañaban, incrédulos, se aproximaron para asistirlo.

Albarenga salió corriendo hacia una puerta que da a un pequeño patio, pero al querer abrirla rompió el picaporte. Más enfurecido aún volvió a abrir fuego contra Machado y ese segundo disparo tuvo un destino providencial, ya que impactó contra la pistolera de cuero de uno de los suboficiales que estaba prestando auxilio. Por azar, simplemente por azar, la bala fue detenida por el arma del otro integrante de Prefectura.

Fuga y final

Albarenga, entonces, se dio a la fuga por el frente del Hotel Nº 9 y en dirección al Hotel Nº 8. Corrió por el playón de estacionamiento realizando algunos disparos hacia otros efectivos de Prefectura que salieron en su persecución. Si bien éstos también le dispararon, la distancia que había entre ambos no permitía que existiera precisión.

Finalmente, cuando Albarenga llegó hasta el lugar donde se encontraban dos contenedores de basura, se desplomó. Los demás gendarmes se acercaron hasta allí y constataron que Albarenga tenía un disparo en el parietal derecho y que se encontraba ya sin vida.

La conmoción reinó de inmediato en todo el complejo turístico de Chapadmalal. Machado fue trasladado de urgencia hasta el Hospital Privado de la Comunidad con una grave lesión en el abdomen, luego de que el proyectil lo hiriera en la zona lumbar.

Efectivos de la comisaría decimotercera, con asiento en Playa Serena, fueron convocados, como también los responsables de Operaciones de la Prefectura Naval Argentina en Mar del Plata.

En un principio los hechos fueron confusos y recién se logró echar un manto de claridad cuando los gendarmes aportaron sus testimonios. De todos modos, durante varias horas no se pudo establecer si Albarenga había muerto alcanzado por los disparos de los otros gendarmes o bien se había quitado la vida.

En horas de la tarde de ayer, el forense policial Gerardo Chiodetti comunicó los resultados iniciales de la operación de autopsia. Si bien no estaban las conclusiones finales del peritaje forense, se indicó que en el parietal derecho de Albarenga se hallaron claros vestigios del abocamiento del arma.

Según datos que trascendieron anoche, la fiscalía habría pedido otros estudios complementarios, entre ellos uno denominado autopsia psicológica en la que se buscaría establecer el estado psíquico de Albarenga.

Informaciones recogidas por LA CAPITAL en el lugar de los hechos y en posteriores comunicaciones confirmaron que Albarenga era oriundo de Posadas y que hasta el episodio de ayer no se había reportado en su legajo ninguna otra inconducta.

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