Tres policías declararon en el inicio del juicio por el crimen de Severiens
Se inició el juicio oral al único imputado por el homicidio del taxista Luis Severiens, sucedido en 2008. Frente a Tribunales, se concentraron decenas de taxis en apoyo a la familia de la víctima y en reclamo de condena para él o los culpables.
Comenzó el juicio oral y público al único imputado por el crimen del taxista Luis Severiens (44), hecho sucedido el 1 de noviembre de 2008, en el barrio "José Hernández". Se trata de Matías Rubén Arcidiácono (20), que llega a esta instancia acusado por la fiscal Andrea Gómez de "homicidio en ocasión de robo", "tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil" y "encubrimiento".
Arcidiácono es juzgado por el Tribunal Criminal 3 integrado por los jueces Eduardo Alemano -como presidente-, Hugo Trogu y Juan Manuel Sueyro. Actúa de secretaria, Ana Vázquez Vismara. En cuanto a la defensa del encausado, está a cargo del penalista César Sivo.
En la víspera, declararon los primeros tres policías que llegaron al lugar donde se produjo el luctuoso episodio. Todos dieron cuenta de la presencia allí de un hombre "muy molesto, inquieto, hiperactivo y nervioso" -como lo calificaron- de apellido Luna, que declararía en estos días y que aduciendo pertenecer al Servicio Penitenciario, intentó llevarse al herido e incluso hacer lo propio con el taxi.
Por su parte, el subteniente Fernando Santandreu, refirió que uno de los que se hallaba en el lugar, al que no pudo identificar exclamó: "Fue el guacho de siempre", en relación con el asesino.
"Un vecino comentó que
Coco era el homicida"
Por su parte, la actualmente oficial inspector Fabiana Spagnuolo agregó que "quien dijo pertenecer al Servicio Penitenciario tenía aliento etílico (propio de los que consumen bebidas alcohólicas) y comentó que "venía de un baile con su pareja". También, sostuvo, como uno de los elementos más contundentes de acusación contra el imputado es que allí se hizo mención de un tal "Coco" como el autor del hecho, que es justamente el alias de Arcidiácono.
Asimismo argumentó que "la gente del barrio le tiene a ese tal Coco".
Hoy, continúa la audiencia que se extenderá hasta el próximo martes, con la declaración de otros cinco policías, que participaron del allanamiento de la vivienda del imputado y hallaron las armas supuestamente utilizadas en el robo y homicidio. También, comparecerán los dos hombres que se hallaban en esa casa, al momento del procedimiento policial y que, en ese momento, fueron demorados por averiguación de antecedentes.
Mañana, lo harían los vecinos, entre los que uno de ellos aseguraría haber visto a Arcidiácono cuando bajó del taxi corriendo junto con una pareja. Mientras que el viernes lo harían los tres peritos balísticos que hallaron un plomo en el tablero del auto, que concordaría con los proyectiles del arma secuestrada en la vivienda de Arcidiácono.
Lineamientos de las partes
En la primera parte del juicio la fiscal y el defensor expusieron al Tribunal los lineamientos de los planteos que harían durante el juicio.
Gómez señaló como primera acusación que "existen suficientes elementos probatorios para sostener la participación del imputado en el homicidio de Severiens".
Y seguidamente, refirió que estaba demostrado que alrededor de las 6 del 1 de noviembre de 2008 un número indeterminado de personas, entre los que se hallaba el imputado, ascendió al taxi de la víctima, que actualmente tiene la licencia 922 y al llegar a Magallanes entre 216 y 218, amenazándolo, al menos, con un arma de fuego, le sustrajeron una billetera de cuerina con dinero y dos recibos de sueldo.
Entretanto se cometía el robo, según dichos de la fiscal, Arcidiácono le efectuó a la víctima dos disparos en la cabeza, que al día siguiente, después de ser internado, le provocaron la muerte, por "traumatismo de cráneo con dos orificios de entrada, uno ubicado en la región retroauricular por encima del pabellón en área occipitoparietal derecha y el otro en la sien derecha, con orificio de salida por la órbita oculopalperal derecha con pérdida de masa encefálica y estallido traumático del globo ocular derecho".
En cuanto al segundo delito que se le imputa, expuso que al realizarse el allanamiento de la vivienda de Arcidiácono, fueron halladas en una alacena y debajo de un colchón dos armas de fuego para las que el encausado no tenía autorización. Se trata de un revólver calibre 22 largo con 10 proyectiles y 3 vainas servidas y un revólver calibre 32 largo, que en su interior contenía una vaina servida.
Por último, la imputación de "encubrimiento" tiene que ver con que Arcidiácono, entre el 18 de agosto de 2005 y el 1 de noviembre de 2008 recibió un arma de procedencia ilícita, que había sido robada en jurisdicción de la comisaría cuarta.
Por su parte, el defensor Sivo no negó la materialidad del hecho, pero sí la participación de Arcidiácono en todos estos delitos, solicitando su libre absolución.
El planteo del penalista se basa en que a Severiens lo asaltaron y ultimaron otras tres personas, entre ellas una mujer, desvinculando a su defendido totalmente de lo sucedido.
Multitudinaria concentración
Mientras se desarrollaba el juicio en el interior del edificio de Tribunales, antes de las 9 comenzaron a concentrarse los taxistas con sus vehículos a lo largo de la calle Brown, entre Arenales y Buenos Aires, impidiendo el tránsito por estas arterias.
A media mañana, uno de los promotores de la movilización, el secretario general del Sindicato Unico de Peones de Taxis (Supetax), Donato Salvador Girone, que había ingresado a la sala de audiencias presenciando parte del debate, junto con el presidente de la Sociedad de Conductores de Taxis, Raúl Vicente, entre otros dirigentes de este gremio, salió a la calle y en una improvisada tribuna, dirigió una arenga a sus colegas.
Les solicitó a viva voz que todas las mañanas mientras se desarrollara el juicio se concentraran allí o concurrieran a la sala de audiencias para seguir de cerca del debate y apoyar a los jueces para que emitan una sentencia condenatoria contra el o los asesinos de Severiens.
También con gran entereza, acongojado y en total silencio, el padre de la víctima, como algunos de sus familiares permanecieron en la sala de audiencias, siguiendo las incidencias del juicio que, en su primer día, se extendió hasta pasado el mediodía.
