"Fui para hablar nada más", dijo el asesino del locutor de FM
Más de una hora duró la audiencia en la que el fiscal Castro le tomó declaración a Ruben Sosa (60), el hombre que asesinó anoche a la pareja de su hija en la puerta de la radio en la que trabajaba de locutor.
"Lo único que quería hacer es ir a hablar, pero me levantó la mano y me defendí". Esa, palabras más palabras menos, fue la explicación que Ramón Sosa (63) le dio al fiscal Fernando Castro de la reacción que tuvo anoche cuando mató de seis puñaladas a la pareja de su hija, Ricardo Lazarte (51).
La declaración la realizó en el marco de la audiencia del artículo 308 en el mismo despacho de Castro, ubicado en el segundo piso del edificio de Tribunales marplatense. Sosa fue asistido por la defensora oficial Victoria Sosa, quien estuvo de acuerdo en que narrara su propia versión de los hechos.
Acusado del delito de "homicidio simple y uso ilegal de arma de fuego", el detenido dio algunos detalles de los minutos previos al ataque y aseguró que Lazarte era una persona agresiva, que maltrataba a su hija y con la que nunca se podía hablar. "Por eso fui a la radio con una pizza, para poder hablar de una vez", dijo Sosa.
Para los investigadores, tanto judiciales como policiales, el punto clave reside en la premeditación del homicidio, ya que Sosa llegó al lugar con un arma blanca y un revólver calibre 22. Eso contraria, a primera vista, los dichos de Sosa, quien insistió en aquello de haber ido "solo a hablar".
El crimen ocurrió ayer pasadas las 22 cuando Sosa llegó hasta la FM Líder con una pizza en la mano. "Se mostraba amigable y de buen humor", le contó un vecino a la policía. Una vez en el interior de la radio, el hombre se encontró con su ex yerno y mantuvo una fuerte discusión. Luego, extrajo de entre sus ropas un cuchillo tipo Tramontina y le dio al menos seis puñaladas: tres en el tórax, una en la pierna y dos en los brazos. Herido de gravedad, Lazarte llegó a salir corriendo mientras su agresor lo perseguía. Pero por la la cantidad de sangre perdida se desmayó a los pocos metros: su cuerpo cayó en la puerta de la comisaría tercera. Los efectivos de la seccional salieron y se encontraron con un baño de sangre. A los pocos metros vieron a Sosa con el cuchillo en la mano y lo detuvieron.
En tanto, los policías pidieron con urgencia una ambulancia pero cuando arribaron los médicos Lazarte ya había fallecido.
Poco después, el fiscal Fernando Castro llegó a la escena del crimen y acusó a Sosa por el delito de "homicidio simple y tenencia ilegal de arma de fuego".
El investigador pudo averiguar que la víctima y la hija del victimario tenían una pequeña hija en común y una relación muy conflictiva que había derivado en una denuncia por violencia de género. Ese motivo es el que habría desatado la feroz agresión.
