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La Ciudad 11 de enero de 2026

Las recorridas de Neme, la mugre y las maniobras del bombero Recalt

El intendente visita cuatro barrios por día y escucha reclamos de todo tipo. Presentará el presupuesto con la tasa vial. El libertario, por su lado, empezó a apagar el fuego que había dejado la sesión de diciembre.

Diego Juárez (Emturyc), Daniel Scioli, Emiliano Recalt, Agustín Neme y Cecilia Martínez, en Bendú. Una imagen que retrata la buena sintonía del intendente con los libertarios.

Por Ramiro Melucci

Cuando en vísperas de Navidad el exintendente Daniel Katz habló en el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, el ambiente político y periodístico local se quedó (y está bien) con la definición de que el senador nacional Maximiliano Abad debería ser el próximo candidato a intendente de la UCR. “Estoy trabajando para que tome esa decisión”, dijo.

Otras declaraciones pasaron inadvertidas. Como la de que algunos de sus amigos se quedarían en el gobierno municipal solo hasta marzo (¿hablaba del secretario de Obras, Jorge González?). O la vinculada a los grandes asuntos en los que, a su criterio, se puede hacer más de lo que se hace: la inseguridad y la higiene urbana. Sobre el primer ítem no abundó, pero respecto al segundo fue contundente: “La ciudad está sucia, desprolija, y se gasta mucho dinero en higiene urbana”.

Las mencionadas por Katz son dos prioridades que el intendente Agustín Neme tiene en su agenda de gestión. El jefe comunal visita cuatro barrios por día. Escucha reclamos de mejoras en las calles, luminarias y arreglos en las plazas. Pero entiende que la inseguridad los atraviesa a todos (esta semana salieron a la calle los vecinos del barrio San Carlos) y ya estableció contactos con el Ministerio de Seguridad bonaerense, en los que notó una muy buena predisposición al trabajo conjunto.

Neme camina la ciudad mientras insiste en que “en los lugares que disfrutan las familias no hay margen para el desorden, el vandalismo, la mugre ni el daño”, y declama que “una ciudad limpia y ordenada es responsabilidad de todos”.

Hace con la “mugre” lo mismo que Montenegro hacía con los “fisuras”: una intensa campaña en redes sociales. Al punto de que tiene al patovica que corría a los “trapitos”, Daniel Martínez, al frente del ente que debe bregar por la higiene de la ciudad, el Emsur. Es muy prematuro para evaluar resultados, pero el kirchnerismo no se privó de hacerlo. “La ciudad sigue sucia”, estableció y, como antes Katz, recordó que el contrato de higiene urbana implica “muchísima plata”: $5.000 millones mensuales.

El hilo de la campaña es delgado para el municipio. Puede haber un reparto de culpas entre los vecinos por los microbasurales que se esparcen en distintos barrios (el “sucio” es el otro), pero cuando las bolsas de residuos o los contenedores explotados de basura quedan en la calle las responsabilidades cambian. El municipio no sale indemne: es el que debe inspeccionar el cumplimiento de normas y frecuencias.

Con esa discusión de fondo, Neme convocó para mañana a la primera reunión de gabinete. Piensa realizarlas los lunes cada 15 días. La primera será con los dilemas del presupuesto saldados. Después de tres prórrogas, el Ejecutivo enviará el proyecto al finalizar la semana que se inicia. Y en medio de las especulaciones sobre la postura de La Libertad Avanza, incluirá la continuidad de la tasa vial tal como está vigente: con el cobro en las estaciones de servicio. Son fondos clave para tapar dos tipos de baches: los de las calles y los financieros. Están afectados al arreglo de pavimentos, pero han sido usados (y no hay indicios para suponer que no lo sigan siendo) para pagar sueldos cuando la recaudación de tasas no alcanza. Esa gravitación es la que mantiene a la tasa vial en el plan de gobierno aun cuando el planteo judicial para declararla inconstitucional llegó a la Suprema Corte bonaerense.


Neme hace con la “mugre” lo mismo que Montenegro hacía con los “fisuras”: una intensa campaña en redes sociales. Al punto de que tiene al patovica que corría a los “trapitos” al frente del ente que debe bregar por la higiene urbana. 


La semana pasada volvió a quedar en evidencia la manta corta de los recursos municipales. La comuna pagó el aguinaldo en tiempo y forma, pero no llegó a completar los salarios. Adelantó hasta $2 millones por agente y esperó los fondos del primer corte del pago anual anticipado de tasas (prorrogado hasta el 23 de enero) para completar los sueldos.

La continuidad con la gestión de Guillermo Montenegro ya no está en duda. Neme habla hasta más de una vez por día con el ahora legislador provincial y comparte estrategia: convencido de que “resulta necesario dar continuidad a las políticas de austeridad y contención del gasto público”, firmó la deducción de su salario y el de sus funcionarios, tal como había hecho Montenegro desde 2020.

Advertidos de las dificultades municipales, los aliados le apuntan a Axel Kicillof. Primero la libertaria Cecilia Martínez y luego el radical Abad rasparon al gobernador por la baja de la coparticipación provincial correspondiente a Mar del Plata. Vuelve a sonar la vieja crítica de la “discriminación”.

En época de riesgo alto de incendios forestales, y mientras se procura apagar a diario el de las arcas comunales, lo que se estaba prendiendo fuego era el Concejo Deliberante. La sesión preparatoria del 9 de diciembre, que despojó a la oposición de las vicepresidencias que según los usos y costumbres del cuerpo le correspondían, dejaron en llamas la relación del oficialismo con el kirchnerismo y Acción Marplatense. Para la conformación de las comisiones internas, una de las alternativas que le acercó el PRO al presidente del Concejo, el libertario Emiliano Recalt, era echar más leña al fuego: no dejarles a los opositores ninguna presidencia.

Recalt se plantó. Consideró imprescindible empezar a apagar el incendio antes de que el ambiente se tornara irrespirable. Impuso su decisión de que los bloques opositores sigan presidiendo comisiones, más allá de que, por imperio de los números, no tendrán mayoría en ninguna. Un gesto que dejó más conformes a unos que a otros, pero que implicó una manera de comenzar a reconstruir puentes.


En época de riesgo alto de incendios forestales, y mientras se procura apagar a diario el de las arcas comunales, lo que se estaba prendiendo fuego era el Concejo Deliberante. 


El diseño del gabinete y los movimientos del Concejo despejaron pronto las incógnitas que la elección de septiembre había dejado sobre la conformación del gobierno de Neme. Contiene, a grandes rasgos, tres patas: el PRO, la Libertad Avanza y el radicalismo. También mantiene a sus socios minoritarios, como la Coalición Cívica y el GEN. Hasta Santiago Bonifatti, apartado del Emsur, fue reubicado en una nueva subsecretaría: la de Asuntos Estratégicos, dependiente del intendente.

El contrato de Montenegro con Abad goza de buena salud. No hubo salidas en estampida de los radicales y el senador nacional reivindica el “modelo Mar del Plata” tanto como el intendente licenciado. En el Concejo eso implica que la mayoría perdida en las urnas se restableció con política: no son diez los concejales oficialistas, como determinaron los comicios, sino 14, porque deben sumarse los cuatro radicales. Los temores que alguna vez invadieron a Neme no tienen –al menos por ahora– razón de ser.