Fátima elegante. De negro. Camina los metros que separan la piscina del Hotel Provincial del café y su público no para de pedirle fotos. La saludan. La reconocen. Ella sonríe. La tarde es fresca. Se cubre la garganta con un chal dorado. Y no deja de responder al cariño de la gente.
“Siempre digo que soy Fátima del pueblo”, asegura, en una entrevista con LA CAPITAL en la que no deja pasar ningún tema: desde el famoso beso con el presidente Javier Milei de hace dos años, cuando era su novio, a su faceta empresarial y el vínculo que la une a las cosas. “Soy materialista para mis shows, no para la vida personal”, dice y se define laburante, “una laburante que llegó”.
Este verano propone “Fátima Universal” desde el Teatro Roxy, un show en el que interpreta a grandes mujeres del espectáculo internacional, interactúa con Marcelo Polino y deja espacio para el lucimiento del grupo Pampas Bravas. “Es de los espectáculos que más disfruto en los últimos años”, confiesa.
-¿Cómo impactó tu relación amorosa con el Presidente de la Nación, Javier Milei, entre tu público?
-Fue muy fuerte. No cabe ninguna duda de que fue fuertísimo. Nunca pensé… vos imaginate que yo empecé con él antes de que sea presidente. Cuando él era diputado. Nadie sabía qué iba a pasar. Podía ser que sea presidente o que no. Y fue que sí. Algunos periodistas decían “Fátima no va a hacer temporada porque es primera dama”. Y yo siempre dije: “Chicos, cálmense, no es así”. Soy la Fátima de siempre, la laburante de siempre, no modificó mi vida en absoluto. Cuando lo acompañé a la asunción, estuve el día anterior hasta las 3 de la mañana ensayando. (Marcelo) Polino me cargaba y me decía “ay Fátima, andá a dormir que mañana arranca tu día temprano, tenés la asunción”. Y yo decía: “Tengo la asunción, pero tengo el estreno de mi obra”. No cambió ni mi forma de pensar, ni mi forma de vestir, ni mi forma de comunicar, ni de hablar. Obviamente trato de preservar mi intimidad porque tuve mucha exposición, de la cual no me arrepiento.
“Cuando lo acompañé a la asunción, estuve el día anterior hasta las 3 de la mañana ensayando. Polino me decía ‘ay Fátima, andá a dormir que mañana tenés la asunción’. Y yo decía: ‘Tengo la asunción, pero tengo el estreno de mi obra'”

-Claro, sabías que salías con el Presidente.
-Fue mucho, sí. Y el beso… El beso acá en Mar del Plata. Cuando algunos se rasgan las vestiduras y dicen que fue demasiado, que la lengua… yo siempre digo que el beso fue en el contexto de mi show, en mi teatro, en Mar del Plata al finalizar un show… El final de mi show siempre es con la gente bailando, arriba. No fue en el Congreso. Ni en un acto protocolar, sería desubicada y yo soy una persona muy ubicada. Fue en el final de un show, con un teatro lleno, donde estábamos todos felices, vino ese momento mi novio a saludarme. Yo le quise dar un beso, se lo di, con lengua, con todo, como tiene que ser un beso. A mí los besos de piquito… para eso no me des nada.
-¿Sos todo o nada?
-O todo o nada, sí, total, es así.
-¿Seguís en contacto con el Presidente?
-No quiero ahondar en detalles, prefiero mantener reservado si hablo o no hablo. Yo soy Fátima Flórez y la prensa la hago sobre Fátima Flórez. Después la vida privada queda en la vida privada.
-Te ganaste un lugar muy destacado en el espectáculo argentino. Sabemos que sos muy trabajadora, pero ¿cuánto de suerte hubo en ese proceso?
-Soy de las que cree que cuando uno labura tenés más posibilidades de tener suerte, pero de cualquier manera también creo que el factor suerte juega siempre un rol importante. Por eso siempre hay que estar preparado. Me preparé desde muy chica. Tomé clases de muy chica, canto, baile, actuación. Al principio la familia te dice, “tomalo como un hobby, porque es algo muy inestable”. Yo fui rebelde en eso y seguí para adelante con lo mío. Hubo momentos claves de factor suerte en mi carrera: haber trabajado en Showmatch, que en esos momentos hacía 40 puntos de rating. Vos entrabas, hacías tu performance y al día siguiente era toda la tele, porque todavía no había redes, hablando de lo que pasó en Showmatch, los programas satélites y los no satélites. Eso fue un antes y un después. Yo decía: “¿cómo voy a superar eso? ¿Qué voy a inventar si estoy en el programa número uno de la tele?” Y después van surgiendo cosas. Por ejemplo, Lanata, imitando a la presidenta. Trabajé con Susana también. Fuimos pocos los humoristas que la acompañamos. Fueron lugares clave con personas importantes y uno puede también desenvolverse y aprovechar esos momentos para mostrar tu talento.
-¿Cómo concatenaste ese factor suerte con el despliegue en el teatro?
-Tuve las cosas bastante claras. En esa época estaba con mi exmarido. Fuimos siempre muy para adelante. Y por ahí tomamos decisiones que fueron buenas. Muchos me preguntaban por qué no me producía Tinelli, si trabajaba ahí. Pero yo me producía sola. Siempre preferí armar mi circo, mi carpa, mi empresa, ser independiente en eso. Y creo que no me equivoqué porque ahí marqué como una cosa de fortaleza que estuvo buena porque lo seguimos manteniendo hace 16 años. La tele es un pedacito al lado de lo que uno puede desarrollar en el teatro.
“Vos entrabas, hacías tu performance y al día siguiente era toda la tele, porque todavía no había redes, hablando de lo que pasó en Showmatch, los programas satélites y los no satélites. Eso fue un antes y un después. Yo decía: “¿cómo voy a superar eso? ¿Qué voy a inventar si estoy en el programa número uno de la tele?”
-¿Te definís empresaria?
-Lo siento. No sé si decir que soy empresaria o emprendedora. La palabra empresaria da distante. Pero no, empresaria es llevar adelante una empresa, que es la mía. En los veranos tenemos 60 familias que están dentro de esta empresa. Está bueno poder generar fuentes de trabajo y que se arme un equipo. Obviamente soy artista, no soy empresaria. Me hice porque invierto, lo que entra lo invierto. Siempre fue así. Todo lo que me entraba lo invertía para comprar vestuarios, luces, sonido. Siempre tuve muy claro eso. Pero lo mío es lo artístico aunque tengo que entender también la parte empresarial.
-¿Cómo te llevás con el lujo?
-Soy materialista para mis shows, no para la vida personal. Veo mujeres que… cada uno hace lo que quiere con su vida… me dicen “¿cómo no tenés una cartera de esa marca?” Y vos sabés que nunca se me ocurrió comprarme una. Me parece que es mucha plata y la plata cuesta ganarla. Yo siempre fui una gran laburante. Soy exitosa y me va bien, pero cuesta ganarse el mango. Nunca nadie me regaló nada. Siempre fui de las que quiere su casita, su techito, a la antigua. No me gusta ostentar. Me parece una frivolidad total ostentar marcas. Creo que no lo necesito. El verdadero valor está adentro, uno no tiene que andar cobijándose, poniendo, ostentando marcas.
“Amsterdam me gustó mucho. Me parece una locura, toda la libertad. Todo eso me encanta”
-¿Qué tan sencilla andás por tu casa?
-Me gusta andar de calzas o de pantaloncitos flojos, con una remerita. Descalza, por lo general, me gusta mucho el contacto a tierra. Y ando siempre como elongando, tirada con la colchoneta. Y que un matecito, informándome. Soy muy sencilla, demasiado. Y sí disfruto cuando viajo. Disfruto del levantarme temprano, de poder hacer la vida normal, porque los artistas siempre vivimos al revés con los horarios. Entonces disfruto mucho de conocer otras culturas, otras comidas y de ir con la mochilita, de turista.
-¿Qué lugar te gustó mucho?
-Europa me gustó mucho. Amsterdam me gustó mucho. Me parece una locura, toda la libertad. Todo eso me encanta. Estados Unidos a mí me gusta mucho también, por esta cosa de que nadie juzga a nadie. Eso me gusta mucho. Después aunque no tome sol, soy playera. Todo lo que tenga que ver con el mar, con el Caribe, lo disfruto un montón. Disfruto Disney, porque tengo ese niño interno que no lo pienso perder. Y Las Vegas, un lugar para mí soñado. Por todo el show, cuando voy me vuelvo loca mirando todo.
-¿Vas como espectadora?
-Sí. Primero fui como espectadora. Me acuerdo que la primera vez que fui fue para ver especialmente a Madonna. Saqué pasajes y tickets. Quería conocer Vegas, pero fui especialmente a ver a Madonna. Y me quedé enamorada de Vegas y volví como turista. Y ahí empecé a sentir, me decía “acá tengo que hacer algo, este lugar me llama, algo me palpita”. Y de a poquito, Visa de trabajo, toda esa cuestión. Primero hice mi Visa en Miami y de Miami después fui a Vegas.
-Remarcás que sos una laburante. Acá la gente en la rambla te pide fotos, ¿te sentís cercana?
-Siempre digo que soy Fátima del pueblo. Soy Fátima del pueblo de acá a la China. Y me enorgullece. La gente también se identifica mucho conmigo porque soy una laburante. Nunca me la creí. Creo que de verdad un poco es cartón pintado. Y que el aplauso uno lo disfruta, pero después llegás a tu casa.
-Y tenés que cocinar.
-Tenés que cocinarte y ordenás un poco la habitación y te vas a dormir y te preparás para el día siguiente. Lo demás es puro show. La gente se identifica mucho conmigo porque sabe que empecé de abajo. Soy una laburante que llegó.
-En tu espectáculo hacés un enorme homenaje a la mujer, más allá de estilos y de géneros musicales.
-A mí me gusta interpretar a mujeres mayormente. Por lo menos hasta ahora. Siempre vibré y me fascina todo el mundo de la mujer. Me parece que el mundo de la mujer es muy rico. Y me dan gusto estas mujeres tan icónicas que interpreto, me da placer, me enorgullece hacerlas. Las hago con el mayor de los respetos y con la mayor de las admiraciones. Junté a mujeres muy fuertes. También lo hago a Michael (Jackson) porque es un ídolo de chica, es quien me impulsó a bailar y a ser artista. Me siento tan a gusto haciendo a estos tremendos mujerones, este año también incorporamos a muchas nuevas y fuertes. De otra manera, no sé cómo se juntarían todas estas mujeres.
-¡Y hacés a Evita!
-Sí, lo de Evita genera mucho. La gente a la salida me dice “¡Ay, me hiciste reír y me hiciste llorar con Evita! Me tocaste el corazón”. Yo lloro cuando la hago, se me caen las lágrimas. Me meto en el personaje y es una cosa tremenda. Y atrás de eso viene Madonna, que hace el “Don’t cry for me Argentina”. Y después vienen los cuadros de “All That Jazz” y el de Liza Minelli. Es un homenaje a las mujeres de las comedias musicales. Lo quería hacer porque hace rato que me dicen que tendría que hacer comedias. Y lo hago, mirá, este show tiene de todo. Tiene mucha cumbia, que también amo. Terminamos con un homenaje a Lía Crucet, a Gilda, Shakira. Es de los espectáculos que más disfruto en los últimos años.