Mar del Plata capta el turismo joven con una oferta única de playa y noche
La ciudad recuperó y consolidó al público joven como protagonista de la temporada. Con una amplia oferta de recitales, fiestas, boliches y eventos en los paradores, y con una "nocturnidad cuidada", Mar del Plata volvió a ser la preferida de los jóvenes.
Grupos de jóvenes disfrutan del verano en la playa, con amigos, entre el sol y mates cerca del mar.
Mar del Plata copó el turismo joven. Este verano terminó de consolidarse como el destino preferido de miles de chicos y chicas que buscan playa de día y fiesta de noche, variedad, masividad y una agenda para divertirse y pasarla bien que no se agota nunca. Le quitó el podio a otros competidores de la zona y la ciudad volvió a ser la más elegida por este segmento.
Después de la pandemia, la vuelta de los jóvenes fue primero una novedad. Luego, una tendencia. Hoy es un fenómeno instalado, una marca registrada. Mar del Plata bien podría atribuirse el título de capital del turismo joven. Y sería justo. Al menos por ahora. Nada es para siempre, todo es efímero, y eso los jóvenes lo saben mejor que nadie.
En pocos años, la ciudad pasó de ser identificada principalmente como un destino elegido por adultos mayores y familias, a volver a enamorar a un público joven que llegó para quedarse, pero sin alejar a las familias. Y no fue casual: hubo una decisión estratégica, sostenida en el tiempo, impulsada desde el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), con un eje claro: diversión sí, pero cuidada. Nocturnidad activa, pero segura.

Una buena pregunta podría ser: ¿qué buscan los jóvenes en Mar del Plata? La respuesta no es única, porque no todos los jóvenes son iguales. Pero muchos coinciden en dos palabras clave: playa y diversión. A partir de ahí se abre un abanico enorme de posibilidades: distintas zonas con balnearios, estilos de salida, boliches, fiestas electrónicas, recitales y after beach para todos los gustos.
Muchos alquilan departamentos o, mejor aún, casas, sobre todo en la zona sur. Desde el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos detallaron a LA CAPITAL que esa preferencia creció fuerte en los últimos años, junto con la oferta de hostels y cabañas, sobre todo desde el Faro hasta Chapadmalal.
En general, muchos jóvenes llegan en auto, compartiendo gastos de nafta, o viajan en micro y tren. Vienen livianos, con lo justo y necesario. Se instalan, pasan por el supermercado o el almacén, compran provisiones (mayormente alimentos, bebidas y productos de higiene personal) y arrancan a disfrutar.

En general, los chicos viajan livianos, pasan por el supermercado a compran provisiones y empiezan a disfrutar.
De hecho, en estos días fue una postal repetida ver supermercados llenos de jóvenes, especialmente en la zona de Alem, Güemes y el sur de la ciudad, con picos de ventas entre jueves y sábado. Compras rápidas, mochilas, changuitos y planes que se arman sobre la marcha. Lo primero: la playa. Lo segundo: la noche.
A diferencia de muchas familias, parejas o adultos mayores, los jóvenes -en general, siempre hay excepciones- planifican menos el día, pero analizan bien la noche. Evalúan los precios de las entradas a las fiestas, comparan propuestas y ven bien cómo es la “movida”. Salen a comer, pero eligen otros formatos: cervecerías, hamburgueserías, vermuterías, cafés y panaderías (por la tarde) e incluso algunos restaurantes de pescado que vienen trabajando muy bien, en parte, gracias a este público.



Aunque el clima no ayudó…
La primera quincena de enero no fue la mejor en términos de ocupación en Mar del Plata. Los hoteles rondaron entre el 60 y el 70%, con algunos picos del 80%. El clima no acompañó y las playas no explotaron como otros años en esta época. Pero hubo algo que no falló: cada noche, los jóvenes estuvieron.
En los paradores del sur, en los boliches de Playa Grande, en Alem, en el centro. Abrigo mediante, salieron igual. El amanecer frente al mar, después de una noche intensa, en pleno verano y de vacaciones, no tiene termómetro ni precio. Se vive.
Los operadores turísticos pueden medir, analizar, proyectar. Pero los jóvenes eligen Mar del Plata porque está de moda, porque “estalla”, porque “hay joda”, porque hay noche, fiestas, playa, música, variedad, bandas de música para todos los gustos, transmisiones de streaming cerca del mar, buenos tragos y escenarios increíbles que después se transforman en historias, carruseles y reels que se publican en las redes sociales.



Boliches y paradores llenos, música a pleno y miles de jóvenes disfrutando la fiesta hasta el amanecer.
Masividad, pero con orden
A veces, en algunos medios o en redes, se viraliza solo lo peor: episodios aislados, desmanes e imágenes de excesos. Sucedió días atrás, con jóvenes arrojando piedras desde el balcón del departamento que alquilaron en el centro, o un video con descontrol arriba de un colectivo, a la salida del boliche.
Y sí, en la masividad de cientos de miles de turistas -muchos de ellos jóvenes de hasta 39 años, que representarían al menos el 40% del total este verano- esas cosas, y otras, pasan. Pero hay otra realidad mucho más grande que queda invisibilizada: la de miles de jóvenes que disfrutan sin desmanes, que salen, bailan, la pasan bien, vuelven y conviven con una ciudad que en verano redobla los esfuerzos entre el municipio y la Provincia para intentar ordenar su nocturnidad.
La presencia de jóvenes se volvió un fenómeno y se da en el marco de un amplio refuerzo de la seguridad, principalmente a la salida. Es una escena habitual los fines de semana en Playa Grande, la zona del Parque San Martín, la calle Alem y, con muchísima fuerza, en los paradores del sur.


Para todos los gustos
El corredor de Playa Grande concentra boliches y clubes de gran convocatoria, bares y terrazas con vista al mar y balnearios con after beach, todo muy cerca de hoteles y edificios con departamentos de alquiler temporario. De día, la playa. De noche, la fiesta en todas sus formas.
Desde El Faro hasta Chapadmalal, los paradores ofrecen una experiencia distinta: arrancan durante el día, se potencian al atardecer y explotan de noche, hasta la salida del sol. Sunset bars, fiestas electrónicas y eventos que se volvieron un clásico desde hace varios veranos. Algunos jóvenes se arman la “grilla” de los shows que hay cada noche en cada lugar. Ir a todos es imposible.
A la salida, con el sol asomándose sobre el horizonte, la masividad queda en evidencia. La salida de Mute, por ejemplo, luego del paso de distintos DJ en el gran escenario, es una larga procesión hasta la ruta 11. Lo mismo ocurre en Playa Grande. Pero, pese a la concurrencia, las salidas son ordenadas y con fuertes operativos cada noche que permiten garantizar diversión plena.
Este verano también sumó puntos la reciente apertura de Bendu, en el Puerto, con recitales y shows al aire libre que amplían todavía más la oferta nocturna. También, espacios como Umano, en el balneario Horizonte, o El Calamar Loco, entre otros, explotan de jóvenes. En algunos paradores del sur hay shows que arrancan cerca de las 23 y se extienden hasta -al menos- las 6 de la mañana.
Al menos en verano, ninguna ciudad balnearia de la región ofrece semejante variedad de recitales, fiestas, boliches, bares, teatros y propuestas al aire libre. La oferta es inagotable. Imposible ver todo. Y ahí está la magia: siempre hay algo más, siempre hay una excusa para volver a Mar del Plata.

Una marca registrada
“Sabemos que parte de la nocturnidad está funcionando muy bien y vemos que Mar del Plata tiene una propuesta cada vez más amplia y de mayor jerarquía que atrae a miles de jóvenes”, señaló Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, en diálogo con LA CAPITAL, al analizar este fenómeno.
“Hay mucha juventud que elige venir por la combinación de playa, recitales y propuestas nocturnas. Playa Grande y el sur se destacan en ese sentido y esto dejó de ser una novedad para convertirse en una marca registrada”.
Desde el sector inmobiliario, Verónica Berasueta, vicepresidenta del Colegio de Martilleros y Corredores Públicos, indicó: “Los turistas jóvenes eligen la zona sur porque pueden alquilar casas y manejar otros horarios. Eso impulsó el crecimiento de cabañas y hostels en Chapadmalal, Alfar, Acantilados y Punta Mogotes. Hoy el rango etario de 18 a 39 años es el número uno en la ciudad”.




Desde la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines, destacaron: “Se percibe una mayor presencia de público joven, con escapadas cortas alentadas por las propuestas de fin de semana. Mar del Plata es un clásico para todos los argentinos y, en este último tiempo, los jóvenes también la volvieron a elegir”.
Mar del Plata está de moda. Tiene noche, playa, música y diversidad. Aprendió a convivir entre públicos distintos. Este verano, sin dudas, se consolidó como el gran polo del turismo joven, incluso cuando el clima no acompaña del todo. Y la segunda quincena, llena de eventos para todas las edad, muchos de ellos para los más jóvenes, recién comienza.
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