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Provincia 30 de enero de 2026

Cielos limpios y noches abiertas: los destinos bonaerenses para observar estrellas

Propuestas astronómicas en sierras, campos y pueblos convierten la noche en un plan turístico que crece fuera de las grandes ciudades.

Cuando el calor cede entrada la noche y el cielo se despeja, la provincia de Buenos Aires revela un atractivo poco visible en los folletos tradicionales: sus cielos estrellados. Fuera de las grandes ciudades, la oscuridad recupera protagonismo y mirar hacia arriba se convierte en un plan que suma paisaje, silencio y asombro.

Entre sierras, campos abiertos y pueblos pequeños, hay destinos donde la Vía Láctea vuelve a dominar la escena y el verano también se disfruta después del atardecer.

En Sierra de la Ventana, el paisaje de cerros y quebradas cambia de forma al caer el sol. La escasa contaminación lumínica y la altura relativa del sistema serrano generan condiciones favorables para la observación astronómica. Allí se realiza la Star Party de Puente Blanco, organizada por el Planetario CIASIVE, todos los viernes de enero y febrero.

La actividad tiene lugar en uno de los puntos más altos de la región, elegido por la calidad del cielo y la amplitud del horizonte. Lejos de las luces urbanas, la noche se vuelve una aliada y el firmamento despliega todo su potencial.

“La ciencia nos recuerda que nuestra existencia es improbable y, sin embargo, aquí estamos, caminando juntos en este instante único de la historia humana”, señaló Javier Gómez, responsable del proyecto.

La propuesta incluye observación guiada con telescopios de seguimiento computarizado y sistemas láser que permiten identificar estrellas, planetas, cúmulos y nebulosas, incluso para quienes se acercan por primera vez a la astronomía. Las charlas, pensadas para todo público, integran datos científicos con referencias mitológicas e históricas, y convierten la observación en un recorrido que va más allá del uso del telescopio.


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El encuentro tiene además un marcado perfil comunitario. Participan vecinos, turistas, scouts, estudiantes y jubilados, en una experiencia abierta y accesible. El cierre gastronómico, con pizzas compartidas, completa una noche donde el conocimiento y el disfrute conviven en un mismo plan.

“En la Star Party nos encontramos en el glamping Puente Blanco para vivir una experiencia que permite asomarse al sistema solar, al espacio profundo y a la rueda zodiacal con equipamiento de última tecnología”, explicó Gómez.

Más allá de las sierras, el cielo también se impone sobre la inmensidad del campo. En Punta Indio, y en particular en el Pueblo Turístico Pipinas, la noche se abre sobre la llanura y dialoga con la historia reciente de la localidad.

Sobre la ruta provincial 36 se encuentra el Centro Espacial Punta Indio, instalado en el predio que ocupó una de las cementeras más importantes del país. Durante las décadas del treinta y cuarenta, la planta de Corcemar impulsó el crecimiento del pueblo con su horno y su conexión ferroviaria. Tras el cierre definitivo luego de la crisis de 2001, el silencio volvió a marcar el paisaje.

Con el tiempo, ese mismo espacio fue reconvertido en sede de pruebas del Proyecto Tronador, impulsado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Desde allí se realizaron lanzamientos experimentales y continúan los ensayos de motores, mientras el cielo limpio de la zona se mantiene como un recurso constante.

En las noches de verano, Pipinas reúne oscuridad natural, horizonte amplio y una fuerte carga simbólica. Observar las estrellas en este rincón bonaerense es también contemplar un territorio que supo reinventarse, con la mirada puesta en el futuro.

La astronomía forma parte de la identidad local también en Mercedes. Desde los años sesenta, el interés por el cielo encontró en el ingeniero Ángel Di Palma a su principal impulsor. De ese trabajo nació una comunidad que convirtió la observación astronómica en un rasgo cultural de la ciudad.

El Observatorio Astronómico Municipal abrió sus puertas en 1978, fruto de un esfuerzo colectivo. En 2007 se trasladó a su actual emplazamiento en La Florida, sobre la ruta 41, en busca de cielos más oscuros. Allí desarrolla tareas científicas, educativas y de divulgación, con equipamiento actualizado y vínculos con instituciones académicas del país y del exterior.

Esa vocación se renueva con el Curso de Astronomía que se dictará por segundo año consecutivo. La propuesta, gratuita y presencial, comienza a mediados de marzo, no requiere conocimientos previos y está dirigida a adolescentes y adultos. Se dictarán 12 clases, de 19 a 21, en el Complejo Cultural La Trocha.

En distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, el cielo nocturno se consolida como una experiencia turística que une paisaje, historia y ciencia. Cuando cae el sol, la noche ofrece otra forma de viajar: levantar la vista y dejarse sorprender.