Divididos: “Si revisás La era de la boludez, estamos diciendo más o menos las mismas cosas”
Los músicos pusieron un stop en los ensayos diarios y charlaron con LA CAPITAL antes de llegar a Mar del Plata. Este viernes darán un recital en el nuevo estadio Bendu Arena.
Ciavarella, Arnedo y Mollo: "Sin querer, (el disco nuevo) terminó siendo conceptual", contaron. Charla con "Divididos": Mollo, Arnedo y Ciavarella
“Para mucha gente es un embole”, explicó Ricardo Mollo sobre la decisión de no tocar el nuevo disco de estudio de Divididos de punta a punta en el recital que darán este viernes en el estadio Bendu Arena. “Venimos metiendo temas, pero a veces es un poquito raro para el oyente escuchar todo un disco nuevo”, siguió el guistarrista y cantante.
Desde la sala de ensayo en la que trabajan a diario, el famoso power trío que también integran Catriel Ciavarella en batería y Diego Arnedo en bajo contó en una entrevista con LA CAPITAL cómo arman este recital, uno más que realizan en Mar del Plata desde hace tantísimos años.
Saben que canciones como “El 38” y “Ala Delta” son infaltables en la lista. “Hay cosas que tenemos que negociar porque el tiempo también es el mismo. Son dos horas y media. Tenemos que sacar algunos (temas) y nos duele un montón”, agregó el cantante.
Podés ver la charla completa acá:
Titulado como la banda, “Divididos”, el flamante disco apareció el año pasado tras quince años de ausencia de novedades. El último material, aparecido en 2010, había sido “Amapola del ’66”.
El arte de tapa es elocuente: una costura con hilo negro une un lienzo celeste y uno blanco, como si se tratara de la bandera argentina, una alusión a la polarización, a los bandos, a los lados enfrentados que habitan el país.
“Hasta ahora lo único que nos ha unido, y solamente cuando somos campeones, es el fútbol. Ahora, si no somos campeones, tampoco une”
-¿Consideran que “Divididos” es un disco conceptual?
Mollo: -Sin querer, terminó siendo un disco conceptual. Sobre todo el orden. Cómo viene sonando y cómo lo vas recorriendo. Pero sí, ahora tomando un poquito de distancia es conceptual, aunque haya transcurrido mucho tiempo entre un tema y otro. El nombre (“Divididos”) terminó siendo conceptual. Eso que ves en la etapa está reflejado en este nombre que venimos trayendo hace más de 35 años. Y es un concepto que nos viene acompañando desde que existe este exceso de polarización que estamos viviendo.
-Si nos dejamos atravesar por las letras, hay también una búsqueda del mundo interior. Una crítica al mundo, pero también una necesidad de mirar para adentro, de correr hacia uno, de dejar que el ruido vaya por otro lado. ¿Puede ser?
Mollo: -Y sí, porque hoy nos abrieron las ventanas de casa, ¿viste? Entonces entra mucha información y es un poco la lucha. Quizás otra parte de la polarización es cuánto para adentro y cuánto para afuera, ¿no?
-¿Qué cosa puede unir a los argentinos?
Arnedo: -Creo que no se juntaron nunca, es histórico. El amor, la paz, ¿cómo se entiende? ¿Qué es lo que puede juntar a las cosas que están separadas? Solamente que hagan una pared en el medio y vayan todos a un lado y todos a otro lado. Esa pared justamente es esa cicatriz.
Mollo: -Esa costura es también una expresión de deseo. La expresión de deseo tiene que ver con la sutura. Está la cicatriz y está la sutura. Ojalá que eso suceda, porque hasta ahora lo único que nos ha unido, y solamente cuando somos campeones, es el fútbol. Ahora, si no somos campeones, tampoco une.
-¿Cuánto les parece que tiene que hablar la música y el arte de la política, de todo lo que pasa a nivel global? ¿Cuánta bajada de línea tiene que haber?
Ciavarella: -Yo creo que hay gente sensible e interesada en escuchar y tomar. Y otra gente que está más desatenta y no le interesa tanto escuchar. No sé si es transversal, si puede en algún momento el arte y estas cosas ser transversales a todo eso, porque como dice Ricardo, el deporte podría ser transversal y en realidad lo termina delimitando el exitismo. O sea, si ganás, nos unimos, y si perdemos en la final, en el último minuto, todo es un desastre. No soy tan optimista, pero bueno, siempre me parece que está bueno que el artista diga cosas y haga cosas y ponga su corazón, pese a que evidentemente hay una parte que pareciera no tener ganas de tomar esa sensibilidad.
Mollo: -El compromiso es con uno mismo, porque el compromiso es seguir haciéndolo. Si vos revisás las letras de (el disco de 1993) “La era de la boludez”, lo podés poner al día de hoy y estamos diciendo más o menos las mismas cosas con otras palabras y con otro recorrido, pero agarrás “Narigón del siglo” o “La ñapi de mamá” y también estás hablando de esas cosas. Recorrés las letras y decís “entonces, ¿qué pasó?” Hay una gran herida que hace rato que está. Por eso te digo que esta metáfora de tratar de cerrar la herida tiene que ver con algo interno, con algo propio que puede ser colectivo.
-¿Qué es lo que más les preocupa de este momento del país?
Mollo: La Argentina es parte de este planeta y todos estamos viviendo una situación que tiene que ver con una batalla cultural. No estamos aislados de otras cosas que suceden en otras partes del mundo y de hecho, ni siquiera es que estemos aislados, estamos en sintonía. Entonces, hablar de la Argentina es hablar hoy un poco de la geopolítica, hablar de todo lo que está pasando en el mundo y que nosotros replicamos, quizás como una bajada energética en el planeta, donde empiezan a ocurrir cosas y donde hay que estar muy atentos a no terminar siendo abducidos por eso.
-Una de las nuevas canciones del disco llama a estar alertas.
Mollo: – Sí, y también dice “Habrá que andar despacio”. Porque hoy la inmediatez nos lleva puestos, sucede una cosa, y mañana esa cosa que sucedió hoy no existe porque existe otra. Y entonces la ansiedad se hace insoportable.
-Así como están las cosas en el mundo, ¿dónde encuentran magia?
Mollo: -Tratá de estar tranquilo un poquito, un ratito en el día, ¿viste? Correrte, bajarte del subte y quedarte en la estación ahí esperando y que pasen un par de subtes, porque a veces es eso, no te querés perder ninguna estación y terminás no existiendo. Caminar un poquito para atrás y tratar de reconciliarte con vos. Un poco saber que existís, que además de ser parte de algo, ese algo no te lleve puesto.
Ciavarella: Tuvimos unos 15, 20 días de descanso y lo pude pasar bien con cosas mínimas y sin pensar en una productividad, por lo menos inmediata. Es como que pareciera que si tenés un rato tenés que poner algo en Instagram y hacer algo para… Y bueno, la pude pasar bien con encontrarme con cosas simples y que por ahí no tienen preponderancia. Que lindas dos horas pasé con algo que no tiene ninguna ambición extra, que conceptualmente, me parece, es lo que decía Ricardo. Hay algo mágico ahí en ese rato, el arte tiene mucho de eso. Estar haciendo algo que no es para algo.
Mollo: -Cómo decía Christian Castro, que no hacía nada. Al final tenía razón. Si no hacés nada, hacés un montón. Poder darte un poco de aire a tu cabeza, ¿viste? Porque si no, somos una máquina de producir cosas. Es producir por inercia.
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