CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
La Ciudad 11 de febrero de 2026

Arturo Illia y su pensamiento a lo largo de tres décadas críticas

Arturo Illia, presidente democrático derrocado en 1966, dialogó cinco veces con LA CAPITAL entre 1963 y 1981. Una síntesis de esas entrevistas nos lleva a conocer su pensamiento en distintos momentos de casi tres décadas críticas en la historia argentina.

Arturo Illia en 1981, en una de las entrevistas que mantuvo con LA CAPITAL a lo largo de su extensa vida.

 

La primera entrevista al doctor Arturo Illia compilada en nuestro archivo data del 17 de mayo de 1963 y guarda una particularidad: era candidato a presidente por la Unión Cívica del Pueblo (UCRP). Los comicios realizados el 7 de julio lo llevarían a la presidencia, pero su mandato se vio interrumpido por el golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía el 28 de junio de 1966.

Aquel 17 de mayo, Illia -acompañado por Ricardo Balbín, presidente de la UCRP- asistió en Mar del Plata a la reunión de Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y si bien la entrevista que le concedió a LA CAPITAL fue breve, abordó temas centrales.

-¿Está el país preparado para votar?, preguntó el periodista.
-El pueblo argentino está políticamente maduro, respondió Illia.

Desde 1957, el radicalismo estaba dividido y llegó a las elecciones de 1963 con dos candidatos: Illia por la UCRP y Oscar Alende por Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI). De ahí que el cronista le haya preguntado por la actualidad del partido, a lo que respondió:

-En perfecta cohesión interna. Es el único partido en pie de lucha. La campaña electoral nos sorprende con un programa actualizado, redactado de acuerdo a las exigencias de la hora argentina.

El presidente de la Nación era José María Guido desde el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado Arturo Frondizi, quien permaneció privado de la libertad hasta julio de 1963. Por otra parte, el peronismo llegaba proscripto a las nuevas elecciones. En este contexto, es comprensible la pregunta del cronista:

-¿Pero son las actuales circunstancias ideales para votar?
-Indudablemente, no. Pero si dejamos pasar más tiempo, serán peores.

-¿Cuál es la salida para el peronismo?
-El radicalismo del pueblo ha ratificado en muchas oportunidades que todos los ciudadanos deben tener idénticos derechos y responsabilidades cívicas.

“…plazos también en la manera de encarar la situación de tantas personas en el país, que algunas están procesadas, otras no, algunas han desaparecido… Ya se debiera tomar una determinación, y creo que debe ser generosa”. Illia, 1979.

La lucha popular

En el año 1972, seis años después de su derrocamiento, Illia dialogó dos veces con LA CAPITAL. El presidente de facto era el general Alejandro Agustín Lanusse. La posibilidad de elecciones en 1973 y el retorno del exiliado expresidente Juan Domingo Perón eran temas excluyentes.

En la primera entrevista, publicada el 23 de enero de ese año, afirmó: “La situación actual, en lo político, social y económico, es de total confusión, pero los radicales seguimos pensando que la única manera de hallar soluciones es con la vigencia de las instituciones republicanas y con la culminación de un proceso cívico por la vía electoral. El otro camino es la violencia, pero nosotros no estamos con ella, como no lo estuvimos nunca”.

En la segunda entrevista, publicada el 30 de mayo de 1972, se refirió al regreso de Perón:

-A mí me parece muy bien que vuelva y que participe. No sé si las garantías están dadas. Nunca lo están, por cierto, cuando existe estado de sitio y legislación represiva.

-¿Qué pasa si no hay elecciones en 1973?
-Sin ninguna duda se acentuará la lucha popular. Y esto no es nuevo. La lucha de la humanidad fue siempre una lucha entre amo y esclavo. Aquí es igual.

-¿Una lucha en la que también se inserta la guerrilla, cree usted?
-Si no hay docencia cívica, si no hay abierto un amplio campo para las ideas, si se vive en estado de coacción, el ser humano, la juventud es consciente que debe romper con todo eso. Es una cuestión de respeto a la condición humana.

“Algunas han desaparecido”

El 29 de abril de 1979, Illia asistió a una cena criolla junto a un grupo de correligionarios -entre ellos Angel Roig- en una vivienda del barrio El Progreso. LA CAPITAL volvió a entrevistarlo y el diálogo giró sobre el mensaje que el presidente de facto, general Jorge Rafael Videla, había pronunciado el 24 de marzo, al cumplirse el tercer aniversario del “Proceso de Reorganización Nacional”.

“Se reiteran conceptos -dijo- sobre la dura lucha contra la subversión, pero esta fea experiencia vivida por todos, puede ser un argumento para un tiempo, pero no para todo el tiempo. Debe darse un paso adelante. Y el mejor paso que se puede dar es ir resolviendo concretamente los plazos políticos: plazos también en la manera de encarar la situación de tantas personas en el país, que algunas están procesadas, otras no, algunas han desaparecido… ya se debiera tomar una determinación, y creo que debe ser generosa, muy generosa y amplia”.

En tal sentido, ponderó el modelo español, que en octubre de 1977 había desembocado en los Pactos de la Moncloa.
“A mí -dijo Illia- me gusta mucho la decisión española. Me parece que en un trance mucho más complicado que el nuestro, con cierto coraje, con cierta decisión, dieron el paso adelante”.

“Volver al estado de derecho”

La última entrevista fue publicada el 27 de marzo de 1981, dos días después que el general Roberto Viola asumiera en reemplazo de Videla. Illia no vislumbraba ningún avance en ese cambio, y dijo: “Entiendo que la cuestión es de fondo y el único remedio que tiene es volver al estado de derecho”.

En las próximas horas Viola asumirá como segundo presidente del Proceso: “¿Por qué a Viola le vamos a pedir milagros? ¿Por qué le vamos a pedir que haga transformaciones? El país no tiene vida cívica, no hay partidos nacionales y en consecuencia el pueblo está alejado de las decisiones. Aquí se nos habla de objetivos para reencauzar la democracia, pero no sabemos cuáles son esos objetivos”.

Tras la recuperación de la democracia, Illia alcanzó a vivir poco más de dos meses. Falleció el 18 de enero de 1983, a los 82 años.