¿Se viene el colegio de Once Unidos?, la mesa chica del embajador de China y menos hospitalizados por consumo de estupefacientes
Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.
Todavía no está cerrado, pero visto el tenor de las conversaciones desarrolladas, la predisposición de las partes y la buena marcha de las negociaciones que se plasmarían en la firma del contrato respectivo en las próximas semanas, esta columna puede adelantar una noticia que tendrá gran impacto en distintos estamentos de la ciudad. El Club Once Unidos de Mar del Plata tendrá su propio colegio con al menos 800 alumnos de nivel primario y secundario en un edificio ubicado a pocas cuadras de la sede de la institución. Concretamente, desde el ciclo lectivo 2027, el Club Once Unidos podría comenzar a funcionar en el inmueble que oportunamente fue sede del Instituto Carlos Tejedor (se mudó recientemente a Falkner y Rocha), en la esquina de Florisbelo Acosta y Tejedor. La sede educativa a ocupar por Once Unidos cuenta con 4.000 metros cuadrados y en las negociaciones se hace referencia a un alquiler por cinco años con opción de compra en ese tiempo. Once Unidos, la institución que preside Horacio Taccone, vuelve a moverse. Y cuando se mueve, no suele ser para dar un paso corto…

El club –modelo en la ciudad por su crecimiento sostenido, su orden institucional y su fuerte inserción comunitaria– está a punto de contar con su propio colegio. No es una obra más. Es un cambio de escala. En los pasillos del deporte y también en los de la educación, ya lo leen como un hito que puede tener impacto real en el mapa educativo marplatense. Porque Once Unidos no es solo una institución deportiva: es una marca social con credibilidad construida durante años. Y cuando una entidad con esa espalda decide ingresar al terreno educativo, el mensaje es claro: busca formar no solo deportistas, sino comunidad desde la base. La movida tiene varias capas. Por un lado, consolida un modelo que integra deporte, valores y educación formal bajo una misma identidad institucional. Por otro, amplía su radio de influencia en un momento en que las familias miran cada vez más propuestas educativas con anclaje en la contención y el sentido de pertenencia. Once Unidos no está ampliando instalaciones; está ampliando proyecto. Y si la operación se concreta como todo parece indicar que así será, el club pasará de ser referencia deportiva a jugador de peso en el tablero educativo local. Un paso que no solo habla de crecimiento. Habla de visión.

China no vino a Mar del Plata para cumplir con una agenda decorativa. La visita del embajador Wang Wei a la Universidad Nacional de Mar del Plata fue el gesto institucional; la cena posterior, el mensaje político. Porque cuando la diplomacia se muda del auditorio a una casa particular, lo que se discute ya no es simbólico. El encuentro fue en la residencia de Luis Emilio Terry Artusa, presidente del Parque Industrial de Mar del Plata y CEO de Norgreen S.A., y su esposa Silvia Beatriz Acuña. A la mesa se sentaron el embajador y su esposa Xue Dongxiao, consejera de la Embajada; el senador nacional Maximiliano Abad; el senador provincial e intendente de licencia Guillermo Montenegro; la vicerrectora de la UNMdP, Marina Sánchez Herrero; el presidente del directorio de Editorial LA CAPITAL, Florencio Aldrey; el presidente y CEO del Grupo Cabrales, Marcos Cabrales, con su esposa Paola Desbots; el escribano Gustavo Alejandro Crego y su esposa Laura Lía Rositto; y el presidente del Grupo Solimeno, la poderosa firma pesquera y procesadora de alimentos, Luis Solimeno. La cocina estuvo a cargo de Patricia Negro, reconocido cheff de Sarsanegro y Furia.

El clima fue de camaradería, pero nadie confundió distensión con ingenuidad. Se habló largo sobre la relación bilateral entre Argentina y China, con especial atención a la posibilidad de fomentar inversiones en el distrito: pesca, alimentos, logística, parque industrial. Mar del Plata apareció como algo más que una ciudad turística: una plataforma productiva. El embajador dejó un concepto que, dicho en este contexto, vale doble: China se define como un país de paz y hace del comercio internacional su principal bandera. Un mensaje que no suena inocente en tiempos en que el gobierno de Javier Milei ensaya gestos ideológicos de distancia con Beijing y de acercamiento a Estados Unidos, mientras la economía real –la que exporta, invierte y genera empleo– sigue mirando al gigante asiático con pragmatismo.

En Radio Pasillo se traduce sin rodeos: mientras en Buenos Aires se discute la geopolítica en clave doctrinaria, en Mar del Plata se la conversa con nombres, sectores y proyectos concretos. Universidad primero, cena después. Conocimiento, poder político, industria y negocios en la misma mesa. China no vino a escuchar discursos. Vino a medir actores, territorios y voluntades. Y cuando China mide, casi nunca es por cortesía. “China está dispuesta a profundizar la cooperación con Mar del Plata”, le dijo el diplomático a LA CAPITAL. “Es una ciudad con una dinámica y un brillante futuro”, reseñó. En definitiva, una de las visitas más importantes a la ciudad en lo que va del año.

Y aparecieron los datos. Sorprendió este verano que no se difundiera por ninguna vía la cantidad de personas hospitalizadas por consumo de estupefacientes en fiestas electrónicas o en la nocturnidad marplatense. Finalmente, trascendieron datos del Hospital Interzonal General de Agudos que marcan un descenso con respecto a las atenciones registradas otros años. Según pudo establecerse, en lo que va del 2026 se registraron solo diez ingresos a la guardia, de pacientes que provenían de fiestas electrónicas. “Los ingresos se distribuyeron de manera irregular en el tiempo, sin observarse un patrón temporal”, se indicó, determinándose además que la mitad de los pacientes requirieron internación en la Guardia o ShockRoom del hospital. La mayoría de los casos, pudo saber Radio Pasillo, correspondió a pacientes jóvenes (menores de 25 años), con una distribución similar entre ambos sexos. En relación con el origen de los eventos, cinco pacientes provenían de fiestas realizadas en Playa Grande, tres de eventos en playas del sur y uno del Casino, al tiempo que en un caso no se pudo determinar el lugar de procedencia. Respecto al consumo de sustancias, dos pacientes refirieron haber consumido éxtasis.

El quincho estaba lleno. No de dirigentes ni de funcionarios, sino de eso que en Mar del Plata nunca falta: opiniones. Entre un chorizo y otro, la conversación, el domingo a la noche, fue saltando de tema con la naturalidad de quien cree que está hablando de cualquier cosa… pero no. Alguien tiró la primera:
—¿Viste lo de Di María?
No hizo falta aclarar demasiado. Angelito otra vez en el radar local, presente con su Rosario Central ante Aldosivi, recibiendo el cariño de todos. De pronto, el giro cultural. El periodista contó que fue testigo del debut rockero de dos Carlos, Rottemberg y Chiesa, quienes asistieron en la noche del viernes por primera vez a un recital. Risas, incredulidad, confirmación. Carlos Rottemberg y Carlos Chiesa, dos apellidos fuertes de la escena teatral y nocturna, fueron a ver a Divididos en Bendu Arena. El dato corrió como anécdota, pero dejó algo más flotando en el aire: la ciudad está mezclando mundos. Teatro, rock, cumbia, multitudes. Mar del Plata ya no se deja encasillar tan fácil.

Che, buen año para la pesca, saltó otro con datos frescos de informe de una cámara empresarial. En 2025 entraron USD 2.066 millones, el segundo mejor número de la historia (solo 2018 fue mejor). En volumen, dijo, fueron más de 523 mil toneladas y encima con una suba del 3,9 % en dólares. ¿El héroe inesperado? El calamar Illex. Voló. Subió casi 48 % en valor y metió unos USD 178 millones extra. Básicamente, sostuvo el año. El que no la pasó tan bien fue el langostino. Los conflictos gremiales del primer semestre pegaron fuerte y se perdieron unas 40 mil toneladas respecto a 2024. Eso impactó sobre todo en España, que compró menos porque hubo menos producción congelada a bordo. China ahora manda: pasó a ser el principal comprador, empujado por el calamar. Junto con España y Estados Unidos se llevan casi la mitad de todo lo que exporta el sector. En precios, el langostino dio señales de recuperación hacia fin de año: entero: +28,8% en diciembre (USD 6.642 la tonelada) y colas: +8,1% (USD 7.928). El calamar, en cambio, apenas bajó 0,5 %. ¿Conclusión? “El año –concluyó– se salvó gracias al calamar, el langostino tuvo turbulencias internas y China se consolida cada vez más como jugador clave. Si no hubiera habido conflicto gremial, el número final habría sido todavía más fuerte”.

Y entonces apareció el tema más espeso.
—Estuvo Fernández Díaz en Mar del Plata…
Silencio breve. Ese que anticipa frases densas. Alguien citó casi textual una de las suyas: “La verdad compleja no es rentable. No te da tuits ni te da tribu”. En el quincho, esa frase cayó como sentencia. Porque explicaba demasiadas cosas: la política, los medios, las discusiones de sobremesa, incluso las redes que todos miran mientras dicen que no les importan. Jorge Fernández Díaz, escritor, periodista y un enamorado de Mar del Plata, habló de periodismo, de poder, de burbujas, de gobiernos que bailan mientras el país arde. Pero sobre todo habló de algo que incomoda más: la audiencia como tirano.
—Hoy no mandan los gobiernos, manda la tribu —dijo uno, revolviendo el hielo del vaso—. Si no confirmás lo que quieren escuchar, sos traidor.

Alguien recordó otra definición del escritor: que en lo gris está la verdad, que el héroe suele ser un canalla y el canalla, a veces, hace algo heroico. “Eso no entra en Twitter”, remató otro. La charla volvió a Mar del Plata. A la ciudad grande que cumple años, que se llena en Carnaval, que produce cultura, que sueña con petróleo, que pelea por recursos, que vive con inseguridad y expectativas mezcladas. Una ciudad compleja, como la verdad de la que hablaba Fernández Díaz. Poco rentable para el eslogan, muy real para el día a día. El asado siguió. Nadie cerró ninguna conclusión. Como corresponde. Llegó el turno de la truqueada, la verdadera excusa del encuentro, que los mantuvo activos hasta la madrugada. Pasadas las 2, el empresario que se autodefinió como el campeón de la noche, dando las hurras y cerrando un nuevo encuentro de la peña.
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