El discurso de Perón en el Festival de Cine de 1954: entre estrellas y anuncios de tormenta
El 10 de marzo de 1954, el presidente Juan Domingo Perón habló ante una multitud y por cadena nacional, en el marco del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Mostró a la ciudad como síntesis de sus políticas de justicia social. E hizo claras referencias a los movimientos que ya jaqueaban a su gobierno y terminarían derrocándolo.
La primera visita oficial de Juan Domingo Perón a Mar del Plata se produjo el 8 de abril de 1944, cuando era un coronel de creciente popularidad que tenía a su cargo la secretaría de Trabajo y Previsión y el Ministerio de Guerra.
Vino a colocar la piedra fundamental de monumento al General San Martín de Luro y Mitre, obra que fue inaugurada en 1956, cuando ya lo habían derrocado.
Perón tuvo una recepción multitudinaria, y al ser agasajado en el selecto Bristol Hotel, recordó ante 200 comensales un viaje que había hecho a las Termas de Caracala, en Italia, donde se vio impresionado por “obras de ingeniería de extraordinarias proyecciones que solo se habían hecho para comodidad de los grandes de la Roma Imperial”.
Luego dijo que aquellas imágenes “volvieron a mi recuerdo esta mañana mientras paseaba a orillas del Atlántico y admiraba la obra realizada en las playas marplatenses, no para satisfacción de unos pocos, sino para provecho de grandes y de humildes”. Había en esas palabras un anuncio que tuvo correlato con la segunda visita que inició a Mar del Plata el 6 de marzo de 1954, en el marco del rutilante Festival Internacional de Cine.
El 10 de marzo, desde un palco monumental levantado junto al Casino Central, Perón pronunció un discurso ante una multitud. Y no solo eso: su mensaje fue difundido por cadena nacional y sirvió para inaugurar la campaña para las elecciones legislativas que se celebraron el 25 de abril.
“Hace diez años visité Mar del Plata -dijo Perón- y en ese entonces era un lugar de privilegio, donde los pudientes del país venían a descansar los ocios de toda la vida y de todo el año. Han pasado diez años, durante ellos esta maravillosa síntesis de toda nuestra patria, aglutina en sus maravillosas playas y lugares de descanso, al pueblo argentino y en especial a sus hombres de trabajo que necesitan descansar de sus sacrificios”.
“Nosotros no quisimos una Argentina disfrutada por un grupo de privilegiados sino una Argentina para el pueblo argentino. Se cumple aquí, en Mar del Plata, verdadera síntesis de la República, esa justicia por la cual luchamos y por la cual moriremos”.
“En cuanto a la situación social bastaría decir aquí que el noventa por ciento de los que veranean en esta ciudad de maravilla, son obreros y empleados de toda la Patria”.
Al dejar inaugurada la campaña política para los comicios del 25 de abril, Perón hizo claras alusiones a los movimientos opositores que ya jaqueaban su gobierno:
“Esperamos que el buen juicio presida sus acciones. Nosotros queremos que los problemas argentinos se diluciden a través de las urnas y les invitamos a que si ellos quieren librar una batalla la libren en las urnas, que es la única batalla sagrada para el pueblo argentino”.
“Desde acá como argentinos y como peronistas hacemos un llamado a todos los argentinos, cualquiera sea su credo político, para afirmar la solidaridad y felicidad nacional, evitando la lucha estéril en todo campo que no sea el campo de la ley y de la Constitución”.
“No queremos ofender a nuestros rivales ni denigrar a sus hombres, pero ¡guay! de ellos si intentan hacerlo con nosotros. No queremos luchar, pero que sepan nuestros enemigos que cuando sea necesario hacerlo sabremos morir por nuestra causa. Por eso como hombres mansos y como hombres tranquilos ofrecemos nuestra mano generosa a nuestros adversarios, pero les advertimos que esa mano generosa tendida de amor, puede convertirse en su puño aplastador”.
“Hay quien dice -finalizó Perón- que yo me estoy por morir. Eso es como todos los pronósticos de nuestros enemigos. Primero políticamente nos iban a echar a los seis meses; económicamente nos íbamos a hundir a los seis años: les hemos demostrado después de ocho años que los estamos defraudando. Dios mediante, por lo que se refiere a mi salud, creo que los voy a defraudar muy largamente. De manera que si ellos especulan con que yo me voy a morir pronto, creo que yo los voy a enterrar a ellos. Deseo hacer llegar a todos los compañeros de la Patria el abrazo profundo y apretado de mi corazón que les diga que es cada día mayor mi cariño y mi agradecimiento”.
Quince meses más tarde, el 16 de junio de 1955, se produciría el cruento bombardeo sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo. Y luego -el 15 de septiembre del mismo año- un nuevo bombardeo, esta vez sobre el puerto de Mar del Plata, determinaría el derrocamiento de Perón.
Aquel día
– El 10 de marzo de 1954, el popular paracaidista Luis Alberto Guajardo (35), intentó sumarse a los atractivos del Festival de Cine y practicó un salto desde una avioneta sobre playa Bristol, a la altura de los lobos de Fioravanti. El paracaídas no se abrió y Guajardo perdió la vida al caer sobre una carpa, cuya ocupante, Angela López de Fernández, sufrió traumatismos.
– La policía económica realizó media docena de procedimientos en la ciudad para garantizar el cumplimiento de las medidas que había dispuesto el gobierno contra el agio y la especulación. Entre las sanciones, se aplicaron clausuras, multas y arrestos de hasta 90 días.
– La empresa de micros El Cóndor anunciaba que en el transcurso de la temporada había trasladado a 206.725 pasajeros contra 139.182 del año anterior.
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