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La Ciudad 22 de febrero de 2026

Tiene 68 años y es DJ en Mar del Plata: Diana Rumbo, la mujer que reinventó su vida a través de la música

Comenzó a estudiar en 2021, luego de ejercer como psicóloga durante más de una década. “Mi primer proyecto musical comenzó después de que me jubilé”, contó en diálogo con LA CAPITAL.

Por Lucía Castorina

“La profesión no me la puedo sacar de encima, aunque me haya jubilado”, cuenta Diana Rumbo, de 68 años, sentada frente a su equipo de sonido. Después de dedicarse a la psicología durante más de una década, hace seis años comenzó a estudiar para ser DJ, profesión que le apasiona.

“Cuando inicié, me empezaron a hacer notas, porque, ‘¿qué hace una señora siendo DJ?’ Por entonces, yo tenía 66 años”, recordó. “¿Dónde va a pasar música?”, se preguntaban. La respuesta no tardó en llegar: al día de hoy, Diana ha tocado en bares, fiestas, inauguraciones, after beach, cervecerías, cumpleaños y casamientos. 

En cada evento transmite su amor por la música, por moverse y por el baile. “Voy a lugares donde conozco a la gente y sé que me van a respetar. Si lo que buscan es un DJ que les trae público para facturar, no voy”, aseguró.

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Diana Rumbo, a sus 68 años, redescubrió su vocación. “Cuando uno tiene una pasión, tiene que contagiarla al otro. Me parece que ahí está la cuestión”, expresó.

Empezó a experimentar con la música que más le gustaba: cumbia y rock. Pronto comprendió, gracias a consejos de sus profesores y colegas, que debía expandir su repertorio: “Si vos querés ser solo eso, te vas a quedar en tu casa, porque uno tiene que abrirse a otros géneros”, le dijeron. 

Poco después, innovaría con electrónica para bebés. “Música tradicional, para descansar, de Gaby, Fofó y Miliki, de María Elena Walsh… todas convertidas a electrónica”, explicó.  

Sus comienzos en la música

Su amor por crear melodías nació desde chica, cuando sintió los primeros deseos de aprender a tocar la guitarra, aunque finalmente no pudo concretarlo. Ya de adolescente, le llamaba la atención “cómo pasaban música” en las tertulias del club Newbery, “con esos equipos recontra limitados. El mezclar era todo manual, un relaburo”, señaló.

A los 42 comenzó a estudiar psicología, para recibirse nueve años después. Ejerció hasta los 65 y, desde entonces, busca romper la concepción de la jubilación como el final de la vida: “No es más que el cierre de una etapa y el comienzo de otra. No hay edad para nada”, insiste. 

Más tarde, al visitar el hogar donde reside su madre, iniciaría el proyecto: “La hora feliz de la disco móvil”, en el que incentiva a los participantes de centros de jubilados a disfrutar de la música. 

El equipamiento con el que contaba en aquel entonces —un celular y una tablet— rápidamente se quedó corto para lo que ella necesitaba. De a poco, adquirió los equipos necesarios para mezclar las canciones: una computadora y un controlador usado. “Estaba tan contenta que lo publiqué en todos lados… y a los 15 días me entraron a robar y me sacaron todo el equipo”, lamentó.

Y sumó: “Yo me llamaba Diana DJ, después me puse ‘Fénix DJ’ porque dije: ‘Los chorros no me van a cagar el sueño’”. Con la plata del seguro logró adquirir un nuevo equipo y en abril de 2023 volvió a estudiar.

“Eran cursos estructurados. Cuando llego a la escuela, le digo a los profesores: ‘Mirá, yo tengo que repasar, porque a mí me cuesta mucho…’. Lo que otros hacían en tres meses, a mí me llevaba ocho”, contó. 

Aquello no la desmotivó y, meses después, llegó su primer título de DJ, que guarda orgullosamente.

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Hoy, Diana cuenta con más de cinco titulaciones como DJ. “Y esta historia continuará”, afirmó.

La hora feliz de la disco móvil

“Mi consigna era que todos pudieran moverse y seguir el ritmo, con la cabeza, con los pies, sentados o parados”, estableció. De repente, entre los presentes, una señora levantó su mano: “¿Puedo decir algo? Es la primera vez que voy a una disco”, expresó. Diana se emocionó: había logrado su objetivo. 

“A mí me encanta que la gente baile. Disfruto la música, me aviva el alma. Lo mismo veo en los videos que tengo con los adultos mayores: les brillan los ojos, es como que vuelven a su juventud”, agregó. 

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En 2025 se estrenó el cortometraje “Ethel”, que va tras los pasos de la primera mujer DJ de la Argentina, dirigido por el marplatense Valentino Carrozzi. En aquella ocasión, la Asociación de DJs de Mar del Plata armó una cabina para que Ethel, de 94 años, pasara música y pinchara discos de vinilo.

Sobre el encuentro, Diana contó: “Ethel es una genia. Habló sobre cómo, en su época, el hecho de pasar música en un boliche hasta altas horas de la madrugada estaba asociado a un mal vivir, a algo vicioso… y no, no tiene nada que ver lo que uno haga con lo que la sociedad estipula. Y yo lucho por eso. ¿Por qué no ser DJ, además de todo lo que una es?”. 

“¿Por qué no ser DJ, además de todo lo que una es?”, cuestionó Diana Rumbo (Fénix DJ).

Durante la filmación estuvieron presentes varias mujeres. Una de ellas era DJ Kime, que dejó un mensaje a las presentes: “Chicas, dominen el mundo de la música, avancen”. “Porque por lo general van más los hombres que las mujeres”, argumentó Rumbo.

Y agregó: “Hoy en día se busca a la ‘chica linda’, con onda, la joven… pero ser DJ no es hacer un show, sino que también es bajar música, seleccionarla, analizarla, hacer mezclas armónicas. No es cualquier cosa, no cualquiera es DJ, no es ‘hago un curso y me lanzo’. Yo lo considero así. Para mí es una profesión de responsabilidad”. 

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“Tuve la suerte de cruzarme con profesores que llevan esto en su alma, porque aman lo que hacen”, agradeció. 

Al encarar su profesión, adoptó el consejo del director de la escuela de DJ donde estudió: “Vos tenés que venderte como un show, o como parte de una fiesta”. Bajo esa premisa, prepara el set para cada ocasión. “Ser DJ no es solo pasar música y mezclar, es también saber resolver un problema en el momento”, sostuvo. 

Diana disfruta tanto de una fiesta pequeña y familiar como de una mediana o más pública. Compara los nervios pre-show a la sensación de rendir parciales en la facultad: una vez que empezás, te das cuenta de que podés seguir. 

“Empecé muy de abajo y no es que me la crea, pero me doy cuenta de que voy creciendo y me voy sintiendo más cómoda”, afirmó. Y reveló: “Me encantaría estar en un Mute. Me gustaría pasar música en un lugar así. Pero todavía me falta para eso, tengo que seguir entrenando”.

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Al estar jubilada, es selectiva con los eventos en los que trabaja, para no “arruinarse la salud”. “Uno no puede dejarlo de lado, mi cuerpo me pasa factura… si voy a una fiesta y trasnocho, necesito días para recuperarme”, señaló.

Y continuó: “¿A qué voy con esto? A que uno no tiene que dejar de hacer eso que le gusta, que le quedó pendiente… Dentro de los cuidados, trato de ver por dónde voy, cómo avanzar. Me voy pagando las clases, me voy acomodando, renovando mi equipo…”.

“Para mí es la felicidad. Yo soy feliz con la música, pasando y bajando temas… Ahora, por ejemplo, estoy luchando por bajar el de Pepu o de Bad Bunny”, reveló, haciendo referencia a una de las canciones de moda durante esta temporada y al artista internacional en tendencia.

Finalmente, reflexionó: “La edad tiene que ver con lo cronológico y la vida, que es diferente a la edad, es esto que yo siempre transmito: hay que vivirla”. 

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