Vilker: “Milei perdió parte de su capital antipolítico, pero todavía conserva un 40 % de adhesión”
La analista de opinión pública y consultora política analizó el momento del gobierno de Javier Milei: advirtió desgaste en el discurso antipolítica que lo llevó al poder, pero señaló que el presidente mantiene un núcleo de apoyo alto. La oposición, en tanto, sigue fragmentada y sin liderazgo claro.
Shila Vilker advirtió que el estilo confrontativo del presidente busca recomponer el vínculo directo con su electorado.
La escena política argentina atraviesa una etapa de tensiones y redefiniciones. Mientras el gobierno de Javier Milei enfrenta desgaste por la situación económica y por su creciente inserción en la política tradicional, la oposición sigue sin encontrar un liderazgo capaz de capitalizar el malestar social.
Para la investigadora y directora ejecutiva de Trespuntozero, consultora que realiza investigaciones de opinión pública, análisis electoral y estudios de mercado, Shila Vilker, el presidente conserva todavía un núcleo importante de apoyo, pero empieza a mostrar señales de erosión en el capital simbólico que lo llevó al poder.
“El fenómeno Milei se construyó sobre un vínculo muy horizontal entre el líder y la gente, de espaldas a la política tradicional. Ese es el corazón de la idea de antipolítica que sintetiza la palabra ‘casta’. Pero durante el verano vimos cierto desgaste de ese capital”, explicó en una entrevista concedida al programa “Agenda Real”, en el streaming de LA CAPITAL y Canal 8.
Según Vilker, el último tramo de la gestión mostró una paradoja: varios logros del oficialismo en el terreno de la política clásica —negociaciones parlamentarias, acuerdos legislativos y reformas impulsadas desde el Congreso— tuvieron impacto negativo en la opinión pública.
“Es curioso, pero cuanto más el gobierno entra en la lógica tradicional de la política, más pierde parte de ese capital antipolítico que lo distinguía”, señaló.
La apertura de sesiones del Congreso, con un discurso confrontativo y gestos dirigidos a la oposición, fue leída por la analista como un intento de recomponer esa lógica de polarización. “En la puesta en escena se intentó reinstalar el esquema ‘ellos contra nosotros’, política contra antipolítica. Ese tono de enojo, de agresividad contra lo conocido, incluso con cierto goce en la confrontación, forma parte del ADN del fenómeno Milei”, afirmó.
Apoyo alto
A pesar de ese desgaste, los datos de opinión pública muestran que el presidente mantiene todavía un respaldo considerable. Las últimas mediciones de Trespuntozero ubican la adhesión a Milei en torno a los 40 o 41 puntos. Después de varios meses de caída durante el verano, la curva se estabilizó. “El gobierno viene de un proceso de desgaste, pero 40 puntos sigue siendo mucho. Sigue siendo la fuerza mayoritaria en el escenario político”, indicó Vilker.
Ese nivel de apoyo se explica también por las dificultades de la oposición para reorganizarse. En el tablero político actual, según la consultora, existe una sensibilidad crítica hacia el gobierno, pero todavía no aparece una oferta política capaz de ordenarla. En este marco dijo que “hay una sensibilidad anti-Milei en la sociedad, pero no hay liderazgo ni oferta política que logre capturarla”.
Un ejemplo de esa debilidad, señaló, fue el debate por la reforma laboral. Mientras el oficialismo tuvo voceros claros para defender el proyecto —con figuras como Patricia Bullrich—, del lado opositor no emergió un referente visible que encabezara la crítica.
“Cuando uno se pregunta quién fue la figura política que lideró la oposición a la reforma laboral, la respuesta no aparece. Eso habla de la fragmentación del campo opositor”, sostuvo.
Detrás de ese escenario político, Vilker detecta cambios profundos en la estructura social y en las preocupaciones de los argentinos.
El miedo a perder el empleo y las dificultades para llegar a fin de mes, dijo, se consolidaron como las principales inquietudes de la población. Y explicó que “hoy aparecen nuevos trabajadores pobres: gente con empleo que igual tiene problemas para sostener el ingreso familiar”.
Más adelante expresó que la discusión de la reforma laboral también impactó en la percepción social del mercado de trabajo. En el último mes, la preocupación por el desempleo creció más de diez puntos en las encuestas y reveló que actualmente, uno de cada cinco argentinos señala al desempleo como el principal problema del país.
Al mismo tiempo, aseveró, persiste una fuerte demanda de cambios estructurales. Cerca del 67 % de los consultados considera necesarias reformas laborales o económicas profundas. Sin embargo, cuando se pregunta por la reforma específica impulsada por el gobierno, el respaldo cae significativamente.
“La sociedad quiere reformas, pero no necesariamente esta reforma. Es el clásico caso de expectativa versus realidad”, explicó Vilker.
El factor Villarruel
En el frente político del oficialismo también aparecen tensiones internas, particularmente en la relación con la vicepresidenta Victoria Villarruel. Para Vilker, ese conflicto podría tener impacto electoral si se profundiza.
“A Milei no le sobra nada. Le está yendo bien, pero no le sobra apoyo. Cualquier actor que pueda quitarle algunos puntos puede complicarlo”, advirtió durante la entrevista con “Agenda Real”.
Villarruel, explicó, tiene un perfil distinto dentro del espacio oficialista: representa una derecha más conservadora y nacionalista, con vínculos más fuertes con sectores militares y religiosos. Y al respecto señaló que “si ese electorado no encuentra canalización dentro del oficialismo, puede terminar jugando por afuera”.
En el campo opositor todavía no aparece con claridad el liderazgo que pueda disputar el poder en el futuro. Para Vilker, esa incógnita sigue abierta.
Reconoció que podría surgir una figura con un estilo similar al de Milei, pero desde otro posicionamiento ideológico, o un dirigente que reivindique la política tradicional y la experiencia de gestión. En ese contexto también circulan nombres nuevos en el debate público, como el del escritor y conductor Dante Guebel, aunque la analista aclara que todavía se trata de fenómenos incipientes.
“Hay mucho ‘run run’ en el mundo político, pero todavía no es un fenómeno de opinión pública masiva. Tiene niveles muy altos de desconocimiento”, indicó.
El escenario social que describen las encuestas también muestra una polarización profunda. Dijo que cuando se pregunta a los ciudadanos qué palabra asocian con el presidente, aparecen dos percepciones opuestas: para una parte importante de la población Milei representa honestidad, mientras que otra lo vincula con la corrupción.
Explicó en este contexto que “las dos percepciones conviven al mismo tiempo. Son las dos Argentinas que vemos hoy”.
Además, confesó que los escándalos políticos tienen impacto limitado dentro del núcleo de votantes oficialistas. Según la analista, el factor que más erosiona la imagen del gobierno sigue siendo la economía cotidiana. “Hoy lo que más lastima al presidente no son los temas de corrupción, sino la microeconomía: las dificultades para llegar a fin de mes”, concluyó.
