El misterio a punto de resolverse de una película de terror en el barrio Libertad
La toma de rehenes de septiembre del año pasado tiene a un solo imputado, Flavio Basualdo, que será juzgado en los próximos meses. Los otros dos involucrados murieron antes de la irrupción policial en circunstancias misteriosas que la Justicia está a un paso de confirmar.
Momento de tensión en la toma de rehenes.
Por Fernando del Rio
El 11 de septiembre pasado una manzana del barrio Libertad se transformó en el plató de grabación de una película de terror. Pero sin decorados, ni actores, ni extras. Tres horas de escenas violentas durante las cuales no faltaron los rehenes, una manzana rodeada, un policía herido y dos muertos en un sospechoso pacto suicida. Y un detenido que ahora deberá afrontar un juicio tras la definición de la Justicia local.
Flavio Basualdo (40) permanece detenido desde aquel día por participar de la toma de rehenes de una mujer y dos nietas junto a Matías “Pata de Palo” Cornejo (29) y Nahuel Niz (26), quienes ya no están para contar la historia, aunque, a juzgar por sus vidas desapegadas a la ley, tampoco habrían sido buenos colaboradores de los investigadores.
El fiscal Carlos Russo dirige un expediente que pudo echar algo de luz sobre lo ocurrido en República Árabe Siria al 800, si bien todavía resta un último peritaje para confirmar cómo se produjeron las muertes de Cornejo y Niz. Por lo pronto, Basualdo irá a juicio porque además de violar el domicilio de las víctimas y privarlas de su libertad, se encargó de colaborar con Cornejo para que se mantuviera prófugo. Vale recordar que a “Pata de Palo” se lo buscaba por el asesinato de Rubén Darío Ordóñez y que la toma de rehenes derivó de un operativo de la policía que había ido a buscarlo.
Minuto a minuto
Basualdo, un hombre con domicilio original en Buenos Aires pero que mantenía lazos con Cornejo, se involucró solo y sin que nadie se lo pidiera en la fatídica tarde del 11 de septiembre. Todo tiene su contexto y su explicación.
Cornejo, al que le decían “Pata de Palo” porque le había sido amputada una pierna en 2015 tras un exceso de un policía que lo baleó (el policía recibió 12 años de prisión), era un delincuente poco querido, violento y “sin nada que perder”. Estaba prófugo desde el 4 de mayo de 2025 después de haber matado a “Viruta” Ordóñez, otro pesado del barrio Libertad. Desde mayo a septiembre logró evadir a la Justicia y principalmente a la policía, con la que, como podrá imaginarse, tenía un encono particular.
Una de las pocas personas que “bancaban” a Cornejo era Nahuel Niz, un amigo de él y morador de la casa lindante a la de la toma de rehenes.
Un par de horas antes del desenlace, la DDI allanó una vivienda de avenida Libertad al 8800 y de Pasaje Venezuela 60 en busca de Cornejo. Pero Cornejo no estaba allí; el que estaba era Basualdo. Al enterarse de esto, lo primero que hizo fue dirigirse hasta la casa de Niz donde sabía que se ocultaba Cornejo para alertarlo de que “tenía a la policía encima”.

Matías “Pata de Palo” Cornejo.
Basualdo luego diría que, en realidad, él había ido a lo de Niz por una moto que le había vendido, pero distintos testimonios lo desmintieron.
Lo concreto es que gracias a que Basualdo puso en sobreaviso a “Pata de Palo”, éste se armó con al menos tres pistolas y una granada para resistir la llegada de la policía.
—No me entrego. Me voy a cagar a tiros y me mato —dijo “Pata de Palo”.
En esos momentos llegó la policía y fue entonces cuando desde dentro de la casa dispararon. Un proyectil impactó en la pierna de un policía.
Según la reconstrucción realizada por el fiscal Russo, Basualdo, “Pata de Palo” Cornejo y Niz saltaron un paredón a la casa contigua donde había una mujer de 77 años y sus nietas de 17 y 19. Fuertemente armados, permanecieron allí, con Basualdo en un rol algo menor en cuanto a la toma de decisiones.
Para entonces, la policía había pedido refuerzos y llegaba una cantidad impactante de recursos: camionetas, cuerpos especiales, policías de calle, drones, la División de Explosivos y hasta el fiscal Russo, para montar una oficina de crisis. Se sabía que “Pata de Palo” era capaz de cualquier cosa y había tres personas inocentes retenidas.
En algún momento de la tarde se escucharon detonaciones, pero la policía fue cautelosa y decidió no entrar. Encerrada en el baño, una de las jóvenes envió mensajes a su madre, dando algunas indicaciones hasta que dijo que veía a alguien caído en medio de un charco de sangre.

Policías parapetados frente a una de las viviendas de la manzana rodeada.
Cuando el personal quiso ingresar, se encontró con la granada FMK2 apta para explotar, por lo que debió reevaluar la situación.
Una vez que se pudo tener todo controlado, la policía logró entrar y encontró a “Pata de Palo” muerto, con un disparo en la sien derecha. Junto a él había dos pistolas calibre 9 milímetros y sobre un sillón una tercera arma similar. Niz, en cambio, aún estaba vivo, pero también tenía un disparo en su cabeza… y un disparo en el brazo izquierdo. Niz murió apenas ingresó al HIGA.
La causa
Por un lado, la acción penal de la toma de rehenes quedó restringida a Basualdo, ya que los otros dos responsables fallecieron. Por eso es que el fiscal Russo pidió elevar a juicio y la Justicia de Garantías entendió que estaban dadas las condiciones y que la prueba era suficiente para mantener la acusación.
Russo dejó abierta también la posibilidad de un acuerdo de juicio abreviado en el que Basualdo, asumiendo su responsabilidad penal en los tres delitos, podrá evitar el debate y obtener una pena sensiblemente inferior, siempre y cuando el Tribunal que corresponda lo apruebe.
Por último, solo queda resolver cómo murieron “Pata de Palo” y Niz. Ambos se abrazaron poco antes de los disparos. De Cornejo podía esperarse el suicidio porque lo había manifestado. En cambio, la lealtad de Niz tenía como límite la supervivencia.
En los últimos días llegó la confirmación de un peritaje clave: las heridas de bala de Niz fueron realizadas a más de 50 centímetros. Eso supone que no se disparó a sí mismo, sino que fue Cornejo, el único que estaba armado cerca de él, ya que, según las rehenes, Basualdo no portaba ninguna de las pistolas halladas por la policía. De hecho, el proyectil extraído del cráneo de Niz se correspondía con una de las 9 milímetros encontradas junto al cuerpo de Cornejo. ¿Fue un pacto suicida o una traición final de “Pata de Palo”?
A esta película de terror vivida en el barrio Libertad le falta simplemente la confirmación fáctica de lo que parece haber sido el asesinato de Niz de parte de Cornejo y, luego, su suicidio. Y la suerte que correrá Basualdo dentro de algunos meses cuando se siente en el banquillo de los acusados.
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