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Salud 16 de marzo de 2026

Profesionales advierten el peligro de reemplazar al psicólogo por la IA

Las obras sociales redujeron la cobertura y la situación económica empuja a muchos a utilizar la Inteligencia Artificial. Recomiendan establecer "vínculos más saludables con otros seres humanos y no con una máquina".

Los diagnósticos recurrentes están relacionados con el consumo problemático, ansiedad y depresión.

Desde hace unos años la crisis de salud mental está en alza, con consecuencias en la cotidianeidad individual y comunitaria, y con picos de crecimiento de consultas psicológicas “después de la pandemia”. Esa demanda no mermó, de hecho sigue en aumento, y muchos recurren a la Inteligencia Artificial para satisfacer esa necesidad aunque los profesionales no la recomiendan.

Si bien en el Colegio de Psicólogos del Distrito X aclararon que “no hay forma de medir si aumentaron las consultas debido a que cada colega maneja su agenda”, el crecimiento de las mismas se produce “en relación a los niveles de fragilidad subjetiva del contexto, ya sea crisis económica, deterioro del tejido social y/o sistemas de salud”, detalló el presidente de la entidad, licenciado Pablo Dellasavia.

Y, en ese sentido, especificó que “la demanda sube en cantidad y complejidad, así como las dificultades de la población en acceder al servicio, ya sea por las crisis de las obras sociales o la baja o desmantelamiento de los equipos de salud pública”.

Coincidentemente, en el ámbito público aseguraron que las consultas “crecieron entre un 100 y un 120 por ciento después de la pandemia y las obras sociales y prepagas cubren cada vez menos y lo primero que recortan son las consultas psicológicas, cuando debería prevalecer el cuidado de salud mental”, explicó el decano de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Mar del Plata, licenciado Juan Pablo Issel.

A su entender, el crecimiento de la demanda se debe a que “cada vez hay más conciencia de los problemas psicológicos y que pueden ser tratados” aunque reconoció que “la accesibilidad a la atención es baja porque el presupuesto de salud ya es bajo y el destinado a salud mental es más bajo aún”.

“No hay relación entre el crecimiento de la demanda -añadió- y lo que el sistema de salud (público y privado) tiene la capacidad de ofrecerle a la población. Y la mayoría de la gente queda sin acceso”.

Según el profesional, los diagnósticos recurrentes están relacionados con “el consumo problemático, ansiedad y depresión”, enumeró.

Falencias

En época de incertidumbre, vulnerabilidiad social, crisis económicas, de excesiva interacción con pantallas y redes sociales y hasta de desconexión humana, las personas buscan respuestas.

Si la obra social no le cubre terapia psicológica, o no consigue turno en el sistema público debe suspender el tratamiento por recortes en sus gastos, trata de buscar una solución.

Así es como “muchas personas recurren a la Inteligencia Artificial para consultas psicológicas, porque no les queda otra posibilidad”, dijo Issel.

“Estadísticamente -añadió- la IA se usa más para cuestiones psicológica- emocional e interpersonales que para tareas de rutina. Entonces preguntan cómo afrontar una separación o qué hacer con los hijos que no les hacen caso”.
“Hay proliferación de ofertas o propuestas mal llamadas alternativas, que no solo no resuelven sino que agravan la situación en muchos casos”, coincidió Dellasavia

“La irrupción de la IA es más peligrosa que las ofertas mágicas -agregó-, ya que carece de empatía y subjetividad para hacer una intervención dirigida a la salud mental de una persona”.

Por su parte, Issel relacionó el crecimiento de los padecimientos mentales “con la pandemia y con la forma de vivir relacionada con una interacción muy fuerte con la tecnología, las pantallas y el algoritmo”, por lo que cuestionó que la solución pase por las respuestas de la IA.

“Pensar que vas a solucionar eso que te produce la excesiva interacción con máquinas hablando con otra máquina es una locura, propia de ésta época tan particular”, consideró.

A su entender, la gente “necesita lograr establecer vínculos más saludables con otros seres humanos, no con una máquina que te aleja de los vínculos saludables con seres humanos”.