Madoery: “En pocos años podríamos escuchar más música creada por IA que por humanos”
El director de Futurx, un centro de investigación sobre cultura digital, analizó cómo la inteligencia artificial está transformando la creación, el consumo y el negocio de la música. Advirtió sobre el avance acelerado de la música sintética, el impacto de los algoritmos en el gusto cultural y la necesidad de nuevas regulaciones para proteger a los creadores.
“Entre quienes usen inteligencia artificial y quienes no la usen se va a generar una brecha”, aseguró Nicolás Madoery en charla con "Agenda Real", el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8
La inteligencia artificial ya está modificando profundamente la forma en que se produce, se distribuye y se consume música en el mundo. Para el investigador Nicolás Madoery, especialista en cultura digital y director del centro Futurx, el impacto de esta tecnología atraviesa distintos niveles de la industria.
“La inteligencia artificial impacta en distintas áreas y de distintas maneras”, explicó en una entrevista con “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8.
Según detalló, uno de los primeros cambios se da en el proceso creativo. Herramientas de generación automática de audio permiten hoy producir canciones en cuestión de segundos a partir de una simple indicación escrita.
“Hoy podemos escribir una canción que imaginamos y en cinco segundos tener algo que suena como una canción completa, algo que antes nos hubiera llevado horas, semanas o meses”, señaló.
Este fenómeno, agregó, está democratizando el acceso a la creación musical, aunque también plantea interrogantes sobre el valor de la originalidad en un contexto de producción masiva de contenidos.
El avance de la Inteligencia Artificial también se refleja en el volumen de contenido que circula en las plataformas digitales. En tal sentido, explicó que la producción de canciones generadas completamente por inteligencia artificial creció de manera exponencial en los últimos años. Y detalló que “hace un año se subían a las plataformas de streaming unas 10.000 canciones por día generadas por inteligencia artificial. Eso representaba apenas el 0,3% del consumo”.
Pero la tendencia se aceleró de forma notable. “Hoy se suben alrededor de 60.000 canciones por día generadas por Inteligencia Artificial, lo que representa cerca del 40 % de las canciones que se están subiendo a las plataformas”, explicó. Aunque el consumo todavía es menor, también está creciendo. “Hoy ese contenido representa cerca del 3 % del consumo musical”, dijo.
Si el ritmo continúa, advirtió, el escenario podría cambiar rápidamente. “En un par de años -explicó- podríamos estar en un contexto donde haya más canciones generadas de manera sintética que canciones creadas por humanos”.
El debate por la autoría
Uno de los principales debates que abre esta transformación es el de la propiedad intelectual.
Cuando una canción es generada por Inteligencia Artificial, la pregunta sobre quién es el autor no tiene una respuesta única. “Es una gran pregunta que hoy no tiene una sola respuesta”, explicó Madoery y mencionó el caso de plataformas de audio generativo como Suno, una de las herramientas más utilizadas para crear música mediante inteligencia artificial. “Genera alrededor de un millón de canciones por día”, señaló. En ese caso, explicó, la autoría depende del tipo de licencia que utilice el usuario.
“Si usás la versión gratuita, los derechos quedan en manos de la plataforma. Si pagás la licencia, los derechos son tuyos mientras estés pagando”, reseñó durante la charla.
Pero el debate va más allá de lo legal. También aparece la pregunta sobre el origen del material con el que se entrenan los modelos de inteligencia artificial.
Al respecto dijo que “el problema es con qué música se entrenó ese modelo. Las plataformas dicen que funcionan como los humanos, que se inspiran en toda la música anterior. Pero en realidad hay una máquina que analiza patrones y los reproduce”.
Más allá de la creación musical, Madoery advirtió que el problema es más amplio y tiene que ver con la forma en que internet organiza el consumo cultural y habló de un fenómeno que ya se observa en plataformas como Spotify o Netflix. “Hay algo que llamamos cultura media”, destacó.
Se trata de contenidos diseñados para no generar rechazo ni incomodidad, pero tampoco demasiada sorpresa.
“Cuando llegamos cansados a la noche y tenemos que elegir algo para ver, muchas veces elegimos algo que sabemos que no nos va a encantar, pero tampoco nos va a molestar. Algo que simplemente nos haga pasar el rato”, describió. Los algoritmos de recomendación refuerzan esa lógica. “Las plataformas buscan captar nuestra atención el mayor tiempo posible y tienden a repetir los patrones que ya funcionaron”, señaló.
En otro tramo de la charla no dudó en señalar que la Inteligencia Artificial generativa se adapta perfectamente a ese modelo. “La Inteligencia Artificial aprende y repite patrones, por lo que encaja muy bien con este sistema de consumo”, consideró.
¿Un hit mundial creado por inteligencia artificial?
Se le preguntó si no estamos cerca de que una canción generada por Inteligencia Artificial se convierta en un éxito global. Para Madoery, de hecho, no depende de la tecnología sino de una decisión del mercado. “No falta nada. Es simplemente una decisión de las empresas o de la industria”, afirmó.
En ese sentido, explicó que los modelos actuales de composición para el mercado masivo ya responden a estructuras muy estudiadas. Señaló al respecto que
“los modelos de composición del mainstream ya son bastante parametrizados. Está muy estudiado qué funciona y qué no”.
Incluso ya existen antecedentes. “Ya hubo artistas generados con Inteligencia Artificial que llegaron a rankings de Billboard”, recordó.
En otro tramo de la entrevista concedida a “Agenda Real”, se le refirió que uno de los interrogantes más frecuentes es si los oyentes podrán diferenciar entre música creada por humanos y música generada por inteligencia artificial. Para el investigador, el comportamiento del público probablemente dependa del contexto.
Existe, explicó, un consumo musical “funcional”, asociado a actividades cotidianas y resaltó que “cuando estamos estudiando, trabajando o haciendo alguna tarea, muchas veces usamos música de fondo” para añadir que cuando el vínculo con la música es más profundo, el factor humano sigue siendo relevante. “Los humanos conectamos con historias y con personas”, afirmó. y subrayó que en ese sentido, el vínculo emocional con los artistas podría seguir siendo un diferencial.
La brecha tecnológica
Madoery también advirtió sobre otro fenómeno que puede profundizar desigualdades dentro del sector cultural.
“Entre quienes usen Inteligencia Artificial y quienes no la usen se va a generar una brecha”, señaló. La tecnología, alegó, no solo afecta la creación musical sino también el trabajo dentro de toda la cadena de valor de la industria.
Sellos discográficos, agencias de management y proyectos culturales deberán adaptarse a nuevas herramientas y dinámicas de producción. “Las organizaciones vinculadas a la música se tienen que actualizar”, afirmó.
Frente a estos cambios, el especialista consideró imprescindible avanzar en nuevas regulaciones y políticas públicas. Y reflexionó que uno de los desafíos es encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y protección cultural.
“Tenemos que promover la innovación, pero también proteger nuestra información, nuestros datos y nuestras culturas”, explicó.
En este debate, Europa aparece como una de las regiones más activas, considerando que “la Unión Europea está trabajando mucho en modelos de inteligencia artificial centrados en las personas y con regulaciones sobre el uso de datos”.
Reveló luego que en América Latina también hay iniciativas en marcha. Brasil y Chile, por ejemplo, están desarrollando proyectos de legislación vinculados a Inteligencia Artificial.
La expansión de la IA también reabre un debate sobre la sostenibilidad económica de los creadores.
Para Nicolás Madoery, el modelo actual de monetización cultural ya mostraba limitaciones antes del avance de estas tecnologías.
“El modelo actual no ayuda a que los creadores puedan monetizar su trabajo”, apuntó, para informar que en ese contexto, algunos países están comenzando a explorar nuevas alternativas.
Entre ellas aparece la idea de una renta universal para artistas. “En Irlanda se hizo una prueba de renta universal para creadores culturales”, explicó.
Según el investigador, este tipo de iniciativas podría cobrar más relevancia en el futuro. “Si queremos que existan creadores culturales, vamos a tener que pensar nuevos modelos de sostenimiento económico”, concluyó.
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