“Alegre, deportista y lleno de amigos”, quién era Alejandro Monjeau, el marplatense identificado en La Perla
Lo secuestraron en 1977 en Córdoba cuando tenía 21 años. Era egresado del Colegio Nacional de Mar del Plata, estaba casado, su mujer también fue detenida ilegalmente y su hija nació en cautiverio en la ESMA. Uno de los restos hallados en el centro clandestino "La Perla" permitió su identificación tras casi 50 años.
Alejandro Jorge Monjeau López tenía 21 años, era marplatense, estudiante universitario, trabajador, deportista, padre (aunque no llegó a conocer a su hija) y militante cuando fue secuestrado en Córdoba el 14 de marzo de 1977. Casi cinco décadas después, la reciente identificación de sus restos en el ex centro clandestino La Perla permite reconstruir su historia y ponerle una certeza a una desaparición que marcó a toda su familia y su entorno durante generaciones.
Esta semana, la Justicia Federal y organismos de derechos humanos confirmaron que uno de los restos identificados en el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, corresponde a Alejandro Monjeau.
A días del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la noticia se conoció en el marco de la identificación de restos de doce personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. El anuncio fue realizado por el Juzgado Federal N°3 de Córdoba, luego del minucioso trabajo realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que había hallado restos óseos en la guarnición militar de La Calera.
Para la familia de Alejandro, la confirmación generó “un gran impacto” que produjo “sensaciones encontradas” que todavía están procesando: del “triste alivio” de acercarse un paso más a la verdad, a remover la la “bronca” y el “dolor” por la tortura y las vejaciones que vuelven a quedar evidencia en torno al horror en la dictadura.

Alejandro Monjeau
Lucía, sobrina de Alejandro, habló este jueves con LA CAPITAL y pasó en claro algunos datos sobre la vida de “Ale”, “Nene” o “Bebé”, como le decían sus más cercanos.
Alejandro nació el 23 de octubre de 1955 en Mar del Plata. Pasó su infancia entre la zona de Santa Cecilia y, más adelante, el barrio Los Troncos, donde se mudó con su familia.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno y, como parte de una tradición familiar, se trasladó a La Plata para estudiar abogacía en la universidad.
Tenía cuatro hermanos, en una familia atravesada por el contexto político de la época. Uno de ellos debió exiliarse en Brasil y otro tuvo que abandonar sus estudios universitarios y ocultarse en Azul, en el interior de la provincia de Buenos Aires.
Alejandro se casó joven. Su compañera estaba embarazada cuando él fue secuestrado. La mujer también fue detenida ilegalmente en la ESMA, donde dio a luz a la hija de ambos. Alejandro no la conoció. La niña sobrevivió y, luego de varios obstáculos superados, pudo ser criada por su familia materna, que se exilió en Italia. Hoy tiene 49 años.
En paralelo a su vida familiar, Alejandro trabajaba como vendedor de artículos de platería a domicilio. También era deportista: había crecido en un entorno ligado al mar y practicaba rugby, rodeado de amigos que aún hoy lo recuerdan.
“Era una persona muy alegre, venía de una familia de navegantes. Era deportista, jugaba al rugby y estaba lleno de amigos. Al día de hoy, cada 24 de marzo, en cada marcha, hay como 40 amigos de Alejandro con su foto en el pecho, con el cartel en las manos pidiendo memoria, verdad y justicia”, expresó Lucía, su sobrina, al hablar con LA CAPITAL sobre su tío, cuya historia -admite- la marcó desde que nació y fue reconstruyendo con el paso de los años.
“Estamos criados bajo la sombra de un desaparecido”, sostuvo.

El secuestro y La Perla
Durante sus años como estudiante universitario, Alejandro militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Algunas versiones lo vinculan con la organización Montoneros, aunque su familia lo descarta de plano.
Como en tantos casos de la época, su participación política se dio en un contexto de creciente persecución. Ese clima marcaría su destino: huyó a Córdoba, donde siguió estudiando, pero el sueño de convertirse en abogado quedó inconcluso.
El 14 de marzo de 1977, cuando tenía 21 años, Alejandro fue secuestrado en la vía pública en el barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba. Desde entonces, permaneció desaparecido durante décadas.

La Perla.
Fruto de una amplia investigación, con el tiempo se reconstruyó que estuvo cautivo en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, uno de los más grandes del país, por donde pasaron entre 2.000 y 2.500 personas.
En 2016, los responsables de los crímenes cometidos en ese lugar fueron condenados en la megacausa “La Perla-La Ribera-D2”.
Para la familia, ese juicio ya había aportado una certeza: Alejandro había sido asesinado. Y además, los responsable de la tortura y la muerte, fueron condenados. Por ende, si bien la ilusión de hallarlo con vida se había diluido, lo que faltaba era encontrar sus restos.
🇦🇷 El @EAAFoficial informó los resultados de la búsqueda y recuperación arqueológica de personas desaparecidas en el ex Centro Clandestino La Perla realizados a pedido del Juzgado Federal N°3 junto a Geología de la #UNRC y Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba. pic.twitter.com/1p0q9YQlLg
— Equipo Argentino de Antropología Forense (@eaafoficial) December 2, 2025
La identificación
El hallazgo que permitió identificarlo forma parte de una investigación muy compleja. En septiembre del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense encontró restos humanos en el predio de La Calera, donde se realizaron excavaciones en busca de enterramientos clandestinos.
“El Equipo Argentino de Antropología Forense hizo un trabajo formidable”, destacó su sobrina.

Trabajos de excavación en La Perla.
A partir de allí se inició un minucioso trabajo de análisis genético con muestras de familiares. La confirmación llegó en los primeros días de marzo, cuando la familia fue notificada de que uno de los doce casos correspondía a Alejandro.
Durante una conferencia de prensa el Juzgado Federal N°3 de Córdoba dio a conocer los nombres de las personas desaparecidas halladas en La Perla e identificadas genéticamente el laboratorio del @EAAFoficial. pic.twitter.com/N14Zh0TrSZ
— Equipo Argentino de Antropología Forense (@eaafoficial) March 18, 2026
Pero la noticia, públicamente, se conoció recién en las últimas horas, cuando se formalizó la declaración a través del juez Hugo Vaca Narvaja en el marco de una conferencia realizada en Córdoba.
La hermana de Alejandro acompañó el momento de la confirmación. Dijo que el hallazgo de los restos y la identificación implica “un triste alivio”.

El juez Hugo Vaca Narvaja dio a conocer los nombres de las personas identificadas en el ex centro clandestino La Perla, Córdoba. (SRT)
Los restos recuperados son parciales, entre ellos una falange. Esto, remarca la familia al dar detalles de los restos, da cuenta del nivel de violencia ejercido y de las maniobras posteriores para ocultar los cuerpos.
Según reconstrucciones judiciales, los detenidos fueron asesinados y enterrados en 1977, y años después el terreno fue removido para dificultar su identificación.
Memoria
La historia de Alejandro no quedó detenida en 1977. Su ausencia atravesó a toda la familia. Quienes crecieron después lo hicieron con su recuerdo presente, en relatos, fotos y actos de memoria.
Cada 24 de marzo, la familia de Alejandro y sus amigos siguen marchando con su imagen.
La identificación trae un “triste alivio” y remueve el dolor, pero también permite avanzar en un proceso que durante años estuvo inconcluso. La posibilidad de recuperar sus restos y traerlos a Mar del Plata será, para la familia, un paso importante.
“Más allá de todo, la herida no se cierra”, dijo su sobrina. Pero a la vez, la verdad, incluso parcial, “ayuda”.
En Mar del Plata, el nombre de Alejandro ya formaba parte de distintos espacios de memoria. En 2009, fue incluido en una placa en el Colegio Nacional Mariano Moreno en homenaje a estudiantes víctimas del terrorismo de Estado.
Exactamente el 30 de abril del 2009, a las 9 mañana, se se realizó un acto en conmemoración de los 50 estudiantes víctimas de la dictadura en el marco del 90° aniversario de la creación del Colegio Nacional.
En el edificio de Mitre 2579 se descubrió una placa en el acto por la Memoria,Verdad y Justicia que se enmarcó en las actividades programadas por la Asociación de Ex alumnos,la comisión de recordación y homenaje, y según un artículo del Diario LA CAPITAL, durante el acto estuvieron presentes familiares,amigos y la comunidad educativa.

Además, en 2022, su nombre fue señalizado en la iniciativa “Esquinas con Memoria”, en la esquina de Falucho y Mitre, cerca del colegio, junto al de otros jóvenes desaparecidos.
Lejos de borrar el dolor, la reciente identificación de sus restos aporta una respuesta en una historia marcada por la desaparición. A casi 50 años, la historia de Alejandro Monjeau López puede contarse hoy con un poco más de verdad.
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