Itziar Ituño: “El cine argentino es muy atrevido”
La actriz española protagoniza "Pensamiento Lateral". Tras su participación en el Festival de Cine de Mar del Plata, el filme de Mariano Hueter llega a las salas comerciales este jueves.
Por Claudia Roldós
“En mi vida soy más bien Amelie, pero me llegan todas las Juanas de Arco para representar”, asegura, entre risas, la actriz -también cantante y bailarina- Itziar Ituño.
Su cara y su trabajo se hicieron mundialmente famosas por la gran repercusión de “La Casa de Papel”, serie de Netflix en la que representó a la oficial Raquel Murillo. Pero también compuso a Malén, una política vasca que ve vulnerada su privacidad en “Intimidad” o a una madre atravesada por el duelo y la culpa en “La Deuda”. Y, ahora, es Julia, una psicóloga secuestrada por tres hombres para obtener de ella información sensible para sus negocios turbios. Herida, asustada, fuera de su elemento, la mujer deberá recurrir a todo su conocimiento de la psicología, para tratar de liberarse de sus captores. “Pensamiento Lateral” es el nombre de la película dirigida por Mariano Hueter, en la que también actúan Alberto Ammann, César Bordón, Mauricio Paniagua, Agostina Innella y elenco.
Premiada en Moscú
Tras haber recibido el premio de la crítica en el Festival de Cine de Moscú y de su paso por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en el que participó en la Competencia Internacional, este thriller, independiente, producido por 16:9 Cine (Roberta Sánchez) y Torneos, llega a las salas comerciales argentinas este jueves 26 de marzo.
Con la energía y el empuje que la caracterizan, Itziar Ituño se pone al hombro la promoción de esta historia “una película pequeña, hecha a pulmón, con el músculo, las ganas y la ilusión. No tiene grandes plataformas detrás, de momento. Es una productora pequeña, con dos mujerones que se han cargado la película acá, y yo también ahí con ellas”, dice la actriz a LA CAPITAL.

Parte del equipo de “Pensamiento Lateral”, durante su presentación en el Festival de Cine de Mar del Plata. Bordón, Paniagua, Ituño, Hueter e Innella.
En una charla a través de Zoom, superando la inestable conexión a internet, la artista habló con este medio de su gusto por las películas de autor, los desafíos físicos y mentales de componer a esta mujer “que va hacia el abismo”, la preocupación de que “el cine argentino se vaya al carajo” por falta de apoyo y la incertidumbre por el giro bélico que está tomando el mundo.
“Le recomiendo a la gente que vaya a ver esta película para apoyar este cine independiente tan necesario, porque hay grandes superproducciones que copan todas las salas de cine y todas las programaciones, que tienen quizá un presupuesto de miles de millones y esta es una película pequeña”.
Tras recordar con mucho cariño su paso por Mar del Plata y el Centro Vasco porque “estaba a miles de kilómetros, pero me sentí en casa”, la actriz destacó su compromiso por la cultura y por su lengua porque “es parte de lo que soy, es parte de lo que he estado sintiendo. Tener conexión con las raíces es tener también una conexión potente con quien es una y cuál es su identidad”.
De su estancia en Mar del Plata también recordó que “la gente venía a decirnos que le había gustado mucho la película”.
-El valor de “Pensamiento Lateral” es que está centrada en el ritmo, en las actuaciones y en cómo la cámara capta y contribuye a profundizar esas actuaciones y esas emociones, ¿verdad?
-Sí, la gran mayoría de la película sucede dentro de una fábrica, pero no es claustrofóbico porque estás todo el tiempo viendo qué es lo que va a pasar, genera intriga. Es verdad que no hay gran despliegue de medios, pero el guión tampoco lo requiere, porque está escrito precisamente para poder llegar a contar esta historia. Pero sí que eso hace que se centre todo en las interpretaciones de los personajes y que sea uno de sus grandes valores.
-Hay mucho desafío físico para transmitir las emociones.
-Pues eso fue lo más complejo de toda esta interpretación, lo más complejo, estando tú bien, estando tú sin dolor, sin cansancio, habiendo dormido bien, ponerte en el papel de esta mujer que lleva tres días atada a una columna. Con todo el cuerpo machacado, dolorido. Pero creo que en esas condiciones hay un clic en el cerebro que busca un poco la supervivencia. Y es lo que creo que se le activa también a Julia aparte de todo su bagaje psicológico. Ella tiene muchas herramientas psicológicas porque es una psicóloga y sabe cómo dirigir las conversaciones para entrar en la psique de sus pacientes y es lo que hace con quienes la han apresado, ¿no? Se mete ahí y un poco buscando su propia supervivencia trata de aplicar el pensamiento lateral.
“Es lo apasionante”
-¿Hay una especie de contrapunto o duelo entre lo físico y lo mental? ¿Van tomando protagonismo alternadamente?
– Sí. Eso también fue complejo decidir. Ahora, ¿ella cómo está? ¿Le duele? ¿Le duele o ya se le ha anestesiado? ¿Cómo funciona esto físicamente? ¿Cuánto dura ese dolor? ¿Cuándo llega a no sentir nada y cuando ya no tiene ni frío ni hambre y solo está ahí? ¿Cuándo llega a ese punto donde ella incluso tiene las fuerzas para tratar de soltarse, golpear…? No sé. Es verdad que el ser humano es curioso y en una situación extrema suceden todas estas cosas, pero eso fue lo más complejo. Era lo que yo le preguntaba al director. Julia, ¿cómo está? ¿Le duele algo? ¿Tiene frío? ¿Cómo estoy? Cuéntame cómo estoy y yo desde ahí arranco con toda mi emoción. Es lo que fuimos un poco definiendo. Fue parte del reto de esto y es de lo apasionante.
-El público tiene que ser activo. La información la van dando muy a cuenta gotas.
-Sí. El público es parte de qué está pasando, no entiende. Está desconcertado como Julia. Entra por un camino que de repente igual no es lo que pensaba. También está activo, tratando de descubrir qué pasa, por qué la tienen ahí, qué información es esa que ella no sabe, que quieren obtener estos tres personajes, estos tres hombres captores. Y cuáles son las estrategias de cada uno. También el público está ahí viendo desde los ojos de Julia cómo poder liberarse y es parte de la maravilla del guión.
-Pensaba que si hubiese sido un libro era una novela negra. Están desdibujados un poco los límites de quiénes son los buenos, quiénes son los malos, ¿no?

-Sí. De hecho hay muchos giros desconcertantes. Tanto de los tres personajes, de los tres hombres que tienen una relación curiosa entre ellos como de la capturada. También está Sosa, que es como el gran misterio de la película. no voy a hablar mucho porque no quiero tampoco desvelar nada, pero como todo buen thriller, te da para a sospechar de todo y ya al final descubres lo que pasa, más o menos.
-Más o menos, cada quien se hará una película distinta, ¿cierto?
-Sí. El final es otro ejercicio para el espectador, la espectadora.
-¿Te gusta ese tipo de cine, ese tipo de propuestas de autor?
-Me encanta el cine que te engancha y te deja ahí pegada, que lo vas siguiendo y estás pendiente. Además, yo como me dedico también a esta profesión, muchas veces estás viendo “ay, qué plano más bonito”. “Ay, mira dónde han colocado la cámara”. Y cuando te olvidas de eso es que la cosa está funcionando bien porque te has metido en la historia. Y me encanta. Me encanta ese tipo de cine.
-¿Cómo fue trabajar con Mariano, con los colegas, con un equipo compacto, pequeño?
-Fue maravilloso. Fue como, imagínate, yo me iba sola, un poco sin saber lo que iba a encontrar, con esa zozobra que dices, bueno, a ver qué tal, ¿cómo encajo yo aquí?, ¿qué trabajo hacemos? No es fácil el guion, la situación por la que pasa el personaje va directa hacia el abismo, hacia las profundidades. Voy a ver cómo me encuentro todo este tiempo, en Buenos Aires sola. Y nada que ver, ni estuve sola, ni estuve en el abismo. Julia sí, pero Itziar no. Fue toda una maravilla. Y no solo con Alberto, César, Mauricio, sino con todo el equipo técnico, hicimos una comunidad, que íbamos todos los días a trabajar a esa fábrica, comíamos juntos en el catering. Y ahora nos seguimos hablando, por redes, por WhatsApp.
-En los últimos años has hecho a Malén, Raquel Murillo, la madre que hiciste en “La Deuda” atravesada por el duelo y la culpa, Julia. Todas mujeres con grandes conflictos y en un punto de quiebre.
-Sí, me aparecen siempre personajes así con estas complejidades, en lo personal y lo social y mujeres que generalmente tienen ahí una carga y a la vez mucha fortaleza. Suelen llegarme ese tipo de perfiles de mujeres fuertes que, bueno, yo encantada. Pero también me gusta ser un poco versátil y poder hacer comedia. De hecho, estrenamos acá en España una serie cómica de comedia titulada “Argi gorriak” -luces rojas- que es una locura. Una dobladora que le pasa de todo, pero en clave cómica y también es súper divertido. No me lo suelen ofrecer tanto por el perfil que yo doy de mujer así seria, contundente, que es lo que me han dicho. Pero yo en mi vida soy bastante de andar por casa, una mujer bastante normal, bastante jovial, despistada incluso. Quiero decir, que me parezco más a Amelie que a Juana de Arco en mi vida personal, pero me vienen todas las Juanas de Arco para representar, es curioso.
-¿Qué le decís a esa nena del País Vasco que descubrió, se enamoró de la actuación y que hizo un camino que no fue fácil y hoy está acá?

-Pues le diría, “Itzi, ni te imaginas lo que te va a pasar”. A veces la popularidad pesa pero estoy contenta, estoy contentísima y valoro todo mucho. Ha sido un regalo, no todo en esta vida es luz, también hay sombras y con eso vas aprendiendo cómo funcionan las cosas y vas experimentando mucho y creo que soy una afortunada.
-Te interesa mucho esto de encontrar las maneras de poder contar historias diferentes, independientes, no solo lo mainstream. ¿Cómo ves la situación actualmente en España y comparada con la situación en Argentina?
-Yo no vivo en Argentina, tampoco he trabajado de continuo en Argentina. Mi experiencia ha sido una película de cine independiente en el 2021, pero gracias a esa película he hecho muchas amigas, muchos amigos de la profesión allí. Y claro, aparte de lo que ves en las noticias aquí, te llega la experiencia en primera persona y cosa que me llena de preocupación porque veo que el cine argentino ha sido un cine muy consolidado. Siempre se ha visto desde aquí el buen hacer del cine argentino y el nivel de la escuela de cine en todos los sentidos, a nivel técnico, a nivel de interpretaciones y mi miedo ahora es que con todo esto que está pasando en Argentina se pierda el oficio, se pierda esa solidez del cine argentino, la posibilidad de contar historias de esa manera tan libre y tan independiente, con tanto empuje y con tanta poética. El cine argentino muchas veces es un cine muy atrevido a la hora de plantar cosas encima de la mesa y me daría dolor de corazón y mucha rabia que todo eso se vaya un poco al carajo, que creo que no va a pasar porque ahí está la gente consciente para lucharla y darle la vuelta a toda esta situación. Y no voy a comparar cómo está la situación aquí, pero a nivel mundial también la cosa está que madre mía, para echarse las manos a la cabeza. Yo no sé si vamos a llegar al mes que viene, de pronto se va todo al carajo y nos vamos con una bomba nuclear todos a la mierda. Entonces con eso también estoy bastante preocupada. El mundo que conocemos malamente, a costa del sufrimiento de muchas, hay que cambiar el paradigma que mueve el mundo, no puede ser el dinero, tiene que ser el bienestar de todo ser viviente en este planeta, eso es lo que creo.