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La Ciudad 3 de abril de 2026

Alejandro Schujman: “La nueva tragedia colectiva es la soledad de los chicos”

El psicólogo se presentó en Mar del Plata con su nuevo unipersonal “Adolescencia, un desafío posible” y advirtió sobre el impacto de las pantallas, el consumo y la falta de límites. “Hay que resistir y volver a poner presencia”, afirmó.

En su paso por Mar del Plata, donde presentó su nuevo unipersonal “Adolescencia, un desafío posible”, el psicólogo Alejandro Schujman dejó un diagnóstico tan crudo como insistente: “Estamos 40 años peor”. Pero enseguida aclaró el eje de su mirada: “Los chicos no cambiaron; lo que cambió es la manera en que los adultos entendemos la adolescencia”.

Schujman llegó a la ciudad tras una gira nacional y eligió, una vez más, la plaza marplatense para estrenar su espectáculo, dirigido por Eugenia Tobal.

En paralelo a las presentaciones teatrales, el especialista mantuvo encuentros con estudiantes y padres en distintas instituciones. “Vengo de trabajar con cientos de familias y chicos en estos días. Lo que aparece es siempre lo mismo: preocupación, desconcierto y la sensación de que algo se nos fue de las manos”, describió.

Lejos de responsabilizar a los adolescentes, Schujman apuntó directamente a los adultos. “Un adolescente hoy necesita exactamente lo mismo que necesitaba hace 45 años: contención, acompañamiento y límites. El problema es que los adultos cambiamos la manera de ejercer ese rol”, afirmó en una extensa charla con el programa “Agenda Real”, el streaming de LA CAPITAL y Canal 8.

En ese sentido, cuestionó la tendencia a evitar el conflicto. “El trabajo de los padres es poner límites y el de los chicos es intentar romperlos. El problema es que hoy los límites están demasiado fáciles de romper”, sostuvo. Y sintetizó su planteo en una idea que repite en sus charlas: “Hay que resistir”.

Pantallas, consumo y soledad

Para Schujman, el contexto actual potencia los riesgos. “Los chicos tienen pantallas, alcohol, naturalización del consumo de cannabis. Hay un combo muy complicado”, señaló. En particular, advirtió sobre el impacto de la tecnología: “El smartphone tiene una cantidad de dopamina que les frita el cerebro. Hay empresas que invierten millones para que seamos adictos. Nosotros tenemos el prefrontal desarrollado; los chicos no”.

A ese escenario sumó un factor que considera central: “La nueva tragedia colectiva es la soledad de los chicos y la pérdida del sentido común de los adultos”.

Según describió, esto se traduce en problemáticas cada vez más visibles: “Hay trastornos de ansiedad a nivel galopante, hospitales colapsados los fines de semana por consumo de alcohol y un crecimiento muy fuerte de situaciones límite”.

Uno de los puntos más críticos, según el psicólogo, es la dificultad de los adultos para sostener la frustración de sus hijos. “Como no queremos que sufran, vamos tapando los problemas antes de que aparezcan. Pero si no les enseñamos a frustrarse, después no saben cómo gestionar la vida adulta”, explicó.

En esa línea, fue categórico: “No trauma decir que no. El chico se va a enojar, pero ese enojo es parte del aprendizaje”. Y agregó: “No podemos darles conflictos a resolver que excedan su capacidad cuando hay riesgo. Ahí tenemos que ser firmes”.

Crianza y límites

Schujman también cuestionó ciertas interpretaciones de la crianza respetuosa. “Estamos haciendo una pésima lectura. No es dejar que los chicos decidan todo. Si hay riesgo físico o psíquico, los adultos tenemos que intervenir”, planteó. Para graficarlo, apeló a una comparación directa: “No hay diferencia entre dejar que un chico meta los dedos en el enchufe y habilitar situaciones como el consumo descontrolado. En ambos casos hay riesgo y hay que poner un límite”.

En otro pasaje de la charla, el psicólogo puso especial énfasis en el crecimiento de los problemas de salud mental en adolescentes, en particular el suicidio.

“Del suicidio adolescente hay que hablar. El silencio no es salud. Si hay una sospecha, hay que consultar a un profesional. No es dar ideas, es cuidar”, afirmó. Y agregó que “muchas veces los padres negamos señales porque nos angustia la idea. Pero una consulta a tiempo puede salvar una vida”.

Frente a este escenario, Schujman insiste en recuperar lo esencial: el vínculo. “Vínculo es sentarse, mirar a los ojos y preguntar cómo estás. No es solo controlar tareas o rutinas”, explicó. En ese sentido, propuso un cambio de hábitos: “Apagar las pantallas y encender las miradas”.

También destacó el valor del contacto directo en una época atravesada por la virtualidad. “Ninguna máquina va a reemplazar un abrazo. El contacto humano es insustituible”, afirmó.

Los chicos, intactos

Pese al diagnóstico crítico, el psicólogo se mostró optimista respecto a las nuevas generaciones. “Los chicos tienen la esencia intacta. Tienen empatía, capacidad de conexión y son receptivos. Son chicos con ropa de adultos que todavía no les queda cómoda”, describió. Y reforzó la idea del rol adulto: “Somos el principal factor de protección que tienen. Y muchas veces deshabilitamos esa función”.

Su nuevo espectáculo, “Adolescencia, un desafío posible”, retoma estas problemáticas y propone herramientas concretas para abordarlas. La obra, homónima de su último libro, pone el foco en conflictos actuales como el uso excesivo de redes sociales, la baja tolerancia a la frustración, el consumo y la sexualización temprana.

“La adolescencia no cambió, lo que cambió es cómo la miramos como sociedad. Y eso es lo que tenemos que revisar”, señaló.

Finalmente, dejó un mensaje directo a las familias: “A los chicos les importa lo que pensamos, aunque lo disimulen. Tienen miedo de decepcionarnos. Necesitan que estemos, que pongamos límites y que les digamos que estamos orgullosos”.