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Martín Masiello: el cantante lírico marplatense en continuo “Crescendo”

Su voz y su carisma son reconocidos a nivel internacional. “Conocí el mundo, ahora quiero recorrer todos los rincones de Argentina con mi música”, aseguró el artista en una charla con LA CAPITAL. Tras años recorriendo el mundo, el joven sigue apostando a su pasión, con base en su ciudad natal.

Arte y Espectáculos 6 de abril de 2026

Por Claudia Roldós

Deja el micrófono en el suelo, las luces bajan, los músicos despegan las manos de sus instrumentos. Segundos de silencio. De repente, la voz de Martín Masiello, clara, pura, resultado de años de estudio y práctica, más la pasión que le imprime a cada palabra, inunda todo el teatro y llega a los corazones de quienes lo están escuchando. Con esa dinámica suele ser su conmovedora interpretación del Ave María. A estos momentos íntimos, sutiles, suelen seguirle en sus presentaciones, temas a toda orquesta, con gran despliegue de recursos técnicos y visuales que acompañan sus performances.

Cada minuto de los shows del joven artista marplatense -que se enamoró de la música, de las canciones de niño, observando a su abuelo cantar en el Teatro Municipal Colón- refleja a la perfección su identidad, su pasión y, también su versatilidad. Porque en sus conciertos, las clásicas canciones de ópera italiana, conviven con boleros, tangos y diferentes tipos de rock -desde Elvis Presley a Queen-.

Tras años de recorrer el mundo como cantante de cruceros y de una larga estadía en Japón, como parte de una compañía artística, el joven cantante realizó por primera vez una temporada de verano en su ciudad natal con “Crescendo” un espectáculo que le valió el premio Estrella de Mar como mejor propuesta de música clásica y otro en el marco de la producción de Vicky Bosso. Además, fue uno de los artistas convocados para cantar durante la ceremonia.

La estadía de Martín en Mar del Plata no es casual. Tiene que ver con una decisión consciente de volver a arraigarse a su familia, a su ciudad, al lugar en el que se gestó la pasión que lo acompaña a cada paso.

“Conocí el mundo, ahora quiero recorrer todos los rincones de Argentina con mi música”, definió el artista en una charla con LA CAPITAL, tras la finalización de esta temporada consagratoria en Mar del Plata y en medio de una gira con la que está cumpliendo su objetivo de llevar su voz, su energía, su pasión a todo el país.

Desde la influencia clave de su abuelo Marcelo Appugliese, el acompañamiento constante de su mamá y su abuelo, la perseverancia y dedicación a las circunstancias que lo llevaron a cantar un tango que él mismo compuso en Japón, son algunos de los temas de la charla que el artista mantuvo con LA CAPITAL.

-¿Qué significó para vos esta temporada en tu ciudad de natal, que concluyó con el premio Estrella de Mar?

-Fueron un montón de emociones encontradas por lo que me pasó cuando volví a Mar del Plata después de haber trabajando mucho afuera en cruceros, cinco años en Japón, y decidir que este 2026 apuesto por la ciudad, apuesto por la Argentina, apuesto por vivir acá. Traer mi arte acá es muy lindo y poder compartirlo con la gente de Mar del Plata, con mi público y estar en esta ciudad que me vio crecer es hermoso.

Martín Masiello cantó y ganó en elEstrella de Mar 2026.


-Sos cantante, tenor específicamente. Tenés una formación lírica y también hacés un repertorio popular.

-Sí, soy cantante de música clásica, soy cantante de ópera. Empecé desde muy chico, con mi abuelo y a los 21 años empecé a trabajar de forma internacional. Estuve por Europa, Estados Unidos, Asia y siempre haciendo distintos repertorios. Desde canciones de Queen, boleros, tangos y fui adaptándome y variando los distintos géneros. Hoy en mis conciertos van a estar escuchando, por ejemplo, el Ave María y a la siguiente canción es un tema de Queen, tangos, Frank Sinatra, algunas canzonetas, un repertorio muy variado.

-¿Y zarzuela que se relaciona con tu historia, con tu abuelo?

-Canto zarzuela, pero en mis conciertos todavía no he hecho ninguna. Tengo Granada que es muy linda. He hecho como una biografía de vida en mis conciertos, le cuento a la gente que crecí con mi abuelo. Él fue mi maestro, mi gran mentor y desde muy chico cantaba con él zarzuela. Pero luego me dediqué a cantar ópera. Desde muy chico vengo de ese palo y después empecé a hacer un poquito más de rock, un poquito más de música popular.

“Me enamoré”

-Esa época con tu abuelo, desde que tenías seis años hasta que te presentaste creo que formalmente en el Teatro Colón cuando tenías doce. ¿Fue clave en tu decisión de tu destino profesional?

-Sí, fue clave para mí. Cuando lo vi por primera vez a mi abuelo en el Teatro Colón, me enamoré. Viste que hay mucha gente que dice, quiero ser policía, quiero ser bombero. Yo lo vi a mi abuelo cantar y dije, quiero estar ahí, quiero estar con él cantando. Es el sueño máximo y es lo que quiero hacer de por vida. Y me acuerdo que en la época que uno tenía que decidir qué hacer, a qué colegio ir al secundario, llegué un día de la escuela muy frustrado, porque iba a una escuela técnica y no quería eso. Siempre quise la música y no sabía como decírselo a mi mamá. Le dije “ma, lamento decepcionarte, pero no creo que vaya a ser doctor. Mi vida está en la música y quiero ser cantante”. Y me cambió de colegio. Gracias a Dios tuve el apoyo de mi familia, de mi madre y mis abuelos y desde ahí dije: voy a hacer esto y no me va a parar nadie.

-Fue todo convicción y deseo y después también, formación y disciplina.

-Sí, y mucha pasión. Yo me levanto a la mañana escuchando música, ya sea Sinatra, ya sea cualquier cosa. Tengo a mi esposa que era bailarina, después pasó a ser la manager de la compañía en la que trabajaba y es una genia y ama la música y siempre, en casa escuchamos música constantemente. Y siempre trato de aprender algo nuevo con el arte, con lo que escucho.

-¿Aprendés de escuchar a otros intérpretes?

-Sí, soy un obsesivo-compulsivo en ese sentido, yo me pongo a escuchar los tenores y saco todo, la afinación, el vibrato exacto, me gusta mucho escuchar, poder analizar la interpretación, qué es lo que hacen, todo.

-¿Y cómo es un día a día? ¿Practicás todos los días? ¿Cuidás las cuerdas vocales? ¿Hay un entrenamiento permanente, para seguir desarrollándote?

MASIELLO 02

“Soy una persona que me he preocupado mucho en muchas ocasiones, preguntándome qué voy a hacer, o por dónde me va a llevar mi camino, o tal vez por problemas familiares, tal vez por un padre no tan presente, pero quizás gracias es eso me dio la posibilidad de encontrar una herramienta, de encontrar un escape, que fue la música y la verdad, que si tuviera que hacerlo, lo volvería a hacer todo igual, no cambiaría nada”. 


-Sí, trato de vocalizar casi todos los días un poquito, ver cómo están mis cuerdas vocales, es un trabajo constante. Me acuerdo que a los 21 años empecé en cruceros. Mi primer contrato fue de 11 meses y era de 3 shows por noche y un día libre por semana. Pero al director musical le gustó lo que hacía y me pidió que cante en otro show y estuve 11 meses haciendo diariamente 3 funciones sin parar, cantando todos los días. Eso te da un montón de ejercitación vocal y soporte. Y desde siempre preparando la voz, cantando, vocalizando, escuchando a los grandes tenores, escuchando gente que me gusta mucho como canta, para seguir nutriéndome y aprendiendo.

“Cada verso tiene que sonar distinto”

-Aparte ¿estudiás la interpretación, el carácter que le tenés que dar a cada canción que elegís, a cada repertorio?

-Desde muy chico mi abuelo me acuerdo que siempre me decía, “Martín, cantate x canción” y me cortaba en cada verso y me decía, “mirá Martín, me hiciste este verso igual que el segundo, tenés que cambiarlo y constantemente, ir jugando con las intenciones”. Y él fue mi gran maestro en ese sentido. Siempre cada verso tiene que ser distinto y cada verso es igual de importante. Así que siempre lo recuerdo. Y ahora en mis conciertos lo sigo teniendo en mente, cada vez que voy a cantar, en todas las canciones, todas.

-Te lleva a que la técnica es importantísima, pero la emoción es lo que le da este plus que lo hace especial, ¿verdad?

-Sí, tal cual. Bueno, el año pasado tuve la suerte de poder estar trabajando en una obra, “El fantasma de la ópera”, en Rosario, en el Teatro El Círculo, con un elenco increíble en escena y yo tenía el personaje principal, el rol del fantasma, y me acuerdo que era un desafío personal no dejarme llevar del todo por todas esas emociones que pasa el personaje y poder seguir cantando y seguir alcanzando ese La arriba sin que la garganta se me cierre de la angustia de lo que el personaje siente en ese momento. Tenés que ir jugando mucho con eso. Es muy lindo.

-El espectáculo con el que terminaste esta temporada y que ahora lo estás llevando de gira, “Crescendo”, ¿tiene varias interpretaciones a nivel personal, a nivel repertorio? ¿Qué significa ese “Crescendo”?

-Viene en base al nombre de una canción que compuse en Japón. Me acuerdo que estaba en un momento de silencio y de inquietud, de no saber para dónde iba a disparar mi vida, porque en ese momento mi intención, mis deseos eran estar en la Argentina, poder disfrutar de mi familia, poder hacer conciertos, hacer tours en la Argentina, llenar teatros y demás. Y estaba en Japón en un momento que era hermosísimo en mi vida, cantando en teatros y demás pero mi corazón estaba más en la Argentina que allá. Escribí la canción pensando no solamente en esos momentos altos donde uno larga el Do de pecho y te acompaña toda la orquesta, sino también por todas las dinámicas, por los pianos, los pianísimo, los silencios, los mezzoforte, lo que es la vida real y saber apreciar cada momento, no solamente los de éxito. Representa cada momento que fui disfrutando y llevando adelante, viviendo. Eso también se refleja en el concierto en el que se escucha algo muy íntimo, a capella, sin micrófono, como el Ave María, y después va a saltar la orquesta y haciendo una canción de Queen con todos los instrumentos, un coro y demás.

-¿Y tiene un poco que ver también, quizás, con un recorrido, un camino, como una evolución constante?

-Es una evolución constante. Y gracias a Dios no termina. Gracias a Dios es algo que constantemente va evolucionando, constantemente va cambiando. Ahora, por ejemplo, me río porque mis músicos me preguntan, Martín, ¿qué otro tema vas a poner? En Mar del Plata hice dos conciertos, el primero de una forma y el segundo variando, con canciones nuevas, para que la gente que vino la primera vez también tenga la posibilidad de escuchar otras canciones en el segundo. Mis músicos se mataban de risa, cambio, agrego, termino con un repertorio de 20 y pico de canciones, dos horas y media de concierto. Siento que no es suficiente una hora y media para poder disfrutar con la gente. No es solamente poner las canciones más arriba, sino llevarlo a un momento muy íntimo. Cantar con la gente es lo que me apasiona.

Un tango propio en Japón

-¿Cómo ha sido la experiencia de llevar el repertorio argentino en lugares tan disímiles del mundo? ¿Se canta distinto, se siente distinto?

-Se siente muy distinto. Me pasó hace muy poco, en los festivales de Japón y me acuerdo que me dijo el director musical de ese momento: “sabemos que sos argentino, en Japón nos encanta la música argentina, el tango, nos gustaría que cantes un tango”. Les nombre los clásicos: “Por una cabeza”,” El día que me quieras”, “La cumparsita”, “Caminito”. Y me dice: “mirá, todos los que nombraste ya los conocen todos los japoneses”. Entonces le canté una estrofa de un tango, y me dijo, “me gusta mucho ese tango, no lo conocía”. Y claro, seguro que no lo conocían, porque lo compuse yo. Y terminé cantando al público japonés ese tango y fue hermoso ver al público emocionado en las primeras filas y pensar que la música es universal, la música traspasa todo, hasta el idioma, y se vive distinto en todos los lugares del mundo en realidad y aprendés de la cultura mediante el público.

-Hablaste de componer y hablaste también del trabajo con tus músicos, ¿te va un poco un rol de productor también de tus propios espectáculos?

-Sí, estuve produciendo todos mis espectáculos hasta este año, ahora estamos con una productora local, Vicky Bosso, que es una genia, pero usualmente, toda la parte creativa, el escenario, las pantallas LED que ponemos, las luces, todo lo tengo en la cabeza. Con los músicos vemos los arreglos musicales que hacemos, siempre estamos en todos detalles, pero yo particularmente soy muy detallista.


“He conocido mucho del mundo, he conocido Australia, Japón, Europa, Italia, todo el Caribe, pero no conozco la totalidad de la Argentina que es tan hermosa y tan inmensa y quiero llevar mi música para todos esos lugares”.


-¿Qué tiene el Martín de hoy que decirle a aquel Martín que se obnubiló en el escenario del Teatro Colón, viendo a su abuelo y después cantando?

-Disfrutá la vida. Realmente soy una persona que me he preocupado mucho en muchas ocasiones, preguntándome qué voy a hacer, o por dónde me va a llevar mi camino, o tal vez por problemas familiares, tal vez por un padre no tan presente, pero quizás gracias es eso me dio la posibilidad de encontrar una herramienta, de encontrar un escape, que fue la música y la verdad, que si tuviera que hacerlo, lo volvería a hacer todo igual, no cambiaría nada. Estoy muy feliz con las cosas como se están dando ahora, realmente.

-¿Cómo sigue tu año?

-Con un tour por toda la Argentina, con Vicky Bosso, mi manager, vamos a estar yendo a Uruguay, a España, a México, si Dios quiere, pero tengo pensado y quiero conocer todos los rincones de Argentina, porque he conocido mucho del mundo, he conocido Australia, Japón, Europa, Italia, todo el Caribe, pero no conozco la totalidad de la Argentina que es tan hermosa y tan inmensa y quiero llevar mi música para todos esos lugares.

-¿Y darte un tiempo para seguir componiendo?

-Sí, todos los días me levanto y capaz que escribo algo, algún poema o algo por el estilo, alguna melodía que tenga en la cabeza.

-¿Y tenés planeado algún disco propio?

-En este momento estamos con todos los tours, pero la verdad que esa es la proyección.

-Tanto trabajo, tanto recorrido, tanta preparación, ¿te deja tiempo para disfrutar lo que más disfrutabas de Chico de Mar del Plata?

-Sí, en realidad, en este momento me permito disfrutar de la ciudad y más de la familia también. Me pasa mucho darme cuenta que muchas veces uno da por sentado o no se da cuenta de lo que tiene, la familia, los amigos. Gracias a Dios tengo mi familia, tengo a mis abuelos y volver ahora me hace disfrutar el triple lo que no pude disfrutar durante todos estos años y es algo magnífico.